Me da miedo depender de otros

Con 58 envidiables años, Carmen Posadas se confiesa satisfecha de lo que le ha dado la vida. Ocupada con la reedición de Hoy caviar, mañana sardinas, «memorias entre sentimentales y gastronómicas de la vida de los hijos de diplomáticos», prepara a la vez una novela sobre un personaje histórico.

¿En qué piensa al despertar?
¡Maldito despertador!

Su desayuno preferido.
Durante años, Nesquik con tostadas y Bovril (extracto de carne), pero mi médico me dijo que es catastrófico, y ahora tomo té con cereales.

El mejor día del año es…
Cuando llegan las vacaciones, pero en mi caso nunca llegan, siempre voy con el ordenador a cuestas.

No sale nunca de casa sin…
El móvil.

¿Qué le da miedo?
Depender de otros.

¿Recuerda alguna pesadilla?
Siempre sueño que lo hago todo mal y que llego tarde. Curioso, porque soy extremadamente puntual.

Su palabra favorita es…
Tiempo.

Una ciudad para vivir.
Me gusta mucho Londres, porque en ella se puede vivir muchas vidas.

Un lugar que la ha atrapado.
Las puestas de sol en Punta del Este, en Uruguay.

Una bebida.
Un buen vino blanco.

Una comida.
Me encantan los postres, cualquiera que tenga dulce de leche.

Su película favorita.
Son dos, poco conocidas: El próximo año, a la misma hora, y Educando a Rita.

Una música.
Cuando me da la depre pongo Carmina Burana. Me remonta mucho.

¿Qué hecho despertó su vocación?
Fue algo inconfesable y bochornoso que me hizo decir: «Carmencita, vamos a la catástrofe por ahí, toma una decisión».

Cuando era niña, ¿se imaginaba en el futuro como es ahora?
No, porque yo nunca me he atrevido a tener grandes sueños.

¿Tiene alguna manía al trabajar?
Antes tenía muchas: tomar té y una manzana, escribir con un cuaderno de espiral… Ahora tengo tanto trabajo que no me las puedo permitir.

¿En qué le molesta perder el tiempo?
Detesto pelearme con la tecnología.

Si de repente tiene una hora libre y no lo esperaba, ¿qué hace?
Leer.

¿Qué libro le gustaría haber escrito?
Puestos a pedir, Macbeth.

El último libro que le ha gustado.
Estoy leyendo las memorias del príncipe Yusúpov, que son muy graciosas y entretenidas.

Su otra gran afición.
Como sufro insomnio, dormir.

Un deseo por cumplir.
Yo estoy en la fase de «Virgencita, que me quede como estoy». Creo que la vida me ha dado ya mucho.

¿Qué defecto no perdona?
Me molesta mucho la gente informal.

Uno de sus últimos personajes programaba su asesinato. ¿Teme usted a la muerte?
A la muerte, no, pero sí al dolor. No me importa dejar de ser mientras no sufra.

¿Cómo se lo pasa mejor?
Sola.

¿A qué personaje histórico le gustaría conocer?
A César Borgia, porque era muy guapo, muy malo y, aunque fracasó, debió de ser inteligente. Me gustan más los fracasados que los exitosos, en general.

>> Leer entrevista original <<

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