Entrevista en El Mundo

Vemos a Carmen más segura que nunca. Ahora ostenta, en mayor medida todavía, esa distinción fruto de sus vivencias y del largo bagaje cultural que posee. Hoy no vamos a hablar de literatura, la escritora quiere poner de manifiesto su opinión sobre la corrupción actual y desvelar algunos secretos de cuando estaba casada con Mariano Rubio, uno de los hombres más poderosos del momento, ex gobernador del Banco de España, que fue decapitado en un punto crucial de nuestra historia reciente.

Estará usted expectante con todos los acontecimientos de corrupción que en las últimas semanas se han producido alrededor de la banca española…
Inevitablemente me ha recordado todo lo que viví con Mariano y ese refrán español que dice: «Otros vendrán que bueno te harán». Tenga en cuenta que a mi marido le metieron en la cárcel por no ingresar en Hacienda cuatro millones de pesetas [24.000 euros] y cuando ahora veo que personas que en ese momento te esquivaban están ahora hasta arriba… [Rubio defraudó algo más de seis millones de pesetas, 36.000 euros, al ocultar 130 millones en una cuenta B, según las informaciones de la época]. Recuerdo haberme encontrado con el señor Rato en una tienda de ropa muy conocida y cómo salió disparado de allí para no tener que saludar a Mariano. Ahora vemos cómo ha terminado todo…

Su marido era un gran conocedor de las finanzas de este país, además de las cuestiones del Banco de España. ¿Cree que él estaba al tanto, por ejemplo, de la existencia de tarjetas opacas? 
Yo estoy segura de que él lo sabría si hubiesen existido en ese momento. De hecho, una de sus fuentes de problemas fue que Mariano tenía un control muy estricto sobre el despilfarro. Seguramente él no lo hubiera permitido. Yo creo que todo esto de las tarjetas B y estas cantidades obscenas de dinero que se manejaban en este país corresponden a un momento de bonanza que vivió España a finales de los 90 hasta el crack del 2007. Todo el mundo quería tener dinero para tirar al techo. Era una orgía en la que la gente competía por ser el más rico y el resultado ha sido la situación actual.

¿Cree que en algún momento estas tarjetas ilimitadas podían verse como algo normal? 
Seguramente a algunos sí le parecerían normales y todavía no hemos entrado a calibrar los sueldos siderales que tenían estos señores que ganaban auténticas fortunas. Lo que ganaba Rato era abrumador y encima una tarjeta ilimitada para gastos extras…

¿Piensa que el uso obsceno de las tarjetas suponía la máxima demostración de poder? 
Este país siempre fue muy austero a nivel histórico. Cuando yo llegué a España, recuerde que soy sudaca [nació en Uruguay], las casas de los ricos solamente tenían cuadros buenos, pero el resto era una mesa camilla con una lámpara. Todo era bastante sencillo, pero, de pronto, desde los 80 todo el mundo quiso volverse rico y figurón y se manejaban unas cantidades de dinero increíbles y a nadie le llamaba la atención. Ahora empezamos a destapar lo que hay debajo de las alfombras…

¿Qué le parece que los jueces pongan ciertas fianzas y que permitan que muchos sigan en la calle? 
Pues ya me dirá… que el señor Blesa quiera pagar su fianza con el dinero de una aseguradora… En el caso de Mariano fue un escarnio público. En ese momento mi marido estaba en una posición perfecta para que lo defenestraran sin piedad porque estamos hablando de los estertores de la era González, con escándalos todos los días, Roldán se había escapado con el dinero de los huérfanos de la Guardia Civil, etc… Junto con Mariano, que eso se le olvida a todo el mundo, hubo otro ministro que tuvo el mismo problema y que jamás entró en la cárcel y, claro, Mariano no era del partido socialista y fue la cabeza de turco para que otros pudieran seguir durmiendo tranquilos.

TARJETAS OPACAS

¿Por qué cree que llama más la atención el uso de las tarjetas que hizo Rato que en otros casos? 
Seguramente sorprende más porque tiene mucho dinero, pero la codicia no tiene límites. Yo creo que ninguno da una rueda de prensa como hay que hacerlo porque son muy soberbios y su mejor línea de defensa es hacer como que la película no va con ellos. Es algo tan obsceno que espero que no se vayan de rositas… Tener muchos esqueletos en el armario siempre es arriesgado.

