Un libro no es lo que uno escribe, sino lo que cada lector lee

Carmen Posadas se ha empapado de la historia de la Rusia de principios del siglo XX para contar en ´El testigo invisible´ los últimos días de los Romanov. Lo hace a través de los ojos de un deshollinador testigo de la revolución. Es una novela, «pero todo lo que se cuenta es cierto». Ayer estuvo en Logroño en un encuentro con los lectores, los que de verdad le importan; tanto que asegura que «un libro no es lo que se escribe, sino lo que cada lector lee».

-Se ha embarcado en una novela histórica. ¿Hay más ficción o más realidad?
-Yo quería contar una historia alrededor de la cual se han contado multitud de leyendas y mitos, historias falsas. Lo que quería es contar la historia real y todo lo que se cuenta ahí es cierto, lo que pasa es que he utilizado algunos personajes de ficción para hacer la trama más ágil. Pero todo lo que se cuenta es cierto.

-Tanto, que ha comentado alguna vez al respecto, ´solo me he inventado los diálogos´.
-Es verdad. Pero incluso los diálogos han podido ser sacados en muchas ocasiones de diálogos porque en aquella época todo el mundo guardaba diarios. Entonces, por ejemplo, una de las niñas decía ´papá me ha dicho que…´ y yo le contesté ´que no sé qué´. Tienes el diálogo hecho, lo único que tienes que hacer es juntar las piezas del puzzle y con eso formar una historia.

-De todas sus obras, ¿ésta es la que más investigación ha requerido?
-Sí. Lo que pasa es que como es una época tan apasionante, cuanto más sabes, más quieres saber. En otros libros la investigación ha sido más ardua, más pesada porque hay periodos más o menos interesantes. Éste ha sido realmente interesante.

-¿Influyó en su elección la etapa de su vida que pasó en Moscú?
-Sí, viví en Moscú. Me casé en Moscú y mi padre vivió allí durante cuatro años, hablaba ruso muy bien, y mi hermano también; yo no, pero como digo me casé en las colinas de Lenin y siempre he tenido mucha simpatía por ese país.

-Además, la novela histórica está más de moda que nunca.
-Yo cambio mucho de género. La novela anterior era un thriller, una novela policiaca y ésta es histórica, pero también había escrito una biografía…

-E incluso comenzó escribiendo literatura infantil.
-Yo comencé escribiendo para niños porque no me atraía escribir para adultos. Como nunca fui a la universidad, pensaba que estaba completamente fuera de mi alcance.

-El tiempo le ha demostrado que se equivocaba completamente.
-Por suerte, por suerte.

-¿Cuál es el en el que se siente más cómoda?
-A mí en realidad el que más me gusta es el cuento porque es un reto para un escritor; es muy difícil porque tienes que crear unos personajes, una situación, una voz, todo un mundo y desmontarlo en muy pocas páginas. Lo que pasa es que los cuentos, por lo menos aquí en España, no tienen mucha aceptación y entonces es frustrante.

-¿Por qué elige contar la historia a través de un mayordomo?
-Me extraña que no haya más memoria de historias contadas por ellos, porque son testigos invisibles de montones de cosas. Porque los señores cuando hablan no se dan cuenta de que ellos están delante. Parece que son invisibles. Lo ven todo y son muy discretos.

-Una figura de la que en su novela se desmontan muchos mitos es Rasputín, ¿no?
-Sí. Se cuenta una nueva versión de cómo fue su asesinato. Yusupov, que fue su asesino, contó cómo lo había matado y todos pensamos que era verdad. Pero ahora se sabe que la realidad era más rocambolesca de lo que contó Yusupov, que ya era bastante rocambolesco. Y es un poco la cosa más novedosa de esta novela, pero no lo puedo contar para que lo lean.

-¿Mantiene contacto con los lectores para saber qué opinan de la novela?
-Ahora con las redes sociales es fantástico porque inmediatamente te enteras de lo que opinan. Y luego los datos objetivos también son muy buenos, el libro salió el día 22 y ya la semana pasada reeditamos.

-Viene a demostrar que cuando hay calidad, el papel sigue teniendo mercado ahora que se está implantando el ebook.
-Ésa es la cuestión que nos planteamos todos. Creo que durante un tiempo van a coexistir. De hecho, hay estudios que indican que lo que uno lee en pantalla no se retiene de la misma manera. A mí me pasa, si quiero disfrutar de una novela, no hay nada como un libro. De momento, el libro es un invento perfecto, no se ha conseguido hacer nada mejor. No solamente se retiene mejor la información, puedes subrayarlo, volver para atrás, consultar. No creo que se haya inventado nada igual que un libro de momento.

-Volviendo al contacto con los lectores, ¿que significa para usted?
-Es lo más enriquecedor de todo porque un libro no es lo que uno escribe sino lo que lee el lector. Y casi siempre leen cosas diferentes de lo que yo he escrito, lo cual es sorprendente y a mí me encanta.

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