Cuando escribo novelas para adultos me permito cometer algunos asesinatos

«Cuando escribo novelas para adultos me permito cometer algunos asesinatos»

Dio sus primeros pasos en crímenes y misterios con ´Pequeñas infamias´. Ahora, Carmen Posadas estrena ´Invitación a un asesinato´ (Planeta), una historia de amor, lujo y asesinatos pero repleta de humor, que cuenta con constantes referencias a Agatha Christie y Hitchcock

Hija de un diplomático y de una restauradora, Carmen Posadas (Montevideo, 1953), se vio obligada desde que era una niña a viajar por todo el mundo. En 1980 comenzó su carrera literaria de la mano de los cuentos infantiles, hasta que en 1998 se hizo con el Premio Planeta por Pequeñas infamias. Con Invitación a un asesinato recién estrenado, ya planea su siguiente trabajo con el que debutará en el género biográfico.

Con todos a los que ha asesinado literariamente, ¿no se considera rencorosa?

¡No! La verdad es que se me olvidan rápido las afrentas.

En la novela introduce a ex prostitutas y toca temas como la eutanasia. ¿Sus historias siempre cuentan con dos niveles de lectura?

Sí. Siempre procuro que tengan dos niveles porque, si alguien quiere leerlo como un divertimento, puede hacerlo. Pero me gusta crear una complicidad con ese lector más literario al que le interesan los perfiles psicológicos de los personajes y los temas actuales de la sociedad.

¿Es difícil unir crímenes y humor?

No me ha costado nada. Siempre procuro meter humor en todas mis novelas. La única ocasión en la que tuve una gran dificultad para hacerlo fue cuando escribí una novela rosa. Me pareció imposible introducirlo en la historia, porque el género no lo permite.

Con esta novela realiza un homenaje a clásicos del género negro. ¿Siempre le han gustado esas historias?

Sí. La verdad es que es un género que me divierte mucho. Sirve para retratar muy bien la sociedad, y a mí es lo que me interesa. No sólo es entretenido, sino que permite hacer una sátira, un retrato psicológico de los personajes, y dar un paseo por lo que son los problemas, carencias y valores de la sociedad.

Hablando de sátiras, su personaje principal ya ha tenido cinco maridos. ¿Es una exageración estudiada?

Bueno, hoy en día la gente se casa y descasa mucho. Da tiempo a tener cinco maridos. Conozco a algunas que ya van por el quinto o sexto divorcio.

La protagonista es rubia y guapa. ¿No cree que ha caído en ciertos tópicos al retratarla?

Es un personaje que tiene muchos elementos de la sociedad actual. Prima el dinero por encima de todo, es una gran manipuladora y vive mucho más de cara a la galería que hacia dentro. Pero esa es la ventaja que tiene la novela policiaca, que te permite hablar de los rasgos de la sociedad y hacer un retrato psicológico de los personajes.

Ella invita a un grupo de gente para su propio asesinato. Con esas características, ¿qué tiene usted en común con su personaje?

Tengo la visión un tanto humorística y despegada de la vida que tiene Olivia. Después me parezco más a Agatha, la hermana.

Olivia cuando llora consigue lo que quiere. ¿Eso todavía funciona?.

Agatha, que es la fea, dice que las niñas guapas siempre consiguen lo que quieren cuando lloran, mientras que las feas y gordas tienen que recurrir a la risa. Creo que es verdad, pero yo esa táctica nunca la he podido usar.

¿No era su papel?

No, porque mis hermanas eran rubias, guapas, y lo conseguían todo con una sonrisa. Más adelante, la táctica de llorar, que funciona divinamente, nunca la he usado. Soy una persona muy orgullosa.

Además de ser el «patito feo», ¿viajar también ha marcado su personalidad?

Sí. Se ve la vida muy distinta cuando uno ha vivido diferentes realidades. Hace unos años escribí un libro con mi hermano, llamado Hoy caviar, mañana sardinas, que es la metáfora de la vida de los diplomáticos. Un día estás comiendo caviar con la reina de Inglaterra, y al día siguiente un bocadillo de sardinas en la oficinucha de un ministerio de un país lejano. Pero estoy muy agradecida al haber tenido una vida de «montaña rusa». Prefiero que mi vida cambie continuamente.

También ha escrito libros infantiles. ¿Cómo puede pasar de contarle un cuento a un niño a matar a alguien?

Los cuentos infantiles también tienen su trama, por lo menos los clásicos. Por ejemplo, Piel de asno habla de un incesto. Si nos ponemos a analizar los cuentos infantiles, lo cierto es que son bastante truculentos. Cuando escribo para niños pequeños soy mi mejor yo, y cuando lo hago para adultos me permito cometer estos asesinatos.

Los malos momentos que ha pasado en su vida, ¿le han servido para escribir?

Claro. Creo que, para escribir, las experiencias negativas son mucho más fértiles que las vivencias positivas. Cuando uno está muy contento no se le ocurre meterse en su habitación para escribir. Normalmente en esos momentos estás disfrutando de la vida. Escribir es algo laborioso y viene más de la reflexión y el dolor que desde la felicidad.

¿Qué libro tiene ahora entre manos?

Se titula Libertad y es de Jonathan Franzen. A este autor le han dado la portada del Times y le han convertido en un super personaje, porque Obama en sus vacaciones compró el libro antes de que saliera al mercado.

Eso también refleja el poder mediático de ciertos personajes .

Claro, si Obama compra tu libro, será un éxito. Se lo voy a mandar a ver si cuela.

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