¿Su marido tenía una tarjeta para gastos de representación? 
Que yo sepa no. Quizás, podría tener alguna tarjeta de empresa, de esas que utilizaba cuando viajaba, pero le aseguro que ilimitada o con esos créditos no. Además, creo que estos de las tarjetas opacas tenían otra que era propiamente la de gastos de representación. De cualquier forma, en las tarjetas de empresas se rinden cuentas y se justifican los gastos.

¿Qué le parece que muchos hayan devuelto el dinero que gastaron con esas tarjetas? 
No es coherente. Nadie que crea que ha hecho las cosas de manera correcta devuelve nada hasta que lo diga un juez. En el caso del señor Blesa es increíble que todavía no se le haya juzgado.

¿Cree que estas actuaciones colocan en una perspectiva distinta a Mariano Rubio? 
Yo siempre supe que tarde o temprano las cosas se iban a poner en su lugar porque la verdad siempre se impone. El dolor para mí es que a Mariano se lo llevaron por delante, porque es verdad que el cometió un error, pero se cebaron con él de tal forma que al final parecía que era lo peor. Además, dijeron que tenía una fortuna en las islas Caimán y se creó una pelota de mentiras impresionante. Yo lo único que le decía a Mariano, sonriendo irónicamente, es que llegado a ese punto, estaba por decir que sentía que ojalá fuera verdad lo que decían -y espero que se entiendan correctamente mis palabras-, por lo menos tendríamos el dinero que nos adjudicaban tan alegremente. Nosotros salíamos a la calle y nos insultaban, nos llamaban ladrones, mis hijas no podían ir al colegio porque se metían con ellas… Fue terrible aquello. Lo peor de todo es que el cáncer de Mariano fue fruto de todo lo que vivimos.

¿Está diciendo que la figura de su marido necesita ser revisitada? 
Es que mi marido hizo muchas cosas importantes por este país. Gran parte de la modernización de la banca, los fondos de garantía de depósito, las fusiones que han hecho que España sea una de las primeras potencias se le deben.

¿Cree que su marido se ha llevado a la tumba muchos secretos de altas personalidades que han quedado indemnes? 
Pues mire, otra cosa que recuerdo es, por ejemplo, que en aquella época, Mariano me dijo que le parecía increíble que le hubiesen prohibido tocar lo de la banca catalana. Tenía órdenes de no hacer nada. Él sabía que había irregularidades, pero, claro, aquello no interesaba políticamente porque tanto el PSOE como el PP necesitaban sus votos. Y, claro, todo esto lo único que fomentó fueron enormes caciquismos. Al final, pensaron que nunca les iba a pasar nada porque se creían los dueños del cortijo.

¿Qué opinión le merece Jordi Pujol? 
Creo que el señor Pujol es de comunión diaria, así que todo lo veo de un fariseísmo obsceno. Yo creo que a él le ha interesado el dinero para acumular poder. Todos los políticos saben que cuando dejan sus puestos caen en el olvido absoluto, salvo que tengan mucho dinero.

¿A esos niveles el poder y el dinero corrompen a todos o solamente a la gente que no está acostumbrada al cetro? 
Yo antes pensaba que solamente corrompían a la gente que no estaba acostumbrada, pero me he dado cuenta que no es así. La codicia no tiene mucho que ver con la educación y el patrimonio de tu familia.

Volviendo a Mariano Rubio, con aquel panorama, ¿se planteó en algún momento dejar su cargo? 
Ahora con todo lo que ha pasado es muy fácil ver las cosas de esa manera. En aquellos momentos todo eran nebulosas y palabras sueltas. No se podían saber los detalles. Además, Mariano fue muy estricto en la reestructuración de la banca. Así que en aquella época había bastante control y eso fue uno de sus problemas. Se hizo bastantes enemigos.

¿Alguien quiso comprar su silencio con dinero? 
No, hubiera sido una estupidez. Además, no se hubieran atrevido. Mariano tenía autoridad natural. Como persona, después de todo lo que pasó, siguió recibiendo muchas cartas de apoyo y a todas esas personas se lo agradecimos mucho. Lo que ocurrió es que Mariano se quedó paralizado con su error, no supo reaccionar. Nadie se creyó que él pudiera enfangarse por cuatro millones de pesetas.

