Entrevista para lamodaenespana.com

“La infelicidad le hace a uno mejor persona”

La belleza de Carmen Posadas llama la atención, incluso a los ojos de otras mujeres. Su acento dulce y sus ademanes exquisitos hacen que el conjunto sea perfecto. Su conversación es inteligente y sin dobleces. Un rato hablando con ella sabe a poco.

Isabel Allende siempre empieza a escribir sus libros el 8 de enero. ¿Usted cómo anda de supersticiones?

Cuando empecé tenía muchas supersticiones. Siempre tenía que escribir en un cuaderno de rayas, con un rotulador negro, tenía que tomar té, comer una manzana, pero ahora tengo la vida muy complicada, así que escribo en los aviones, en las servilletas de las cafeterías…

¿La disciplina y la constancia son cualidades indispensables en su profesión?

Sí. Existe la idea de que los escritores son un poco caóticos, que están hasta las cuatro de la mañana escribiendo, se fuman cuatro paquetes de cigarrillos y se beben dos botellas de whisky. Yo no conozco a ninguno así. Somos bastante disciplinados, incluso tenemos horario casi de oficina.

¿A qué hora le gusta escribir?

Yo soy diurna. Escribo desde las ocho de la mañana hasta la hora de comer.

Le confieso que admiro a cualquiera que se dirija al público infantil –payasos, cineastas, escritores…- porque quienes tenemos hijos sabemos lo exigentes que son. Sin embargo, usted se estrenó con un libro infantil.

Empecé a escribir libros para niños pensando que era más fácil, pero es mentira. Es muy difícil y más ahora, porque la oferta de ocio es enorme. Hay que estar compitiendo contra la Wii, la Nintendo, la televisión, el cine… Es un reto. Yo cada dos años aproximadamente saco un libro para niños para mantener la tradición.

Que a una la llamen “cuentista”, en su caso, es todo un honor ¿no?

Sí. Yo considero que soy mejor cuentista que novelista. Escribir cuentos es muy difícil y está muy poco valorado.

Sé que es cómo preguntar a un hijo a quién quiere más, si a mamá o a papá, pero ¿de cuál de sus libros está más orgullosa?

Cada uno significa algo en mi vida. «Pequeñas infamias» es el Planeta. Antes estaba traducido a 3 idiomas y ahora a 21, y eso se lo debo al premio. «Cinco moscas azules» fue mi primera novela, así que le tengo mucho cariño. «La bella Otero» está escrita en un momento muy difícil de mi vida porque murieron mi padre y mi marido con dos meses de diferencia. «Juego de niños» ha sido el que ha conseguido mejores críticas… Cada uno, por una razón.

¿Cuál es su palabra favorita?

¡Nunca lo había pensado! Me gustan las palabras por el sonido, no tanto por el significado. Por ejemplo, la palabra «malaria» es maravillosa y, sin embargo, el significado es horrible. Y al revés. La palabra amor es espantosa, pero tiene un significado muy bonito. Como yo estoy todo el día peleándome con las palabras, al final me gustan más las palabras por su sonido que por su significado.

Tiene fama de ser muy amiga de las citas célebres. ¿Cuál es la que rige su vida?

Me gustan las citas por inseguridad. Por aquello de «No lo digo yo, lo dice Óscar Wilde, no lo digo yo, lo dice Aristóteles». También me gustan los refranes y me quedaría con «Querer es poder».

Su matrimonio con Mariano Rubio la introdujo en la vida político-económica española. ¿Qué fue lo que más le llamó la atención de aquel mundo?

Era una sociedad que yo ya conocía. Aquella época fue irrepetible en la historia de España porque había un grupo de gente muy preparada y muy entusiasta con ganas de cambiar el país. Fue todo el fenómeno de la Transición. Ha sido gente irrepetible, han ido muriendo muy jóvenes y sus hijos no son iguales que ellos. Es una pena, pero se ha perdido ese espíritu.

¿Logró hacer algún amistad que mereciera la pena?

Sí, conservo muchas.

¿Cree que ese pasado le restó credibilidad como escritora?

Mucho. Yo estaba desesperada con ese asunto. A mí no me interesaba nada el famoseo y me ha costado mucho salirme de él. Por suerte, al final el que sale en la foto es porque quiere.

¿Nunca ha pensado en publicar un libro que levante ampollas?

No, no es mi estilo. Me gusta más hacer un retrato irónico de la sociedad o un retrato psicológico de los personajes. Además, no estoy en una fase de mi carrera en la cual tenga que escribir cosas escandalosas para vender. Por suerte, ése no es mi problema.

¿Cuánto le ha dado la vida y cuánto le ha quitado?

Me ha dado mucho más de lo que me ha quitado. Agradezco haber tenido momentos difíciles porque yo, antes de pasar por momentos muy duros, era una persona más superficial, más insensible al dolor de los demás. Y la infelicidad le hace a uno una persona mejor.

Tímida confesa, ¿ha dejado de hacer algo por vergüenza?

 ¡Muchísimas cosas! Incontables.

Hablemos de mujeres. ¿Qué piensa de las guapas que utilizan su belleza para escalar profesionalmente?

Me parece que todas las armas que da la naturaleza, bien sea la belleza, bien sea la inteligencia… no se pueden desaprovechar. Admiro a las mujeres o a los hombres que utilizan esa belleza para abrirse camino profesionalmente y no para casarse con un rico.

¿Qué les diría a las italianas que votan a políticos machistas como Silvio Berlusconi?

Que sufren una especie de síndrome de Estocolmo ancestral que ya va siendo hora de que se lo sacudan.

Sinceramente ¿cree que a día de hoy es posible conciliar vida familiar y laboral?

Hay una pelea que deberíamos llevar a cabo las mujeres para cambiar los horarios. No es normal que en España se empiece a trabajar por la tarde a la misma hora que se termina en el resto del mundo. Es difícil poder conciliar la vida familiar y la laboral con esos horarios. Si una mujer pudiera trabajar y llegar a casa a las cinco de la tarde no tendría el famoso techo de cristal. Si a una mujer le dan a elegir entre su vida profesional y familiar, en concreto, sus hijos, siempre elige a sus hijos.

No quiero terminar la entrevista sin preguntarle por el libro electrónico.

Es inevitable que las cosas vayan por ahí, pero va a tardar porque el libro, tal y como lo conocemos, es un invento perfecto. Se puede subrayar, se puede volver atrás, guardarlo… Hay una parte de ritual muy importante. Cómo huele, cómo nos gusta ponerlos en la biblioteca. Esa parte de ritual no lo han conseguido con el libro electrónico.

¿Qué pregunta no le han hecho nunca en una entrevista y le gustaría que le hicieran?

Ufff. No sé. Me han hecho tantas preguntas en mi vida que no sé cuál falta.

Entrevista Marta Hernandez 10/01/2010

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