LaRazon.es: Campaña concienciación del cáncer de colon.

«La medicina puede alargar la vida, pero a veces con una calidad muy mala»

Una de las plumas latinoamericanas más destacadas ha puesto su imagen a disposición de una de las campañas más ambiciosas para concienciar a la sociedad de la incidencia y la mortalidad que causa el cáncer de colon. Carmen Posadas cuenta con una sensibilidad especial a la hora de sumarse a esta causa ya que desgraciadamente un familiar muy cercano a ella –su segundo marido, Mariano Rubio– murió por culpa de esta enfermedad. Sin embargo, pese a la discreción que muestra a la hora de hablar de ello, se muestra optimista y subraya que lo más importante, además de una detección temprana del tumor, es la calidad de vida que se pueda proporcionar a los pacientes.

-En los últimos años se ha experimentado un cambio en torno al cáncer, ahora se ve la botella medio llena. Desde que usted se enfrentó a él, ¿qué cambios destacaría?

-Sobre todo el diagnóstico precoz. Ahora más que nunca ha cobrado mucha importancia y resulta vital.

-Por desgracia antes no era así, no es cierto?

-En el caso nuestro, bueno, cuando se lo descubrieron a mi marido ya era demasiado tarde y estaba muy avanzado.

-¿Fue por ello que se ha decidido a involucrarse en esta campaña?

-Pues sí. Porque lo que es maravilloso es que con un simple análisis, que es relativamente sencillo y al que todo el mundo a partir de los 50 años debería someterse, se reduciría el número de muertes hasta en un 90 por ciento.

-Muchos hallan similitud con otras campañas preventivas como con el de mama. ¿Se deben seguir estos pasos?

-Resulta un buen ejemplo. El cáncer de colon es el tumor que más muertes produce de todos. Tiene más víctimas que el de pulmón, incluso, además de ser más extendido, y sin embargo, al mismo tiempo, es el más desconocido de ellos. Por eso lo bueno sería que se pusieran en marcha los mismos pasos que se han dado contra el tumor de mama, en el que todas las mujeres a partir de los 30 o 40 años se someten a las pruebas anuales de mamografía. Se asume como una de nuestras obligaciones y por las que todas pasamos. Lo mismo tendría que ocurrir en el caso del colon y se evitaría que mucha gente muriese.

-Los tratamientos juegan un papel importante. ¿Qué destacaría de ellos?

-Lo cierto es que nosotros tuvimos bastante suerte, porque dimos con un oncólogo, Javier Hornedo, que en aquella época aplicaba los mismos protocolos que en Estados Unidos y que no pretendía alargar la vida del paciente sino proporcionar la mayor calidad de vida posible. Así que tuvo una vida prácticamente normal hasta un mes y medio antes de morir. No tuvo esas agonías por las que pasaban los enfermos que sufren hasta dos o tres años, malísimos, internados en una clínica, sino que estuvo bastante bien y llevó una vida practicamente normal.

-¿Cuánto tiempo duró todo el proceso en su caso?

-Pasó un año y medio desde que se lo detectaron hasta que falleció.

-La terapia es muy dura, ¿cómo la sobrellevó?

-La toleraba muy bien. Sobre todo la «quimio». Yo recuerdo que después de someterse al tratamiento, que era tremendo, cogía el coche e iba conduciendo durante 300 kilómetros. El caso es que yo le acompañaba, pero era él quien conducía. Por eso digo que llevaba una calidad muy buena hasta el final.

-Entonces, ¿el estado del paciente resulta clave durante su tratamiento?

-Creo que resulta primordial. Porque ahora, con los avances de la Medicina, lo que es peligroso es que se pueda alargar la vida, pero a veces con una calidad bastante mala. Y, francamente, para mí no lo querría así. Si algún día paso por una enfermedad de éstas preferiría estar bien el tiempo que dure antes que pasarlo mal.

-Una experiencia así de cercana hace saltar las alarmas de la conciencia. ¿Se asume mejor la importancia de los exámenes de salud?

-Claro, sin duda. Yo realmente hasta que no tuve alguien muy cercano en esta situación no le daba la importancia que merecía. Todos tendemos a pensar que somos inmortales hasta que alguien muy querido o nosotros mismos pasamos por ello, entonces es cuando «nos ponemos la pila».

-En su caso, ¿se somete a mamografías anuales?

-Sí, todos los años y, a partir de ahora, voy a incorporar también a las revisiones la colonoscopia.

-¿Cree que es importante el papel que juegan las asociaciones de pacientes a la hora de asesorar a enfermos y promover campañas de concienciación?

-Nosotros teníamos la suerte de que hablábamos directamente con nuestro médico y una relación muy cercana con él. Pero, estos colectivos son fundamentales para avanzar en este campo. Me parece maravilloso porque todo lo que sea movilizar a la sociedad y llevar iniciativas e informar a las familias es un gran paso.

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