Entrevista a Carmen Posadas en Plano general de RTVE

Carmen Posadas, escritora y ganadora del Premio Planeta, habla en Plano general de su relación con el exgobernador del Banco de España, Mariano Rubio, y sus visitas a la cárcel. También analiza la situación actual de España y opina sobre la invasión de Ucrania, desde la experiencia que le da haber vivido durante años en Rusia. Baila un tango, su gran pasión, y muestra su lado más familiar.

Pregunta.- Carmen, si yo le digo «caso Hipercor», ¿usted qué piensa? Fue la primera etapa de su vida en la que tuvo un tropiezo con la justicia su marido, Mariano Rubio.

Respuesta.- Fue muy duro. Cuando a uno le acusan de algo que sabe perfectamente que no ha hecho, la primera sensación es de asombro, de impotencia. Y después, que de alguna manera uno está vendido porque los juicios mediáticos te condenan de antemano.Desde luego, fue muy duro.

P.- ¿Le fue usted a ver a la cárcel?

R.- Sí, claro, por supuesto.

P.- ¿Qué recuerda de ese momento?

R.- Recuerdo la solidaridad con las mujeres de otros presos. Por ejemplo, estábamos en la fila y había muchas mujeres en unas circunstancias… algunas que llevaban niños. Había que esperar bastante rato. Entonces nos ayudamos y nos hacíamos amigas e incluso coincidíamos en otras visitas. Es curioso como en los momentos más duros es cuando uno descubre lo mejor de los seres humanos.

P.- Yo no sé si usted está orgullosa de que sus libros se lleven al cine. ¿Eso da dinero o todo el dinero se lo lleva Pérez-Reverte?

R.- Sí, sí da bastante dinero, por suerte. En este momento tengo tres libros que están llevándose al cine: uno con Universal Pictures, otro con Netflix y otro con una productora española muy importante. Estoy encantada, pero ya he aprendido mi lección porque hace mucho, mucho tiempo, yo hice el guión de una película con Antonio Banderas, Imanol Arias y Ángela Molina. Era un remake de una obra de Edgar Neville maravillosa, que se llama La vida en un hilo. Bueno, entonces yo hice el guión. Lo único que hice fue adaptar ese mismo guión, que era estupendo, al presente. Pero luego vino un profesor de guiones y lo cambió; el director y lo cambió; el productor y lo cambió. Cuando se rodó la película, de todo lo que yo había escrito solo quedaba una escena en la que Antonio Banderas tocaba el piano. El resto había volado todo.

P.- Supongo que, en los últimos tiempos, lo que más le ha preocupado ha sido la invasión de Ucrania.

R.- Sí, bueno, es que además, como yo viví en Rusia, es un país al que le tengo mucho cariño. Yo no hablo ruso, pero mis hermanos sí. Mi padre también vivió allí cuatro años. Es un país que además se hace querer. Me parece una verdadera tragedia porque nunca pensé que iba a vivir una peste y una guerra.

P.- ¿Considera que Putin es un dictador?

R.- Por supuesto que sí. Esa es la respuesta. Pero a mí lo que me gustaría averiguar, y no llego entender, es si él es un gran estratega -que pienso que lo es- y si está bien de la cabeza. Si vemos cuál ha sido su trayectoria hasta el momento, él tenía muy claro que quería reconstruir la Unión Soviética. Esa era una de sus obsesiones desde que llegó al poder. Yo estuve en Georgia en el año 2013 y él ya se había apropiado de los trozos de Georgia, de Osetia del Sur y de Asia. Y lo había hecho de una manera que nadie se había enterado, pero ya había puesto su pezuña en estos dos. Luego ha ido con distintos sistemas, poniendo un pie en Bielorrusia, poniendo un sátrapa que él maneja lo mismo con Chechenia. Poco a poco se quedó con Crimea y con Ucrania. Ha intentado distintas estrategias. Al principio intentó seducir a los ucranianos y convertirse en su referente en el mundo. Eso no funcionó. Entonces no se acuerda que intentó envenenar a un presidente. Por eso yo no sé si está en su sano juicio o se le ha ido la cabeza, como le pasa a muchos soberbios.

P.- Lo que pasa es que Zelenski ha mutado de cómico a héroe.

R.– Exacto. Eso es lo más sorprendente que he estado viendo. Incluso muchos ucranianos dicen: «Yo no sentía ningún respeto». Pero llegado el momento está demostrando que es un gran líder.

P.- Hay mucha hipocresía con el «no a la guerra».

R.- Lo más asombroso de Putin es que lo apoyan ultraderechistas como Salvini o como Orban o LePenn en Francia y también izquierdistas tipo Maduro y Podemos. Entonces es un fenómeno muy curioso. Que personas y grupos completamente antidemocráticos -ambos extremos muy diferentes- son sus apoyos.

P.- ¿Cómo le ha ido con la COVID?

