articulos de Carmen Posadas
Los ´Auténticos´

Yo soy gran partidaria de la hipocresía. No es un tema del que hable demasiado, al fin y al cabo, así, en frío, decir que uno ama la hipocresía suena fatal, pero intentaré explicarme. Contrariamente al culto que suele hacerse de la verdad, no creo que ésta sea un valor absoluto. No creo que siempre sea mejor decir la verdad. Tampoco me gustan esas personas que afirman “yo no tengo pelos en la lengua”. No solo no me gustan sino que me dan pánico. Y es que casi siempre después de esta sentencia (muchos de ellos la complementan con un “yo voy con la verdad por delante, bla, bla”) lo que viene a continuación no es una afirmación generosa. Tampoco positiva ni desinteresada, al contrario. Lo que viene es un chisme insidioso o un comentario a menudo inspirado por la envidia. En este mundo en el que priman las opiniones planas y tópicas nadie se molesta en cuestionar lo que damos por bueno, como por ejemplo esta consigna de que hay que ir con la verdad por delante, pero yo pienso que vale la pena reflexionar de vez en cuando sobre afirmaciones tan rotundas y excluyentes. ¿Es deseable ir por ahí diciendo lo que uno realmente piensa? El otro día leí una afirmación del escritor italiano Claudio Magris que me llamó la atención. Hablaba del inefable señor Berlusconi y decía que si bien está llevando a su país al desastre, había demostrado ser un hombre muy inteligente. Según Magris, parte de su astucia consistía en haberse dado cuenta antes que nadie de la transformación por la que pasan las sociedades actuales y, en concreto, del hecho de que ya no existe la hipocresía. Y eso, decía Magris, es muy peligroso. A continuación explicaba lo siguiente: "Si yo fuera antisemita y no pudiera decirlo, sería malo para mí pero no para la sociedad. Pero si lo soy y lo puedo decir, es perjudicial para la sociedad porque refleja y a la vez contribuye a una caída de valores". Me encantó este ejemplo, porque ilustra algo que llevo mucho tiempo pensando. Decía La Rochefoucauld (y más tarde Oscar Wilde le pirateó la frase) que “la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud”. Y es bueno que así sea porque de este modo los egoístas, los propaladores de insidias, los mentirosos, los deshonestos y toda la cohorte de personajes no-virtuosos que ustedes quieran añadir a tan distinguida lista, no tienen más remedio que tentarse la ropa. Posiblemente no dejen de ser lo que son, pero al menos se comportarán de manera virtuosa. ¿Pero qué pasa si, como dice Magris, de pronto lo guay es ir por ahí propalando cada uno sus más oscuros y mezquinos sentimientos? Y no solo sentimientos sino también carencias, añadiría yo. Antes, por ejemplo, lo habitual era intentar parecer una persona educada, también culta y refinada. Ahora, no hay más que ver la tele para darse cuenta de que lo que prima es hacer alarde de grosería y de una incultura supina. Por eso yo quiero hacer un canto a la hipocresía. Ya sé que muchos de nosotros le tenemos aprensión porque, en nuestra infancia, hemos sido víctimas de una sobredosis de ella. Quién no recuerda a aquellas mojigatas malintencionadas y a todos esos sepulcros blanqueados que iban por ahí dándose golpes de pecho. Tal vez aquellos polvos trajeron estos lodos y por eso nos hemos ido al lado contrario del péndulo para decir: "Yo soy así, auténtico, y qué pasa”. Pero, como siempre, la virtud está en el punto medio y yo creo que deberíamos cortarnos un poco antes de ir por ahí haciéndonos los “auténticos”. Porque, contrariamente a lo que parece, auténtico no es siempre sinónimo de bueno. Lo auténtico de lo único que es sinónimo es de natural, o peor aún, de primitivo y de primario. Y lo que la civilización intenta desde que el mundo es mundo es domeñar, no potenciar los instintos naturales. La hipocresía es por tanto un síntoma de educación, un barniz o manto que nos ponemos para ocultar nuestra parte más fea. Bendito manto, pienso yo, cuando me encaro con el espectáculo de varios energúmenos vociferando y siendo “super auténticos” en la tele.