¿Cree que en los entramados oscuros de las finanzas hay gente tan poderosa que nunca se conocerán las verdaderas cabezas porque se caería el castillo de naipes? 
Completamente de acuerdo. El problema es que nunca se realiza una verdadera catarsis y la sociedad no se regenera.

¿Ha sufrido usted, después del juicio y de la muerte de su marido, algún proceso de investigación? 
No, todo se quedó ahí. Solamente él pagó con su vida… Mariano estaba educado de una forma muy antigua en el que no estaba bien visto quejarse, llorar, había que estar perfecto siempre y todo aquello lo vivió de una manera muy estoica y con un gran sufrimiento interior.

¿Cree que en España existen demasiados vacíos legales respecto a la gestión de los bancos? 
Sin ninguna duda. Yo creo que sería el momento de analizar muchas cosas y de revisar las reglas de juego. Lo que ocurre es que se necesita mucha valentía y no veo a nadie en el gobierno que vaya a cambiar esa antorcha. El ministro de Economía está más pendiente de contar que somos un ejemplo para Europa que de arremangarse y meterse en camisas de once varas. La gente no quiere complicarse la vida. No olvide que pisar muchos callos trae consecuencias, como le pasó a Mariano.

¿Cuál fue el callo más grande que pisó? 
No sé cuál fue el más grande, pero sí el más peligroso. Sin duda, Mario Conde.

¿El poder del señor Conde era abrumador en esos momentos? 
Él se dedicaba a manejar a la prensa y otros asuntos. Recuerdo una escena en casa, precisamente en el momento de pánico de Ibercorp, en el que la gente estaba retirando los depósitos del Banco… Era viernes y sonó el teléfono. Mario Conde le decía a Mariano que sabía que habían tenido sus diferencias en el pasado, pero que estaba dispuesto a comprar Ibercorp y que el respaldo de Banesto pondría las cosas en su sitio, salvando de esta forma la crisis. Ya en ese momento, Mario le dijo a mi marido que necesita un socio porque él solo no podía comprarlo y Mariano se compromete a hablar con Emilio Botín.

¿Es ahí cuando se produce el encuentro que Mario Conde menciona en sus memorias? 
Sí, pero las cosas fueron de otra forma. Mariano habló con Emilio Botín y sugirió que en vez de reunirse en el Banco de España lo hicieran en nuestra casa para llamar menos la atención de la prensa. Así, ese fin de semana vinieron a casa Mario Conde, Emilio Botín, Jaime Soto y Manolo de la Concha, que se pasaron horas y horas negociando. Yo era como la chica del salón que entraba para servir copas una y otra vez. Llegó el domingo por la noche y Mariano me contó que después de haber negociado mucho se había arreglado el problema. Compraba Banesto y el Banco Santander y el asunto estaba neutralizado. Todos estaban muy contentos, pero a la hora y media sonó el teléfono y Mario le dijo a Mariano que no podía comprar porque se lo habían prohibido sus consejeros.

¿Así de fácil? 
Bueno, lo curioso fue que al día siguiente todo lo que había sucedido en aquella reunión salió publicado en el Abc. En la publicación Mario decía que Mariano era el que le había llamado suplicándole con lágrimas en los ojos para que comprara y que él lo había intentado para ayudar al sistema, pero que no había podido ser. Imagínese quién se puede creer eso, que Mariano le pidiera nada, con lo mal que se llevaban. Mariano quedó como un miserable y él como un gran señor. Fue una jugada más para dejar en evidencia a Mariano.

¿A qué se debía esa animadversión de Mario Conde hacia Mariano Rubio? 
El motivo era muy claro. Todo venía de cuando Mario Conde y Juan Abelló aterrizan en el banco. Mariano le dice a Juan que quiere que el presidente sea él y no Mario. Juan se negó porque sabía que Mario Conde era un chico listísimo y muy peligroso. Consideraba que era mejor que Mario se colgase los galones y que figurase. No hubo manera de convencerle, pero, desde ese momento, Mariano siempre intentó cortarle las alas a Mario Conde. Esos fueron los motivos para que le odiase.

¿Cree que todo fue una trampa? 
Yo no creo en las conjuras, pero aquello fue una venganza.

¿Cree que Mario Conde sigue teniendo más poder del que parece? 
Es una persona extraordinariamente inteligente, pero él parece no saber que la vanidad y la soberbia neutralizan sus capacidades. Ha intentado muchas veces resucitar y estoy convencida de que volverá a la arena pública.

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