R.- He tenido dos veces un positivo, pero la verdad es que no tuve ni un solo síntoma. Creo que fue un falso positivo y después lo volví a tener, ya con tres vacunas, y fue como una gripe.

P.- ¿Piensa que la sociedad española tiene pendiente el reconocimiento de la cifra real de muertos durante la COVID?

R.- Sí, y sospecho que no lo vamos a hacer nunca porque como una noticia tapa otra y ahora estamos con Ucrania… Todo lo que tiene que ver con la pandemia ha pasado a segundo plano. Yo creo que la gente también quiere olvidar. O sea que están deseando poner eso en la retaguardia y decir bueno, ahora habrá que preocuparse por otras cosas.

P.- Hablemos de igualdad. ¿Piensa que el feminismo actual está más cerca de la ideología de género que de la situación real de la mujer en España?

R.- Bueno, a ver, yo lo que creo es que tanto en España como en otros países, hay muchas mujeres dedicadas a esta causa de la igualdad que toman iniciativas que son un poco absurdas. Por ejemplo, ¿en qué va a beneficiar a la mujer que los semáforos sean dos señoritas de la mano y no dos hombres? Eso cuesta una fortuna. Según ellas, eso hace que la gente se conciencie. Yo no sé muy bien qué o cómo ha pedido la Universidad de Granada que le cambien los nombres a los meses. ¿Esto nos ayuda a nosotros? No, al contrario. Pero es mucho más fácil tomar estas iniciativas. Es mucho más fácil que afrontar los verdaderos problemas de la mujer, que es a lo que se debería dedicar este tipo de ministerio. Y los verdaderos problemas de la mujer son, por un lado, la conciliación. El techo de cristal, la igualdad de sueldos. Esos son los verdaderos problemas. Pero como esos son muy difíciles de solucionar, vamos a cambiarle el nombre a los meses.

P.- Si usted fuera presidenta del Gobierno ¿cuál sería la primera medida que tomaría?

R.- Para mí se me hace una cosa espantosa ser presidenta, es que ni de la comunidad de vecinos. Pero sí, la primera medida que yo tomaría sería reunir a todas las fuerzas políticas y decir «bueno, vamos a remar todos en la misma dirección». Yo creo que, por ejemplo, a Sánchez le ha servido de mucho este asunto del ‘divide y vencerás’, y es un arma muy eficaz, pero el remar juntos es todavía más eficaz.

P.- ¿Qué esconde Carmen Posadas en su rincón del alma?

R.- La verdad, soy una persona extraordinariamente tímida, para mi desgracia. Llevo toda la vida luchando contra esa horrible lacra Pienso que la timidez es una enfermedad crónica que no se cura nunca y que es ir por la vida con una bola, como los prisioneros que llevan esa bola enorme, así.

P.- ¿Cómo le ha ido en las cosas del amor, se siente una mujer amada?

R.- Creo que he tenido suerte, sí. Pienso que he amado y que he sido amada. Eso es a lo más que uno puede aspirar.

P.- Si pudiera rebobinar o hacer un flashback ¿qué parte de su vida visitaría?

R.- Yo tuve una infancia muy feliz. Mi madre, que había tenido una infancia complicada, se empeñó que nosotros tuviéramos una infancia de Walt Disney y la verdad es que lo consiguió. Y eso tiene sus ventajas, porque yo tuve una infancia muy, muy feliz, como digo. Pero por otro lado, yo no quería crecer. Yo era como ese personaje de Günter Grass en El tambor de hojalata que se tiraba por una escalera para no crecer. Bueno, pues yo no llegué a tirarme por una escalera, pero estaba tristísima con la idea de tenerme que enfrentar con el mundo como es. Entonces me gustaría retomar esa etapa.

P.- ¿Qué es lo que más detesta en el ser humano: la envidia, la falsedad…?

R.- No sé si es lo que más detesto, pero lo que más me irrita es la gente que intenta venderme la moto. Es cansadísimo, porque empiezan a contar una milonga espantosa que tú sabes perfectamente que es una milonga y el otro sabe perfectamente que lo es. Pero como no le puedes decir «mira, me estás mintiendo de la manera más descarada» y eso lo encuentro muy irritante.

P.- ¿Cuáles son sus aficiones? Como uruguaya supongo que el fútbol le gusta.

R.- Soy muy futbolera. Yo soy del Peñarol.

P.- ¿Cuál es su futbolista preferido?

R.- En este momento Luis Suárez, claro, porque además es uruguayo y juega en el Atlético de Madrid.

P.- ¿Cuál es el mejor escritor actual en España?

R.- Voy a decir Javier Marías. Almudena Grandes, lamentablemente, se acaba de morir. Y hay una gran escritora que me gusta mucho, Sara Mesa, que es una escritora joven. He leído algo suyo y me ha gustado mucho.

>> Leer la entrevista en rtve.es <<

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