El gaditano Antonio Tocornal se alza con el Premio Felipe Trigo

Han pasado dos años desde que uno de los premios literarios más prestigiosos del panorama nacional se haya podido reencontrar con su público cara a cara. Y lo hizo anoche, en el Palacio de Congresos de Villanueva de la Serena, donde la pandemia dio una tregua para que el espíritu literario del escritor Felipe Trigo, que da nombre al galardón, llenara el auditorio de amantes de las letras. Precisamente ese espíritu quiso llegar de lleno al gaditano Antonio Tocornal, ganador del premio en la modalidad de novela con la obra ‘Malasanta‘. Se trata de un relato cuya protagonista, Malasanta, nació obligada a no poder elegir su vida ni su futuro. Hija de una prostituta portuguesa, fueron abandonas las dos por su padre, un lanzador de cuchillos que hirió a su madre dejándola tuerta y condenada a un futuro de prostitución para poder sacar adelante a su hija.

Escritor consagrado de cuentos cortos y novelas, y residente en Mallorca, Tocornal cursó estudios de Bellas Artes en Sevilla. Tras recibir sorprendido la llamada en directo por parte de la presidenta del jurado, Carmen Posadas, explicó que es «una novela difícil, nada amable ni comercial», que ha sido escrita durante dos años «sin tapujos porque que toca temas complicados de digerir».

También fue una sorpresa inesperada para la madrileña Susana García Nájera, ganadora en la modalidad de narración corta por ‘Efecto Foehn’, la historia de Lola, que desaparece tras marcharse a continuar sus estudios en Londres, mientras su madre emprende una búsqueda desesperada.

Los ganadores de esta edición reciben, respectivamente, 20.000 y 6.500 euros.

En quien pudo verse emoción fue en Ana Muela, autora de la novela ganadora en 2020, ‘La lluvia inglesa’. En el transcurso de la gala pudo recoger su premio, una pequeña réplica de la estatua del escultor Miguel Sansón, mientras aprovechó para explicar que su relato combina la intriga, el retrato psicológico y una trama absorbente marcada por vuelcos insospechados. Una obra con muy poco diálogo pero sí muchas reflexiones de la vida en la que queda patente que «no hay blanco ni negro», sino «toda una gama de grises», según su autora.

Conducida por la actriz Anabel Alonso, la velada literaria tuvo numerosas referencias al manjar más internacional nacido en Villanueva de la Serena o al monumento recién inaugurado junto al Palacio de Congresos para conmemorar los 40 años del premio. Pero sin duda, la cultura también dio pie a hablar de la posible unión entre las ciudades vecinas. Las referencias al proyecto de fusión entre Villanueva de la Serena y Don Benito llegó durante la intervención del alcalde villanovense, Miguel Ángel Gallardo. Este aseguró no querer «hacer historia, sino escribir la historia más bonita de mis hijos, y solo se puede escribir desde la firme generosidad, responsabilidad y obligación de nuestra generación para elegir su destino».

En cuanto al futuro del premio, en caso de que se produzca la unión, el primer edil afirmó que «el galardón es lo suficientemente maduro y fuerte para seguir creciendo en esa nueva ciudad».

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