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Reseña en «El Taquígrafo»

Una mujer espía es como un poema de Pessoa: sabes que ahí hay algo tétrico pero también algo muy seductor.

Y yo esto lo sé por experiencia: por la fascinante experiencia de acabar de leer con demorada glotonería cultural la nueva novela de Carmen Posadas sobre las más grandes espías de la historia (bueno, sobre las más grandes y también sobre Mata-hari, que, para Carmen Posadas, no era la espía que describen dos hagiógrafos que la conocieron personalmente  y escribieron biografías contrapuestas sobre ella, esto es, el periodista y escritor decadentista guatemalteco y entonces esposo de Raquel Meller Enrique Gómez Carrillo (El misterio de la vida y de la muerte de Mata-Hari, 1923), y el periodista y escritor falangista César González Ruano (Quien fue Mata-hari, 1959), ni tampoco era lo que pintaba Yannic Murphy en aquella novelita deliciosa Yo, MataHari (2007)sino que se trataba de una espía “chapucera” con ribetes de cortesana internacional que pasó a la historia solo por puro morbo).

Se trata Licencia para espiar de un libro secuenciado de cuentos de época con prólogo y epílogo. O de eso que Carlos Fisas llamó historias de la historia y que Fernando Vizcaíno Casas llevó a cabo de forma pionera y reiterada, y Juan Eslava Galán sigue practicando de forma maestra. O de algo que los grandes teóricos de la literatura posmoderna como Linda Hutcheon llaman novela de narrativa discontinua. O de una novela histórica pura de oliva.

Y es que fue don Benito Pérez Galdós quien convirtió el magno género de la novela histórica en un personaje que atraviesa los acontecimientos y las épocas para dejarnos ver la historia viva de España, al tiempo que nos ofrece una idea de España.

Apoyándose en esa fórmula maestra, pero centrando su obra no en un personaje sino en un objeto fetiche, Carmen Posadas en La leyenda de la Peregrina (2020) dio también cuenta narrativa ficcional de la historia de España pero no tanto para ofrecernos una idea de España como para darnos entretenimiento, espectáculo, sutileza y ofrecernos una mirada inusualmente sofisticada a aquellos que hemos convertido la lectura de ficciones en nuestra droga más preciada.

Ahora regresa Carmen Posadas con la misma fórmula narrativa y el mismo estilo desenvuelto e hipnótico con Licencia para espiar (2022) que, esta vez, nos presenta una historia de Occidente desde los bíblicos orígenes hasta nuestros días; todo a través del maquiavélico pero sutil y cautivador ángulo del espionaje femenino (presente por cierto en todas las épocas y esferas de la política).

He aquí pues una novela de novelas (por decirlo aludiendo al paradigma cervantino). Una muy en la tradición también de las novelas de rescate de mujeres prodigiosas –este tipo de obras tan necesarias como fascinantes suelen forjarse en cuadros narrativos o mosaicos que, en conjunto, componen un fresco histórico: así por ejemplo las fascinantes Extraviadas ilustres de Ana María Moix o La vida escrita por mujeres de Anna Caballé.

Esta obra de Carmen Posadas, ésta escrita con prosa sobria, eficaz y veraz, tras describirnos en primera persona la condición de la propia escritora de hija de embajadora en los tiempos en los que las embajadas estaban repletas de micrófonos y todo el mundo espiaba para todo el mundo, nos habla de los dos oficios más antiguos del mundo que ella aúna mediante un vocablo de genial acuñación: el sexpionaje (de hecho en estas páginas nos invita a visitar el Museo Alemán del Espionaje, en el cual corroboramos que el espionaje es el segundo oficio más antiguo del mundo, y nos complementa esa visita con las primeras referencias históricas en la Biblia sobre el asunto –la primera mujer espía fue Rabah la Larga, hermana de  Daniel de Jericó, experta en poner el amor y/o la seducción al servicio del espionaje, y primera precedente eso en lo que en la película Red Sparrow se narra al respecto de los agentes femeninos reclutados en época de la Guerra Fría y Programa Secreto, o de eso que tan célebremente practicaba James Bond, el agente secreto creado por Ian Fleming, y de eso que hacían los agentes Romeos de la Stasi, y las comedoras de venenos como Muria la de los ojos como carbones).

