El Economista

Carmen Posadas es una de las escritoras de mayor éxito de estos momentos, aunque no todo han sido luces en su vida. Casada con gobernador del Banco de España que más quebraderos dio a Felipe González, esta uruguaya confiesa para El Economista. «La solidez del sistema financiero español se la deben a Mariano Rubio».

A Carmen Posadas, su matrimonio con Mariano Rubio, que fue gobernador del Banco de España, su dedicación a la literatura y pertenecer aun determinado círculo social le han traído muchos disgustos. Ahora, con la perspectiva del tiempo, todo parece diferente. Sin ninguna duda, nos encontramos ante una luchadora nata.

P-. Con la perspectiva temporal, ¿qué queda en su recuerdo del matrimonio con Mariano Rubio?

Fue una época muy feliz. Incluso en los tiempos difíciles nuestra relación personal fue maravillosa, porque cuando pasa algo muy duro, o te separa o te une mucho, y a nosotros todo aquello nos unió. En los últimos años nosotros hacíamos nuestra vida, y estábamos al margen de la sociedad y de la pomada. Durante muchos años he tenido una vida social intensa, pero no es algo que me haya fascinado, así que cuando nos quedábamos solos lo pasábamos muy bien.

¿Tener muchas puertas cerradas no les hizo sufrir?

Nosotros teníamos una vida muy intensa. La gente se llena de ruido y de relaciones superfluas, que no son necesarias si uno está bien consigo mismo.
Los peores momentos

Caso Ibercorp, acusaciones de fraude fiscal y falsedad de documentos… ¿Cuántas mentiras se dijeron de todo aquello?

Muchas, y lo que siento es que tuvo que salir el juicio para que se demostrara que todo era mentira, pero a mi marido le costó la vida; Mariano se murió del disgusto. Estoy segura de que él somatizó todo aquel sufrimiento.

¿Se quejaba de aquella injusticia?

Nunca, él no lloró nunca y tampoco le vi quejarse por nada. A Mariano le envenenó tener que tragarse todo aquel horror día a día. Yo he aprendido mucho de su comportamiento, porque él siempre trató de ponerle al mal tiempo buena cara. El tener una visión positiva ante la adversidad me parece maravilloso.

¿Qué fue lo que más le dolió?

La impotencia. Sobre todo, cuando uno conoce la verdad y todos los demás están contando una película de vaqueros. Por suerte, al final, se descubrió que las cosas no eran como se contaban.

¿Hubo traiciones personales?

Hubo de todo, pero prefiero no pensarlo. En estos momentos su figura está bastante reivindicada. Ahora, con esto de la crisis y de la solidez del sistema bancario español, se están empezando a dar cuenta de que todo es gracias a Mariano. La solidez del sistema financiero español es gracias a él. Otras personas se están colgando las medallas, pero las cosas son como son.
Una novela de amor, lujo y asesinatos

Respecto a su carrera literaria, ¿qué está preparando estos meses de verano?

Ahora estoy preparando una novela de amor, lujo y asesinatos. Ya sabe que yo cambio mucho de estilo. Después de haber escrito La cinta roja y un libro para niños, que era la vida de Antonio Machado, decidí que era hora de divertirme y pasarme a los yates y a las fiestas, que con esto de la crisis apetece mucho.

¿Esto significa que usted también está sufriendo la crisis?

Pues mire, no. La verdad es que estoy trabajando el doble, porque yo soy muy hormiguita, y cuando llegan estos momentos siempre me dedico a subir el ritmo de trabajo. Doy muchas conferencias y viajo sin parar. Ni siquiera tengo libre los fines de semana, el único tiempo que tengo libre se lo dedico a mi nieto.

Dicen de usted que es muy disciplinada para todo…

Sí, la verdad es que para el trabajo soy así. Me encierro en mi despacho, y pase lo que pase, no salgo de allí. Si sale algo, fenomenal y, si no,me quedo castigada como los niños. A mí me parece que la disciplina es algo muy importante, aunque reconozco que tiene muy mala prensa.

¿No cree que se está perdiendo una parte importante de su vida con tanto trabajo?

No, porque yo soy mi propio jefe, y de pronto si me apetece me marcho una semana al Caribe a descansar. Yo me marco mis tiempos.

Todos nos preguntamos qué hace sola una mujer como Carmen Posadas.

¿Y qué le hace a usted pensar que estoy sola? (risas), yo no estoy sola en absoluto.

¿Cree que le dedica a su vida íntima el tiempo suficiente?

Sí, porque hago lo que quiero hacer. En primer lugar, he de decir que mi trabajo me divierte mucho, y eso es algo muy importante. Después, tengo muchos amigos y hago una vida poco convencional. Yo tengo muchas vidas distintas.

Eso significa que es usted una mujer poliédrica y enigmática?

Eso quiere decir que me aburren los mismos grupos y las mismas personas todo el tiempo. Yo tengo muchas personalidades, e incluso me visto de manera distinta dependiendo de la persona con la que vaya a estar.
Carmen Posadas, la mujer

¿Considera que es una gran desconocida?

