La Historia tendría capítulos más interesantes si la hubieran escrito los criados

El asesinato de la familia imperial rusa durante la Revolución Rusa es el acontecimiento en torno al que Carmen Posadas narra la trama de El testigo invisible, una novela en la que la escritora se sirve de la historia real de un joven deshollinador superviviente de la matanza en un relato en el que hace partícipe al lector de personajes tan literarios como la zarina Alejandra Fiódorovna o el incombustible Rasputín.
Ha escrito esta novela a raíz de haber encontrado un testimonio relacionado con la familia imperial rusa. ¿Fue un hallazgo fortuito o fruto de una investigación?
Después de haber vivido en Moscú durante cuatro años, cuando mi padre estaba destinado allí como diplomático, mi familia y yo hemos leído mucho sobre todo lo que tiene que ver con Rusia y con la familia imperial rusa. Además, se da la circunstancia de que la primera vez que me casé fue en Rusia, en las colinas Lenin. El caso es que un día buscando un tema sobre el que escribir me topé con la historia de Leonid Sednev, un deshollinador de 15 años que fue la única persona que salió viva de la casa en la que fusilaron a los zares y a todos los miembros de su servicio. Más tarde, aquel niño escribió unas memorias que tristemente se han perdido.

¿Qué supondría hallarlas?
Sería un descubrimiento impresionante porque se trataría de un testimonio de primera mano de alguien que presenció aquel episodio. Sí podemos contar con las memorias del verdugo, es decir, del autor del asesinato de los Romanov. En ellas cuenta, por ejemplo, que no había manera de matar a las mujeres por la cantidad de joyas que llevaban puestas, lo que impedía que las balas las hirieran.

Pero se dice que esa versión puede ser falsa teniendo en cuenta que quien la relata era bolchevique y que, por tanto, le interesaba describir a una familia imperial opulenta pese a la miseria del pueblo ruso. ¿Qué opina?
Antes de ser asesinados, cuando sus posesiones y ellos mismos se encontraban controlados por los bolcheviques, fueron informados de que les iban a mover de sitio, es decir, que estaban preparados para emprender un viaje. Eso explica que las mujeres fueran enjoyadas.

Si algo queda claro en su novela es que se trata de un periodo plagado de inexactitudes.
Así es. Una de las mayores dificultades con las que me he topado al escribir la novela ha sido la cantidad enorme de historias escritas sobre este episodio, muchas de ellas falsas. Me ha costado discernir entre lo que fue verdad y lo que no. Para aclararme, he optado por recurrir a los diarios que escribían los miembros de la familia imperial. Nicolás II llevó un diario consigo desde los 14 años hasta dos días antes de su muerte. Se conserva entero, no así los de sus hijas, de los que sólo hay partes. También he recurrido a las numerosas fotos que se conservan de la época.
Fueron años de grandes diferencias sociales en cuanto a la riqueza de los zares y la miseria del resto, tanto que recuerdan a la época de la Revolución Francesa.
Sí, hay muchos paralelismos entre la Revolución Francesa y la Revolución Rusa. Como curiosidad te diré que el primer viaje que emprendieron los zares fuera de su país fue a París, donde la zarina pidió dormir en la cama de María Antonieta.

¿Fueron unos inconscientes?
Sí. Luis XVI en su diario dejó escrito el día de la toma de la Bastilla la palabra ´rien´, que en francés significa nada. ¡Cómo pudo ser tan bruto de no haberse dado cuenta de lo que ocurría en las calles! El día que estalló la revolución en San Petersburgo, Nicolás II escribió en su diario que tenía muchas ganas de jugar al dominó. Por otro lado, a veces pienso que quizá hemos sido injustos porque los acontecimientos hay que verlos con perspectiva.

Hace partícipe al lector de la cotidianidad de los Romanov. ¿Así lo pretendía?
Sí. He querido hacer una historia de arriba y abajo. Desde los criados, que lo ven todo, aunque son invisibles para los señores, hasta el día a día de los zares y su familia. La Historia tendría capítulos más interesantes si la hubieran escrito los criados.

La zarina fue considerada como la culpable de los males de Rusia. ¿Quién fue aquella mujer para despertar tal recelo?
Es verdad que le tenían mucha manía. Era muy tímida y ya se sabe que la timidez se confunde a veces con la soberbia. Si eres la zarina y no quieres hablar con nadie, siempre van a creer que eres una antipática. Además, Rusia estaba entonces en guerra con Alemania y ella era alemana. Luego está también su relación con Rasputín, a quien metió en todas las decisiones de gobierno. De hecho, cuando el zar se fue a la guerra, ella se quedó encargada de las decisiones del país, entre ellas nombrar ministros ineptos uno detrás de otro. Fue catastrófico.
En una ocasión dijo que desde niña ha tenido el problema de no pertenecer a ninguna parte. Pienso en la zarina, alemana de nacimiento, criada en Inglaterra y residente en Rusia, y me pregunto cuánto puede marcar a una persona sentir ese desapego o desarraigo.
Sí, es cierto, me he sentido en eso muy identificada con la zarina. Además, yo también soy una mujer muy tímida y mucha gente cree que soy una soberbia por ese motivo.

¿Qué me dice de Rasputín? ¿No es acaso un personaje fascinante?
Todavía es considerado como un personaje malvado, sin embargo creo que tuvo cosas buenas. Adoraba al pueblo ruso, sabía que había sido un error que el zar se metiera en una guerra que estaba diezmando a las tropas y fue muy clarividente. Ha prevalecido cierta leyenda en torno a él, aunque se ha ido aclarando con el tiempo, incluida la participación de los servicios secretos británicos en su muerte. Una versión que resulta muy verosímil.

Aunque usted siempre es presentada como novelista, lo cierto es que ha dedicado la mayor parte de su producción literaria al cuento. ¿Le gustaría que le llamaran cuentista aunque sea un término a priori negativo?
Sí, ¡y a mucha honra! Creo que el cuento es el género más difícil porque tienes que crear una situación y unos personajes y cerrar todo lo expuesto en muy pocas páginas. Lamentablemente no están tan bien valorados como la novela, así que ya no los escribo porque al final no se publican.

¿Qué tal la experiencia de ver adaptada a la televisión su novela La Bella Otero?
Se estrenó a las tres de la mañana. Ha sido algo absurdo. He tenido mala suerte con mis incursiones en el cine y la televisión. Quedó muy bien, pero ha sido una pena…

¿Eso confirma que no hay nada más genuino que una historia sobre papel?
Sin duda. Es ahí donde verdaderamente puedes hacer lo que te dé la gana.

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