Además Licencia para espiar nos hace saber que en el mundo clásico también había no pocas espías:  así se nos cuentan aquí la historia de Ulises, y se nos cuenta la historia de cómo los romanos recibían información divina, y la de quién fue Cayo Julio César y cuál fue su Cifrado. ¡Todo muy curioso, erudito e interesante! ¡Y todo muy femenino y secreto! Asimismo la autora nos cuenta las historias de palacio de Julio César con las mujeres (en especial con Cleopatra, Calpurnia y Servilia), y la historia de Servilia…

Del mundo clásico el libro salta a la Edad Media en la que se creó la primera red de espionaje: La Santa Inquisición. Y se habla del Trovador Juan de Nesle Blondel. Y de la libre y trágica María La Balteira (personaje novelesco en grado sumo).

Y llegamos al Renacimiento, a la historia de las especias que encontró Colón y a la mujer destacada de esta época, Malinche, (sobre la que escribió ni más ni menos que el gran genio de las novelas de espías John Le Carré). Y conocemos la historia de Fray Rodrigo y Felipe de Austria, quien busca a su hijo Martín Cortés Malintzin. Y seguidamente este libro nos introduce en el mundo imperial mexicano –con el gran Tenochtitlan-…. Hernán Cortés y  su eterno rival Diego de Velázquez…. El arte de los dibujos de la época (no fue Aguilar sino Malinche quien los pintó)… La importancia decisiva de las madres coloniales…La historia de Pánfilo de Narváez en Nueva España y su relación con Hernán Cortés… El maquiavélico siglo XVI en el que se convirtieron en espías María Estuardo, Catalina de Medici, e Isabel de Inglaterra. Las reinas al servicio del espionaje en el Siglo de las Luces con Luis XIV… Charles Genevière, que fue una persona de letras al servicio de Luis XV cuya vida es también una novela. Las insólitas historias de Shi Pei Pi y Boursicot, y la historia inverosímil del ambiguo Caballero d’Eon (alias) espía de Luis XV, que logró confundir al famoso Giacomo Casanova… Y llegamos al espionaje y el periodismo también unidos en la Guerra de Cuba con Hearst y Pulitzer, y, en España, a la Guerra de la Independencia contra Francia entre 1808 a 1814… La historia de Pepe Botella y Carmen.. La Candelaria.. María la Tinajera… Doña Jerónima… Luego la Primera Guerra Mundial. Mata Hari en la época de Belle Époque en la que los bailes hindús le hicieron brillar en París… Las mujeres espías de la Segunda Guerra Mundial…. Josephine Baker la diosa de ébano bailando desnuda y con un cinturón de plátanos… Larissa Swirski la Reina de Corazones… Laddie Wessel y Gertrudis Gross… África de las Heras y Caridad del Río (ésta última, más conocida como Caridad Mercader)…

Todo esto y más en el trabajado, entretenido, pedagógico e interesante Licencia para espiar de Carmen Posadas.

El último capítulo de esta obra llamado Conversaciones con una espía, es muy curioso, porque nos hace sentir que hablar con Carmen Posadas, como leer este libro, es un poco conversar con una espía que siempre dice más de lo que dice y calla más de lo que sabe mientras se mueve con elegantes maneras de leyenda con causa…

En efecto podría decirse que leer Licencia para espiar de Carmen Posadas es como volver a dormir contigo en Ibiza en verano y al aire libre… ¡Sí, leer este libro es como asistir a un desfile de estrellas fugaces!  

No se lo pierdan.

>> Leer la reseña en eltaquigrafo.com <<

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