El dinero es un factor distorsionante

La prestigiosa escritora uruguaya Carmen Posadas acaba de reeditar veinticinco años después ‘El síndrome de Rebeca’, un término acuñado por ella misma a raíz del filme ‘Rebeca’ de Hitchcock que hace referencia a los fantasmas de nuestra vida amorosa.

Con dos matrimonios a cuestas, el primero con Rafael Ruiz, padre de sus dos hijas, acabó en divorcio y el segundo, con Mariano Rubio, ex gobernador del Banco de España, le dejó viuda. A raíz de estas dos relaciones decidió escribir un libro sobre cómo influye en las personas la sombra de un amor anterior y de qué modo las condiciona a la hora de volver a enamorarse.

¿Cómo se detecta el síndrome de Rebeca?
El libro es como un tipo test para que quien lo haga pueda decir qué tipo de fantasma lleva a cuestas y actuar en consecuencia. Puede ocurrir que cuando te vuelves a enamorar busques un calco de lo anterior, que sea la antítesis o que cuando te unes a alguien éste o ésta sufre los fantasmas ajenos. Obviamente, todos los que se han enamorado pasan por alguna de estas fases.

¿Cómo ser un buen mata fantasmas?
Primero hay que ver qué tipos hay para analizarlos y atacar. El sosías (calco) te engaña porque siempre piensas “tiene su misma sonrisa”, “con ese gesto me conquistó”… por tanto, hay que aprender a enamorarse de la nueva persona y no del reflejo de lo que se perdió; el de la culpa te encadena y si tomas una decisión hay que aprender a aceptarla y si sale mal no echar de menos lo que dejaste…

¿Es inevitable pasar por ello? ¿Cómo librarse del sentimiento de culpa o de frustración?
Ahí tiene mucho que ver la tradición judeo cristiana. Tenemos que aprender a reprogramarnos si sabes que estás haciendo el idiota, que esa persona no te va a querer nunca, que estás persiguiendo fantasmas y sigues insistiendo. Así caes en la anulación, te quedas colgado de una situación sin poderla solucionar porque no es racional. Por eso, en este libro ofrezco un diagnóstico para que la gente opte por lo que cree más oportuno.

¿Los fantasmas de los ricos y famosos son los mismos que los de los pobres y desconocidos aunque vistan de Chanel y se calcen de Jimmy Choo?
(Risas). Aunque la mona se vista de seda… Las recetas para matar a los fantasmas son las mismas. Al final, todos somos humanos, pero los ricos aguantan menos. No le dan una oportunidad al amor y, a veces, se produce el efecto contrario, ya que por mantener el estatus aguantan carros y carretas. El dinero es un factor distorsionante.

¿En qué medida el paso del tiempo condiciona nuestros sentimientos?
Hay un amor para cada época. Con 19 años me casé con Rafa, el más guapo, el más rubio, el que deseaban todas las chicas y el que tenía la moto más grande, pero a los 30 años aquel Peter Pan –no aprendió a madurar- me aburrió y busqué la antítesis. Y apareció Mariano. La gente me decía qué hacía con un señor tan mayor y tan serio, pero me enamoré de él y fui muy feliz. Al primero no le echo nada de menos.

A veces el ego nos juega malas pasadas, ¿cómo lo podemos controlar?
Ésta es mi gran asignatura pendiente porque cometo unas meteduras de pata terribles. Soy extraordinariamente orgullosa y cuando me tocan la fibra sensible me pongo como una pantera y pierdo los papeles. Yo ya sé todo esto, pero aún así, me lo cargo todo y lo fastidio.

¿Y ahora quién tiene tu corazón?
Me ha pasado al revés. He buscado un calco. Me sentí tan realizada con Mariano que ahora tengo uno que se le parece bastante. Cuando falleció Mariano hace 15 años, los hombres que se me acercaban perdían porque cuando has querido tanto al que se ha ido, el fantasma de los muertos es imbatible porque no tiene defectos. Ahora ya no comparo tanto.

fuente: sociedad-digital.com

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