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  Comentarios
Neptune - 20/04/2010
qué razón tienes. yo tengo una amiga que es así: dice todo lo que piensa. y eso no siempre me parece bien. hombre, no creo que tenga que ser hipocresía, simplemente yo me conformaría con guardarme determinadas opiniones. las que considero que no conviene que los demás sepan. porque seamos realistas, todos pensamos cosas de las que no siempre estamos orgullosos, y es bueno pregonarlas a los cuatro vientos?? yo creo que no. por eso me siento tan rara con esa amiga, porque mientras ella me lo cuenta todo, yo callo tanto... que aunque siento que tengo razón al ''tener pelos en la lengua'' (por decirlo de alguna forma'', también puedo sentirme eso, una hipócrita :( pero vivo con ello

PD: ya llevo unos cuantos artículos leídos tuyos y me han encantado (no empecé con muy bien pie con el de ''me gustan los hombres'', lo sé ^^)
mª eugenia arnedo oses - 21/01/2010
me parecio perfecto pues tenemos en la familia una persona que presume de ello y como es natural a el no se le pueden decir y e recortado tu articulo para enseñarselo , esto me supongo te hara pensar que me a gustado mucho gracias por saber decir lo que los demas pensamos y no sabemos expresar
Jose Angel Martinez - 05/01/2010
Muy bien escrito el artículo. He disfrutado leyendolo casi completo. Pero no comparto tu opinión.

La hipocresía es tan viciosa como la grosería. El punto medio virtuoso no es un poco de cada cual, sino el elegante silencio.

Haríamos bien en castigar la vulgaridad abierta y sangrante que nos domina en beneficio de una sociedad positiva. Pero tambien hacemos lo correcto al despreciar al hipócrita por que su moral es igualmente baja tanto si lo oculta como si no.

El supuesto beneficio moralista para la sociedad de la hipocresía no lleva a una sociedad positiva, sino a una sociedad oscura de segundas intenciones, maquinaciones y recovecos donde la moral social es violada sin preservativo.

El punto medio no es la mezcla de extremos.

