Entrevista Tiempo

Frustrada cantante de ópera, que hubiera disfrutado siendo Maria Callas, publica, a sus 59, una novela sobre la Rusia de la revolución. Nunca probaría un caracol, pero ha comido hormigas, que están “muy buenas”, y gusanos. Es incapaz de poner una lavadora, aunque plancha “como los ángeles”. Ya no conduce horas sin rumbo, porque se ve “menos neurótica que antes”. Ha empezado a vivir el presente: “Una cosa funesta, porque es el comienzo de la vejez”.

Para escribir El testigo invisible ha consultado documentos confidenciales de los servicios secretos británicos. ¿No será agente doble?
No, pero me hubiera encantado ser espía, por el aura. El resto lo encuentro muy cansado. Ahora que he leído sobre los servicios británicos, era todo bastante cutre. Hubiera preferido ir en plan Mata Hari.
Aunque yo de ella lo único que tengo es el nombre de Carmen, que siempre queda muy bien. El resto no encaja con el perfil.

¿Guarda algún gran secreto, como su protagonista?
Supongo que, como es un gran secreto, tendré que decir que no, para que no me interrogue.

Alguno suculento tendrá, habiendo estado casada con Mariano Rubio. Ese Banco de España…
En los aledaños del poder, todo es bastante más simple de lo que la gente cree. Se imaginan cosas grandiosas, y todo es bastante normal.

¿Ve en España, como en su novela, algún Rasputín evidente?
No dan la talla, en ningún sentido.

¿Esperanza Aguirre podría ser una rasputina?
A mí es que Esperanza me cae muy bien. Estaba conmigo en el cole, y la quiero mucho. No tiene nada de Rasputín, pero sí creo que tiene una inteligencia maquiavélica.

Usted tiene ya una biografía. Y encima, autorizada. Será aburridísima.
Además, no quería que me la hicieran. Me daba mucha vergüenza. Ni siquiera la he leído entera.

¿Qué travesuras o maldades omitió?
Es que se puede mentir mucho contando la verdad. Todo lo que se cuenta ahí es verdad. Pero a lo mejor no pasó exactamente así.

Una infancia “de Walt Disney”. ¿Era la madrastra de Cenicienta o la bruja de Blancanieves?
Siempre me han gustado más los personajes malos. Me hubiera encantado ser la madrastra de Blancanieves, que, además, era la más guapa. Y se convierte en bruja. Esa posibilidad de ser dos está muy bien.

Presume de haber tenido muchos novios. ¿Dónde los encuentra?
Los novios están por todas partes. No será por novios.

Pero prefiere el amor a la pasión. ¿Porque ya no está para muchos trotes?
Huy, es que todo tiene un momento en la vida. Las pasiones son para gente muy joven. Es la misma diferencia que hay entre un chute de heroína y un gin-tonic. Yo estoy en la época del gin-tonic.

Sueña con frecuencia que se ahoga. ¿Quién le hace actualmente la respiración boca a boca?
Nadie. No tengo candidatos para eso.

Síntoma de que está en la edad del gin-tonic.
Definitivamente. Y la encuentro mucho más agradable que otras edades.

“Me gustan los extremos”. ¿Mourinho o Tito Vilanova? ¿Perales o Serrat? ¿Urdangarin o Curro Jiménez?
Tito Vilanova, toda la vida; Serrat; y… Curro Jiménez. Al fin y al cabo, Sancho Gracia era uruguayo, como yo.

Se confiesa adicta al chocolate. ¿Lo prefiere al cannabis y a la coca?
Pues nunca me ha dado por ahí, la verdad. Para chocolate, mejor el chocolate del loro.

¿A quién subiría en su moto, si se dejara?
Ahora ya la que es motera es mi hija. Yo, como tengo tres nietos, subiría a los dos chicos. La niña es muy pequeña.

Tremenda, la edad del gin-tonic.
Sí, la verdad.

El Rey ha bajado el sueldo a la Reina. ¿Es el acabóse?
Está la cosa fea, ¿eh? Pero he visto que él se ha vuelto a poner la paga extraordinaria. Sorprendente.

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