Entrevista en 20 minutos La hija de Cayetana

Tras un bloqueo del que Carmen Posadas creía que no saldría, ´además yo me pongo muy trágica y creo que ya nunca más podré escribir más´, salió la que ha sido considerada, entre otros por Víctor García de la Concha, su mejor novela: La hija de Cayetana (Espasa). Narra en ella una parte de nuestra historia bastante (o casi totalmente) desconocida. Ambientada la ficción en el siglo XVIII, entre el reinado de Carlos III y Carlos IV, Posadas nos descubre a través de la niña negra (María de la Luz) que ´regalan´ a Cayetana (La Maja de Goya) que el esclavismo no se daba solo en las colonias. La realidad de la novela de Posadas está en el testamento de la duquesa, que dejó lo que pudo a aquella niña negra porque en aquella época los niños adoptados no tenían los derechos que tienen ahora, y también en uno de los cuadros de Goya, La Beata con Luis de Berganza y María de la Luz (1795) y en otro donde la duquesa de Alba está retratada con la niña en sus brazos.

Fruto de lo que parecía un desastre ha escrito una novela que está recibiendo las mejores críticas…

Sí, estaba escribiendo una novela sobre la persona que salvó a Freud de los nazis. Mientras la escribía iba notando que algo no funcionaba. Ella, la persona que lo salvó, adoraba a Freud y yo no.

¿Fue mientras se documentaba sobre él cuando más lejos se veía?

Sí, y empecé a pensar que Freud era un charlatán, no concordábamos nada él y yo.

Así que abandonó la escritura…

Sí, y fue terrible, lo pasé fatal. Creía que ya no podría volver a escribir nunca más. Fue un trauma.

Pero pudo, ¿cómo?

Una amiga me contó que La Maja Desnuda tenía una hija negra. Yo no tenía ni idea de eso ni de que obedecía a una costumbre del XVIII, una terrible costumbre que era regalar una esclavita negra.

Aquí, en España…

Sí, en España, yo no tenía ni idea. Y La Maja de Goya, que no podía tener hijos, la quiso y la adoptó.

Antes decía que fue un trauma quedarse en blanco, ¿cuánto le concede a la inspiración?

Pues yo, como decía Einstein, le doy un 1% a la inspiración y un 99% a la transpiración.

¿Le sorprendió mucho enterarse de que en España había esclavos?

Sí, impresiona porque todos sabíamos que había esclavos en las colonias, pero en la Península… Y si buscas, no hay casi ni documentación de ello. Y era algo muy habitual. De hecho Velázquez tenía un esclavo que luego se convirtió en ayudante y después fue un pintor bastante conocido.

¿Ha recibido algún comentario del tema de los esclavos?

Ninguno negativo, todos son sobre cómo es posible que sucediera, qué fue de esos esclavos. Cervantes dice que en el siglo XVI del 10 al 15% de la población eran negros, y de ellos casi todos, esclavos. Se creó por eso La Cofradía de los Negritos, para ayudar a los que echaban porque ya eran mayores y no les servían.

¿Qué ha descubierto a través de la duquesa?

Hay varios enigmas en torno a ella, que no desvelo ahora: sería spoiler de la novela, y son si es o no la Maja que pintó Goya, si fue su amante, si la asesinaron. ¿Por qué murió a los 40 años estando sana? Siempre se pensó que la mató la reina, porque se odiaban y se hacían toda clase de perrerías. Por ello el abuelo de la duquesa ordenó exhumar el cadáver, para saber de qué había muerto. Y eso ya no lo puedo contar.

¿Cómo ve usted a la mujer del XVIII?

El XVIII es el siglo de las mujeres. Su papel es muy importante y su influencia muy grande en ministros y en reyes. También en la revolución francesa tuvieron un papel fundamental. Antes de la toma de la Bastilla ellas fueron las que entraron en Versalles y llegaron hasta el rey. Sexualmente, en las clases privilegiadas estarían mucho peor después, mucho más sometidas que en el XVIII. Los matrimonios estaban concertados, y a partir de ahí ancha es Castilla. Cada uno hacía lo que quería y no había problema.

Como mujer, ¿ha sufrido menosprecio intelectual por tener un físico determinado?

Sí, es lo que llamo el piropo terrorista, el que algunos hombres usan para debilitarnos. Es común que algunos hombres, para restarte importancia intelectual, te digan un piropo físico. Y sí, lo he sufrido, mucho más antes, ahora ya estoy viejita. Eso y comentarios tipo: Podrías jugar al golf, ¿por qué escribes? O: ´No sé cuándo escribe si está en todos los cócteles…´

Igual tampoco entre nosotras nos hemos ayudado demasiado.

Si empezáramos a mirarnos de otra manera… Sí, es cierto que los hombres son más solidarios que nosotras. ¿Siempre tuvo claro que ésta era una carrera de fondo? Sí, esto no son los 100 metros lisos, es la maratón. No sirve con que escribas un libro magnífico y ya. Y lo que con los años se va perdiendo en frescura se gana en experiencia y equilibrio.

Y el miedo, ¿se va perdiendo?

No, yo siempre tengo miedo al vacío. Y ahora además la promoción supone une esfuerzo muy grande. Ahora es todo mucho más efímero. Antes un buen libro estaba vigente un año o dos, pero ahora si no pegas fuerte en la primera semana te quedas muerta, tu libro queda totalmente relegado a un estante donde nadie lo ve. Además antes había una diferencia muy clara entre literatura comercial y buena literatura. Nadie confundía El código da Vinci con En busca del tiempo perdido.

Si fuera ministra de Cultura…

Dios no lo quiera…

¿Qué sería lo primero que haría?

Lo primero sería hacer una ley de mecenazgo, es absolutamente fundamental porque si se da opción a las empresas de dar apoyo al arte y la creación, lo harían, como lo hacen en los países cultos. Y aquí parece imposible. Y haría una ley contra la piratería. A los tres días de que saliera este libro ya estaba pirateado. La cultura no es gratis, igual que no vas a una frutería y te llevas un tomate sin pagarlo.

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