Atenta a las reclamaciones políticas del movimiento 15-M

Atenta a las reclamaciones políticas del movimiento 15-M (“los partidos deberían escuchar sus reivindicaciones”) y crítica con la deriva de la socialdemocracia (“se están cargando el estado del Bienestar”), esta escritora de éxito acusa a Zapatero de adanismo: “Piensa que es el primero al que le pasan las cosas, y no mira atrás, aprendiendo de aquellos que antes que él intentaron resolver los problemas”.

Usted ha dicho en más de una ocasión que la crisis económica no le ha afectado…
Decir lo contrario sería una hipocresía. Hay, en estos momentos, tanta gente necesitada, tantos dramas familiares, que hablar de crisis en mi caso sería indecente. Soy una mujer afortunada, y lo reconozco. Mi último libro, Invitación a un asesinato, se está vendiendo estupendamente… y aunque es verdad que hoy tengo que trabajar el doble que hace unos años para mantener el mismo nivel de vida, el empleo no me falta. Esto es un privilegio y no tengo derecho a quejarme.

¿Y cómo contempla alguien que disfruta de una vida tan cómoda el movimiento del 15-M, jóvenes y menos jóvenes sin empleo y sin perspectivas?
Lo curioso es que no haya surgido antes. La clase política debería escucharles y estar atenta a sus reivindicaciones. Es pronto para saber cómo se va a canalizar este movimiento de protesta, pero lo cierto es que hay un desencanto general hacia la política…y una confusión total entre los mensajes de izquierda y derecha: la izquierda debería replantearse sus referentes.

Puede ser más explícita…
La izquierda debe reconsiderar sus mandatos económicos. No tiene sentido que adopte medidas contrarias a su doctrina y se deje manejar por ese ser evanescente que es el mercado. En el altar de los mercados está inmolando cosas que hace unos años no se hubiese atrevido a sacrificar. Se están cargando el estado del Bienestar, con el esfuerzo que costó levantarlo… y están genuflexos ante los abusos de los que han causado la crisis, esos financieros que siguen gastando salarios y bonos absolutamente obscenos, pagados directamente con el dinero de los contribuyentes.

No la tenía por una mujer de izquierdas
No, si por mujer de izquierdas se entiende una ciudadana anticlerical, antitaurina y defensora del aborto… por ejemplo ¿Qué quiero decir? Que me niego a asumir lo que yo llamo el pensamiento compacto: una ideología que lleva adherida unos preceptos inamovibles. Hay principios y decisiones de la socialdemocracia europea y española que me parecen correctos, y que suscribo, y decisiones de la derecha con las que estoy totalmente de acuerdo, y que no tengo reparos en defender públicamente. ¿El resultado? Suelo recibir tortas por los dos lados…

En cualquier caso, el 22 mayo votará a Jaime Lissavetzky…
En realidad, lo que tengo claro es que no votaré a Alberto Ruiz-Gallardón.

¿Qué le ha hecho el alcalde de Madrid?
Gallardón ha convertido esta ciudad en un parque temático y se ha olvidado de lo fundamental, los barrios. Le gusta alardear de su amor por la cultura, pero en la capital la ha arrinconado; y los vecinos están absolutamente desatendidos.

¿Le merece la misma consideración Esperanza Aguirre? Se lo digo porque no me la imagino votando a Tomás Gómez; usted, desde luego, no pertenece a ese colectivo que él llama la gente común
Esperanza y yo fuimos juntas al colegio. La tengo un enorme cariño. Está absolutamente volcada en su carrera política y es entusiasta, una cualidad que admiro. Puede que a veces se equivoque en sus decisiones, como todos, pero tiene una enorme vocación de servicio. Y tendrá mi voto, desde luego.

No le preocupa que el Partido Popular lleve imputados en sus listas…
Me parece escandaloso, pero la corrupción no es patrimonio exclusivo del Partido Popular. También la encontramos en el otro lado. En la vida todo es cuestión de preferencias, y la corrupción no es el asunto que más preocupa a los españoles, por eso Camps puede presentarse…Tampoco el terrorismo es hoy una cuestión prioritaria. Zapatero, al que le encanta sacarse conejos de la chistera, desearía ofrecer a la opinión pública el fin de ETA, pero el terrorismo ya no es una prioridad en este país.

Si Mariano Rubio, su marido, viviese, ¿hubiese apoyado la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero?
No. A Mariano le gustaba la gente eficaz y resolutiva.

No tiene muy buena opinión del presidente del Gobierno…
José Luis Rodríguez Zapatero ha confundido su buena suerte política con el talento, y eso es muy peligroso. Además, como dijo Felipe González, sufre de adanismo: piensa que es el primero que llega a todo, el primero al que le pasan las cosas, y no mira atrás, aprendiendo de los que intentaron resolver los problemas antes que él.

¿La crisis llegará a su fin cuando él abandone La Moncloa?
Esto es como en el fútbol. Cambia el entrenador y el equipo gana el siguiente partido… El efecto psicológico es fundamental.

¿Es la mediocridad el gran problema de España?
No, en absoluto. España es un país brillante, con un excelente capital humano. Este país ha dado un vuelco en los últimos 30 años y no somos capaces de valorarlo. Somos demasiado autocríticos y solemos caer en un pesimismo injustificado.

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