De Vicente Vallés a Carmen Posadas: pedimos a 9 escritores que confiesen su libro favorito

Del formidable descubrimiento de Inés Martín Rodrigo de la mágica prosa de Joan Didion a la devoción inquebrantable que Ana Iris Simón siente por ‘Rayuela’ o ese amasijo de reflexiones que Carmen Posadas intentó descifrar leyendo la legendaria ‘Metamorfosis’ de Kafka. Coincidiendo con la celebración del Día del Libro, les pedimos a nueve escritores que nos digan cuál es la obra literaria que más les ha marcado en su vida. Perfectas para regalar… y acertar.

Carmen Posadas

«Podría mencionar otros libros porque son varios los que han cambiado mi vida en algún momento. Pero si tengo que elegir uno sería ‘La metamorfosis’, de Kafka. Primero porque con él descubrí que la vida es en efecto kafkiana, absurda, ridícula, amén de caprichosa y disparatada. Y segundo, porque descubrí también que el humor no está reñido con el dolor, otro descubrimiento, por un lado aterrador, por otro redentor».

Inés Martín Rodrigo

«El año del pensamiento mágico’ y ‘Noches azules’, ambos de Joan Didion, son las dos obras que, de un modo muy personal, han marcado mi vida y mi trayectoria como escritora. La primera la descubrí en 2007, cuando la extinta editorial Global Rhythm Press la publicó en España, y la segunda la compré, en inglés, en la maravillosa librería City Lights de San Francisco (California) al poco de editarse, en 2011. Didion fue la cronista más personal del llamado ‘nuevo periodismo’, si bien categorizarla sería acabar con la magia de su prosa. Su voz, tan personal como incisiva, certera, inapelable, retrató a una sociedad, la norteamericana, con sus guerras infames, sus hippies lisérgicos y sus políticos acartonados. Su prosa, perfecta simbiosis entre el periodismo y la literatura, está a medio camino entre la ficción y la realidad, y es el sendero que trato de seguir siempre, en todo momento, en cualquier lugar».

Manel Loureiro

‘Rebelión en la granja’, de George Orwell. Debía tener 10 años cuando tropecé con un viejo ejemplar en la biblioteca de un familiar y me quedé fascinado con él. Es un texto corto y fácil de leer, pero, por supuesto, en aquel momento no capté el profundo mensaje que encierra, esa parábola del enfrentamiento entre el comunismo más atroz y el capitalismo más salvaje. Para mí era simplemente una historia de animalitos que se rebelaban contra un malvado granjero, con una evolución tan confusa y desconcertante para un crío que me hizo intuir que la literatura era un océano de aguas mucho más profundas de lo que me podía imaginar. A partir de ese momento empecé a devorar libros, alternando entre literatura juvenil (con Julio Verne a la cabeza) y otras obras más adultas que iba eligiendo al tuntún. Supongo que fue en ese momento, con esa amalgama de lecturas en la cabeza, cuando me di cuenta de que yo, algún día, querría contar mis propias historias».

Ana Iris Simón

«Rayuela’ de Julio Cortázar. Tiene fama de libro adolescente y, en cierto sentido, lo es. Muchos de sus lectores, cuando llegan a la edad adulta, reniegan de él, pero yo hago justo lo contrario y, de hecho, cada vez que puedo lo leo de nuevo, tanto que sé recitar pasajes enteros de memoria, incluso uno escrito en un lenguaje, el glíglico, inventado por el autor. Es un capítulo precioso porque, aun estando escrito en un lenguaje basado en fonemas que a Cortázar le da la gana juntar, lo comprendes muy bien. Yo siempre digo que aprendí a leer dos veces: la primera me enseñó mi profe Rosa en Primaria y la segunda fue con Cortázar, cuando le descubrí en la biblioteca de mi instituto. Es bonito aprender a apreciar la literatura con los autores hispanoamericanos en ese camino de ida y vuelta que nos permite, a los lectores en español, disfrutar de ella tanto en el lado de acá, como dicen ellos, como en el de allá».

Juan del Val

«Es difícil hablar de un único libro que marcase mi vida. ‘Sin plumas’, de Woody Allen, en la adolescencia o ‘Juan Belmonte, matador de toros‘, de Chaves Nogales, en la juventud fueron importantes para mí. Humor y valores, dos pilares que sujetan mi carácter. Y el más reciente, ‘Sur’, de Antonio Soler. Una obra maestra que disfruté como lector y admiré como autor. Una referencia para mí. Esa inigualable manera de narrar descarnada, pura, vital y honesta. ‘Sur’ es verdad. ‘Sur’ es literatura».

María Dueñas

«Aunque se haya apagado el furor mediático y sean pocos los buenos lectores que no la disfrutaron en su momento, recomiendo la tetralogía ‘Dos amigas’, de Elena Ferrante. Oí hablar por primera vez de ‘La amiga estupenda’ en Brasil, de boca de una editora. La compré nada más volver a casa, la devoré de tirón y me deslumbró. Las tres novelas siguientes la siguieron en cadena tan pronto se publicaron. Me fascinó esa mezcla de atrocidad, humanidad y ternura, su hondura y su lirismo frente a la brutalidad de un entorno napolitano repleto de carencias materiales y morales. He visto después la serie de HBO, incluso estuve en Nápoles y busqué algunos de sus rincones. Y en estos tiempos de redes, postureos y réplicas instantáneas, me maravilla que sigamos sin conocer con certeza la identidad de la autora».

Vicente Vallés

«Un libro que me ha marcado es ‘Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez. Lo leí siendo un adolescente y me hizo amar la literatura. Gracias a esa obra maravillosa descubrí el mundo de los libros y me convertí en un lector apasionado de todos los géneros. Entre ellos, la novela de espionaje, de la que he disfrutado gracias a maestros como John Le Carré y Frederick Forsyth. Su influencia ha sido determinante en mi primer trabajo de ficción, que es un homenaje a ellos».

Pilar Eyre

«Bella del Señor’, de Albert Cohen. Es el libro más importante de mi vida. Lo leí en francés cuando tenía 20 años y luego en español muchas veces. Tiene todo, drama humano impresionante, personajes llenos de pasión en el ambiente burgués de una ciudad suiza, humor, referencias cultas, una mirada desencantada pero al mismo tiempo compasiva sobre la existencia y un final fascinante y aterrador explicado con frialdad cartesiana. En cada lectura descubro una faceta nueva que me sirve para mi escritura. Lo cual no es extraño porque el autor tardó 20 años en escribirlo».

Nieves Herrero

«En mi juventud me influyó mucho ‘Nada’, de Carmen Laforet; a mis treinta años, ‘La madre’, de Carmen Conde; a los cuarenta, ‘La ciudad de los prodigios’, de Eduardo Mendoza; a mis cincuenta, ‘La pasión turca’, de Antonio Gala… Pero si tengo que elegir solo uno me quedo con ‘La colmena’, de Camilo José Cela. Cada página es un retrato de la sociedad de nuestros padres y abuelos. El cúmulo de personajes, cómo se entremezclan sus vidas… Todo, sin que te des cuenta de que, técnicamente, eso que hace Cela es complicadísimo a la hora de escribir. Tanto me influyó ese libro que esa época que retrata es también la que más me gusta a mí describir en mis novelas. La ‘culpa’ de que me guste tanto ese periodo de nuestra historia reciente es de Cela. Además, tuve la suerte de conocerle y disfrutar muchísimo de su conversación».

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