II ciclo ´Río de letras´ en Blanca

«Realmente, Mario Conde no es uno de mis personajes favoritos», dice Carmen Posadas -(muy) educada, pero (muy) sorprendida y (algo) incómoda- cuando se entera de que el ex banquero participará, el 23 de marzo, en la II edición del ciclo literario ´Río de Letras´, que se viene celebrando en Blanca -mañana, nada menos que Ana María Matute, Premio Cervantes 2010, es la protagonista-, y en el que ella participa hoy -Centro Cultural Miguel Ángel Abenza; 20.30 horas- para hablar con sus lectores de, entre otros asuntos de ficción y realidad, su última novela: ´Invitación a un asesinato´ (Planeta). Una primera cuestión es: ¿Ha hecho algún pacto con el diablo Carmen Posadas (Montevideo, 1953) para conservar una belleza espléndida y nada artificial? ¿Lo ha hecho para no bajarse jamás del carro de la elegancia y no perder los papeles ni en las situaciones más comprometedoras? «Jamás lo haría, y mucho menos por cosas como el dinero», asegura. Que el diablo de olvide de ella.
Carmen Posadas, que ayer mostró su alegría a ´La Verdad´ por la buena acogida que ´Invitación a un asesinato´ -«una novela de amor, lujo y asesinatos»- está teniendo entre sus miles de lectores, cree en las casualidades y no las teme. Le gusta el riesgo, es un puzzle inquietante con varias personalidades -tras su desbordante capacidad de seducción y su físico se intuye una inteligencia en prometedor estado de excitación- y en 1998 ganó, con ´Pequeñas infamias´, el Premio Planeta de Novela, dotado entonces con 50 millones de pesetas y que la catapultó definitivamente a la nómina de escritores conocidos por el gran público.

-¿Ha quedado satisfecha con ´Invitación a un asesinato´?

-Pues, a ver: yo, como siempre tengo terror a todo, pensaba: ´¿Se entenderá mi propuesta?´. En realidad, es un homenaje a las novelas clásicas del género policíaco, a Agatha Christie, a Alfred Hitchcock y a los grandes maestros, me daba miedo que los lectores dijeran, ´pero es que actualmente la novela policíaca va por otros lados, ahora estamos con las suecas y esto tan clásico está ya pasado´. Por fortuna, creo que no ha sido así. La novela clásica del género, anglosajona, tiene una gran ventaja sobre la nórdica, y es que tiene sentido del humor. Los nórdicos carecen absolutamente de sentido del humor. Tiene la gran ventaja de que puedes hablar de cosas terribles -en este libro se habla de eutanasia, de niños robados, de suicidio, de asesinatos…-, pero haciéndolo envuelto todo en el ´soufflé´ del humor. Hay una frase que me gusta mucho: ´La mejor manera de hablar de las cosas serias es hacerlo en broma´. Eso yo lo cultivo mucho.
Eso sí, lleva Carmen Posadas cuidado con no caer en la frivolización de los (tan serios) temas que trata. Humor, no idiotez. «Otro de mis temores era el de que se confundiese el humor con la frivolidad», explica. «España -añade- es un país que yo adoro, pero carece de sentido del humor. Y es curioso, porque la obra cumbre de la Literatura española es el ´Quijote´, que tiene humor desde la primera página. En España, el humor en Literatura se considera una cosa como de segunda clase; es un prejuicio más».

A Posadas, que parece poder caminar sobre las aguas sin que se le mojen ni un pelo ni su sonrisa, hay algo que le alarma especialmente del momento presente: «Sobre todo me alarma la banalidad». Alarma y sorpresa: «Es curioso que con la que está cayendo, con la crisis que estamos viviendo, estemos todos como anestesiados…».Y más: «Entretenidos con los programas basura de las televisiones, en los que al final resulta que todo el mundo se identifica con Belén Esteban y sus sufrimientos». Con la ´princesa del pueblo´ hemos topado. «Las crisis tienen también su lado bueno, pero por el momento parece que ésta tampoco lo tiene: ni siquiera está cumpliendo el objetivo de ordenar las prioridades. Se supone que cuando vienen mal dadas, por lo menos eso sirve para volver a tener claro qué es lo importante. Pero, por el momento, ni eso. Inluso hay gente que sigue teniendo esas grandísimas preocupaciones que consisten en cosas como ´he engordado un kilo´ y ´tragedias´ así. Banalidades por todos lados».

Programas basura, los llama. Y añade sobre ellos: «A lo mejor también cumplen una función: anestesiar a la gente, ¿no? Si estás preocupada por lo que le pasa a Belén Esteban, a lo mejor no te preocupas por ti misma. Es ridículo y absurdo, pero algo de eso hay».

Dice lo que piensa Carmen Posadas, abuela (increíble) de dos nietos y viuda (increíble) de Mariano Rubio, ex director del Banco de España, que vivió unos años de pesadilla, con paso por la cárcel incluido y demoledor desprestigio social. «Creo -indica la escritora- que el ser humano está mucho más programado para la adversidad que para la felicidad. Por eso digo que cuando las cosas son fáciles la gente se banaliza y se entontece absolutamente. En cambio, cuando vienen mal dadas, todo el mundo da la talla. Yo, realmente, no fui adulta hasta que pasó todo lo de Mariano…; ahí me hice un ser humano, antes era una niña bastante tonta».

Y es más paciente: «Un día, por suerte, me encontré con un grafiti, escrito con tiza, en el que se podía leer un verso de Santa Teresa que me encanta: Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza». Pues gracias a la paciencia he llegado yo hasta aquí». Hoy, en Blanca.

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