Saludos desde Madrid.
ARB - 03/01/2010
Se puede ser sincero y decir lo que piensas siempre que la situación te invite a expresarte, como cuando alguién te pide tu opinión. Ésto no quiere decir que haya que ir diciendo siempre lo que se le pasa a uno por la cabeza sin tener por qué, porque en situaciones en las que podamos ser ofensivos sabiendo que no debemos lo peor que se puede hacer no es callarse la verdad, si no soltar una mentira.
Carmen Nebril - 16/12/2009
La gente que se proclama "auténtica"lo hace sólo y únicamente con una finalidad concreta: ser grosero/a.Realmente ,habría que agradecer que con eso ya te avisan.."Como soy auténtico/a te voy a decir a la p...cara y sin pelos en la lengua lo que pienso de...". ¡Huyamos!.Y si además de "auténtico/a" se autodenomina "espontáneo/a", huyamos aún más lejos. Casi seguro que además de decirte en la p.. cara y sin pelos en la lengua su opinión(¡que nadie ha pedido, por cierto!), encima la rematará con un eructo o un pedo, según por donde le venga la "espontaneidad." ¿Por qué?, porque es auténtico/a, espontáneo/a. Y mola, tú ¿a qué si?.
Adriana - 14/12/2009
Querida Carmen, usted es una persona que sigue la moda : en esta democracia de pacotilla donde todo es pura hipocresía, maquillar y deformar la realidad, los espejismos, lo periodísticamente incorrecto, el circo están al orden del día . Cuando pretende ser sincera escribiendo este artículo suena demasiado hipócrita lo cual no es nada original ni tiene mérito.
Emilia Quirós Hernández - 13/12/2009
Hoy día, es muy habitual que se confunda educación y cortesía con hipocresía. ¡Que la vida nos libre de la gente "sincera"! En aras de la sinceridad, muchas personas creen que tienen "patente de corso" para hacer todo tipo de comentarios, críticas y demás. Pero, paradójicmente, no suele gustarle cuando la sinceridad se emplea con ellos. Suelen sentirse "atacados" si, de buena fe y confiando en esa "sinceridad" que manifiesan tener e, incluso, solicitan de los demás, se les hace algún tipo de crítica constructiva en aras de lograr una mejor relación o comunicación.
No me gustan los aduladores, no me gusta que se me dé constantemente la razón porque, ha sido la crítica bien hecha y razonada, la que me ha hecho "crecer".
En fin, como tantos otros (honestidad, bondad, sentido común...etc.,), son valores que no están en su mejor momento
Marta - 11/12/2009
Coincido plenamente con tu idea de que la persona que dice : " yo soy así " o " yo digo siempre lo que pienso, no como otros " o " no me gusta la gente que no va con la verdad por delante ", es claramente peligrosa ya que siempre vienen detrás de ellas una sarta de manifestaciones auténticamente nefastas del que inicio esa "frase-máxima" que suele ser para hablar mal de alguien, para hacer daño a alguien, para mangonear o sojuzgar a alguien. La famosa verdad con mayúsculas es la primera pista para salir por piernas justo,justo antes de oirla.
Narciso Bermúdez García - 05/12/2009
Siempre se crece un poco con un buen artículo. A veces me tachaba de cobarde por no seguir en todos los casos esta moda de ir con la verdad por delante. Algo me retenía y me advertía (supongo) que no era lo adecuado o lo prudente en ese momento. La cruda verdad, yo sabía, que no siempre conduce a buen puerto, y si sólo puede traer daño y ninguna bondad para nadie, mejor silenciarla. Me gustó leer tan bien expresado mi propio sentimiento. Gracias
Sandrina - 03/12/2009
Cuando practicamos la hipocresía, actuamos según lo que no pensamos o/y no actuamos según lo que pensamos. Cuando actuamos según nuestras creencias, nos arriesgamos , nos exponemos porque nos pueden juzgar, etiquetar, expresar rechazo,ser contrarios, etc ... y es señal de que algo, el pensamiento mismo quizás, está VIVO y LIBRE de serlo. Sin embargo, si dichas creencias están carentes de valores entonces coincido con Magris en lo perjudicial que resulta para la sociedad porque además quien las manifieste ( de conducta o palabra ), probablemente carezca de un valor fundamental para la convivencia : el respeto.
Tanto la hipocresía como la "autopermisividad" y la autenticidad desvirtuada son síntomas de que no nos respetamos, ni un@s a otr@s , ni a nostr@s mism@s . No somos auténticos , en el sentido que en realidad posee esa palabra. Los "energúmenos" que citas son exhibicionistas que van de “auténticos” . Son auténticamente hipócritas, no por no tener pelos en la lengua sino por ser coherentes con su hipocresía ... allí está el drama que señala Magris…
En realidad, al hacer apología de la hipocresía, considero que te pones al nivel de lo que estás supuestamente denunciando : es tan fácil callar en nombre del respeto como decir sandeces en nombre de la libertad de expresión . Ambos evidencian que nuestros discursos se basan en el engaño.
Llamar las cosas por su nombre parece hacerse cada vez más necesario a fin de recuperar el significado o la esencia de las cosas de la que algunos hábiles manipuladores del lenguaje - y del pensamiento - pretenden alejarnos promulgando el “todo vale” que y cuando les interesa en nombre de " la verdad" .
Yenina - 02/12/2009
Estupendo artículo.
Saludos desde Panamá
MANOLO - 02/12/2009
Un compañero de trabajo me dijo:
"¡Menuda mujer con la que hablabas durante el desayuno!"
Y yo pensé:
"¡Pues si la conocieras, caerías rendido a sus pies... como yo!"
Pues esta mujer, ante mi manía de decir siempre la verdad, me citaba una frase para hacerme ver mi error
LA SINCERIDAD ES LA ANTESALA DE LA MALA EDUCACIÓN
Guapa e inteligente... envenenado me declaro.
Lola Gracia - 02/12/2009
Si auténtico es sinónimo de ofensivo...no me gusta la gente auténtica. En ocasiones me he tenido que morder la lengua...pero han sido tantas. Soy partidaria de decir lo que pienso de una persona pero a esa persona y en privado...Lo otro es ser belenestebanizante...y yo por ahí, pues no paso. Ser coherente, creo, es lo difícil. Serlo siempre y estar dispuesto a asumir las consecuencias. Digamos que me encuentro en esa fase de asumir consecuencias. Se pasa mal. A veces muy mal...pero hay una cosa...Uno no puede luchar contra su naturaleza forever and ever...No me sale ser de otra manera, y bien que lo siento porque me perjudica bastante ser como soy.

Mil besos Carmen. Feliz lo que sea que celebres.
alfonso - 01/12/2009
De acuerdo totalmete con tu análisis y valoración social de la hipocresia y del mal síntoma que supone su desaparición. Lo que queda confuso en tu artículo es el comentario sobre Berlusconi. Que sea inteligente no palia, sino al revés, su responsabilidad en el desastre al que, como bien dices, lleva a su país.
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