Carmen Posadas en Cuarto Milenio: El búnker de Hitler. relaciones sexuales frenéticas y olor a excrementos

  • Carmen Posadas: “Es imposible que Hitler y Eva Braun lograsen salir del búnker con vida”
  • Carmen Posadas cuenta cómo fueron las últimas horas de Hitler con vida: “Comió un plato de macarrones con tomate”
  • El final de Adolf Hitler y Eva Braun: “Dio orden de que quemasen sus cuerpos con combustible para que no quedara ni rastro de ellos”

Una semana más, Carmen Posadas trae hasta ‘Cuarto milenio’ una de las secciones más apasionantes del programa: “Lo que no te contaron de…”. En su espacio, la escritora uruguaya relata con todo lujo de detalles pasajes de la historia que ni siquiera en los mejores libros podemos encontrar, esas curiosidades y anécdotas que nos fascinan.

En esta ocasión Posadas se ha centrado en la figura de Hitler y concretamente en su final, en los últimos días del temido führer. En el año 1945 Adolf Hitler está a punto de cumplir 56 años y todo el mundo excepto él sabe que la Segunda Guerra Mundial tocaba a su fin.

El austríaco pasó sus últimos días de vida en el búnker que se había construido en Berlín, un búnker en el que era habitual que el dirigente alemán se reuniera con sus dirigentes, ayudantes y familiares. Según Carmen Posadas, en el búnker vivían asistentes, secretarias…: “En aquellos días en el búnker se vivían escenas rocambolescas porque ya sabían que se acercaba el fin, se hablaba sobre la forma elegida para suicidarse o se mantenían relaciones sexuales frenéticas porque ya daba igual, sabían que les quedaba poco, tenían sexo todos con todos”.

Posadas ha explicado que el ambiente en el búnker era nauseabundo por la tremenda mezcla de olores: “No había ventilación y eran necesarias unas bombas que provocaban un gran olor a gasoil que se mezclaba con el olor a excrementos de las personas que se encuentran allí encerradas”.

Se acercaba el final. Adolf Hitler era consciente de que sus días acabarían pronto tras conocer la noticia del asesinato de Benito Mussolini y su amante en una plaza pública. El führer tomó la atropellada decisión de pedirle matrimonio a Eva Braun: “Eva había sido su amante durante años, ella ansiaba casarse con él, pero él ya se sentía casado con Alemania”.

Sin embargo, el dirigente nazi decidió pasar “por el altar” con su concubina antes de morir: “Este hombre que había sido tan enormemente poderoso no podía mandar a nadie a comprar unas alianzas a una joyería porque los rusos estaban cerca (…) Alguien tuvo la idea de ir a una cárcel que había justo al lado para conseguir dos alianzas de algún preso, de esa manera Adolf Hitler y Eva Braun se casaron con las alianzas de dos presos judíos”.

>> Ver el vídeo en cuatro.com <<

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