A mí me divierte mucho hacer ese tipo de cosas. Yo interpreto muchos papeles y me encanta. Por la mañana puedo ir vestida de escritora, por la tarde de señorita bien para ir a merendar con las amigas, aunque tampoco piense que me divierte mucho el plan, y por la noche me visto para matar.

Fíjese que todos nos hemos quedado son su imagen de señorita bien. ¿Tiene algo que ver con Isabel Preysler?

No, eso me aburre que me mata. No, muchas gracias, ella es encantadora y me cae muy bien, pero no es mi plan.

Después de todo lo que ha pasado, ¿qué cree que es importante en la vida?

Yo creo que lo más importante es hacer lo que uno quiere, sabiendo que estás aquí para ayudar a los demás. Soy muy consciente de que la vida me ha dado mucho, y por eso quiero devolverlo en la misma medida. Por ejemplo, yo trato de ayudar a la gente que empieza, y le escribo, porque es lo mismo que me hubiera gustado que hicieran conmigo. Cuando das felicidad a los otros la verdad es que te sientes muy bien.

La vida le ha dado mucho pero, ¿no cree que ha pagado un precio muy alto?

Sí, claro, nada es gratis. Todo lo que viví con mi marido fue bastante duro.

Incluso le han cuestionado su calidad literaria por pertenecer a un determinado ambiente social.

Sí, es cierto. Me costó mucho sacarme esa etiqueta. La gente juzga sin conocer, pero para mí ha sido un reto. Ahora ya estoy traducida a 22 idiomas, y que digan lo que quieran.

Su caso me recuerda al de Mercedes Salisachs, que a pesar de tener un gran talento, nunca se la han tomado del todo en serio.

Puede ser. Lo increíble es que Mercedes no esté en la Academia. Yo le tengo muchísima simpatía, es una mujer muy inteligente y con su edad sigue escribiendo. Ahora acaba de ganar un premio de novela histórica. Yo creo que ella lo ha tenido todavía más difícil, porque para su generación sus actividades eran impensables. Ahora está todo un poco más abierto.
Su lado revolucionario

¿Qué tiene Carmen Posadas de revolucionaria?

A mí nunca me ha gustado el mundo tal como es. Es cierto que nome he puesto la boina y que nohe salido a la calle con una camiseta de Che Guevara, porque creo que es mucho más fácil cambiar nues- tro pequeño entorno que cambiar el mundo. Yo soy revolucionaria ami escala.

¿Vale más por lo que calla que por lo que habla?

Bueno… Lo que pasa es que a mí no me gusta mucho meter el dedo en el ojo ajeno. Evidentemente, he visto muchas cosas en mi vida porque ya tengo unos años. De todas formas, nunca voy a publicar un libro que levante ningún pánico, porque no necesito recurrir a ese tipo de cosas para vender libros.

¿Ejerce usted de escritora constantemente?

Sí, siempre estoy con el periscopio puesto, pero no es algo premeditado, eso lo hago de forma inconsciente. Mucha gente puede pensar que es peligroso hablar conmigo, pero yo soy muy despistada en un principio, aunque si dentro de 20 años tengo que reproducir una situación parecida la voy a clavar.

¿Se siente integrada del todo en el ambiente literario?

Al principio había muchas reticencias y me perdonaban mucho la vida, pero hace mucho tiempo que ya me han aceptado. Recuerdo que Michi Panero me decía que no podía escribir si acudía a tantas fiestas.
La frivolidad

¿Usted juega a ser una mujer frívola?

Lo cierto es que yome río de todo. Y además, creo que la frivolidad es algo necesario. La vida es demasiado dura para tomársela en serio, hay que ponerle mucho sentido del humor, porque de lo contrario sería inaguantable.

¿Cree que la literatura le ha salvado la vida alguna vez?

No tengo la menor duda de que lo ha hecho. Lo que ocurre es que ahora disfruto la literatura mucho más. Antes, tenía demasiada angustia y escribía mis libros con un sufrimiento enorme. Pero en estos momentos de mi vida me lo paso genial sentándome delante del ordenador y escribiendo todo tipo de historias.

¿Usted es una mujer de grandes pasiones?

Soy una mujer de pasiones, pero de vuelo controlado (risas).No creo que perdiera los papeles por nadie. Es más, me parece bastante estúpida la gente que hace eso. Yo sé que queda fantástico decir que por las pasiones uno es capaz de arrastrarse por el fango, pero esto es algo que solamente hacen los tontos, y yo como odio lo políticamente correcto, le digo que no cuenten conmigo.

¿Está abierta al amor?

Sí, no tengo ningún problema en ese sentido, pero creo que el amor es una cosa bastante complicada y no hay que ponerle trabas adicionales. Si te enamoras de alguien con unas características muy peculiares, lo normal es que la cosa no salga bien. Hay mucha gente estupenda que lleva una vida normalita y que te puede hacer muy feliz.

¿Nunca va a tener una pasión turca?

Seguro que no. Tampoco me voy a ir con un stripper de 20 años, ni voy a tener un novio culturista checo. No entiendo esas cosas que hacen algunas personas.

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