articulos de Carmen Posadas
¿Defecto o Virtud?

Como buena Leo, mi gran defecto es el orgullo. No es que yo crea demasiado en el horóscopo, pero desde luego en esto da en el clavo; tengo un orgullo de esos que antiguamente se denominaban demoníacos. En otras palabras, soy capaz de hacer verdaderas estupideces cuando alguien hiere mis sentimientos o me siento "ninguneada". Hasta ahora siempre había considerado este rasgo de mi carácter como algo muy negativo (ni se imaginan las cosas que he hecho por orgullo magullado) por eso ha sido una sorpresa encontrar un artículo en un periódico norteamericano que descubre que el orgullo no solo es positivo sino que es una inestable virtud. Por lo visto, con esto de la traída y llevada crisis, psicólogos de diversas universidades se han dedicado a estudiar las distintas actitudes de las personas que se quedan sin trabajo. “Mire usted a su alrededor en las plataformas de los trenes de cercanías, en la parada del autobús, en la calle” –dice uno de esos estudios–. "Es muy posible que muchos yuppies que vea por ahí con trajes de Armani, tirantes superfashion y cara de muy ocupados, lo que estén haciendo es apresurarse, no hacia sus carísimos despachos, sino hacia la cafetería de la esquina”. ¿Engaño? ¿ Una forma patética de ocultar que están en la calle? Según los psicólogos, esta actitud, lejos de ser frívola y engañosa, es una muy eficaz estrategia que remite a mecanismos mentales perfectamente justificados, que podríamos llamar la estrategia del orgullo. Hasta ahora, el orgullo, como estrategia social, no había sido especialmente estudiado. Frente al miedo, el júbilo y otras pulsiones humanas, el orgullo se consideraba demasiado variable según las diversas culturas como para medir su eficacia. Se ha descubierto, sin embargo, que, contrariamente a lo que se cree, las expresiones de orgullo –elevar la barbilla o poner los brazos en jarras, por ejemplo–, son idénticas en todas partes del mundo. Durante las Olimpíadas de 2004 se estudió además que las demostraciones de triunfo (alzar los brazos, golpes en el pecho con los puños cerrados, etcétera) eran idénticas en atletas de los cinco continentes y también las manifestaban los atletas ciegos paralímpicos. El estudio fue más allá y descubrió algo completamente inesperado: que la gente asocia una expresión de orgullo al éxito, aún cuando quien la realice sea una persona de menor consideración social, mientras que a un supuesto líder que se muestre avergonzado se tiende a despreciarlo. Todas estas interesantes observaciones se han puesto ahora en relación con la actitud que las personas adoptan ante la adversidad, ante la pérdida del empleo, por ejemplo, o ante la ruina económica o un revés amoroso. Y al hacerlo se ha comprobado que poner “al mal tiempo buena cara” no es solo una bonita frase sino una muy eficaz estrategia. Lo es porque el orgullo (hablamos siempre del orgullo sano, no de la soberbia o la arrogancia) no solo proyecta una imagen positiva sino que actúa como un imán sobre los demás. En efecto, según estos recientes estudios, una imagen de orgullo denota una sensación de seguridad, de valía personal. Además, los psicólogos han descubierto que fingir una actitud de orgullo irradia una imagen de seguridad que, a su vez, hace sentir más seguro al fingidor. Todo esto se debe, por lo visto, a que el orgullo engendra perseverancia. Y la perseverancia es, por lo menos en mi experiencia, mucho más útil que la inteligencia, e incluso que la preparación, a la hora de alcanzar cualquier objetivo. Tal vez por eso yo, a pesar de que siempre he considerado mi orgullo un gran defecto, si soy sincera y miro para atrás en mi vida, me doy cuenta de que, así como me ha hecho cometer algunas tonterías, también me ha ayudado muchísimo. Como ya les he contado alguna vez, ni se imaginan la de metas que he alcanzado solo por darle en las narices a unos cuantos. ¿Orgullo hipertrofiado el mío? Sin duda, pero ahora por fin comprendo eso que tanto se dice de que todo el mundo tiene los defectos de sus virtudes (y viceversa).

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José - 06/07/2009
“Me gusta mucho la mujer Leo……. Aunque en algunas ocasiones resulte peligrosa la convivencia”.
Así me contaba un amigo mío, al sosiego de una noche de verano, a luz de una lámpara de campaña, una mesa plegable y un par de deliciosas hamacas. Nuestros cuerpos descansaban molidos después de un día achicharrante a pleno sol, recorriendo orillas de un río inhóspito tras la pesca que allí se daba.
Estuvo casado con ella, me decía, muchos años. Y por si esto no fuera suficiente, resultaron también ser compañeros de trabajo varias temporadas antes y algún tiempo, aún más, después de que se produjera la ruptura.
“Es ahora, después de tantos años pasados, que sigue siendo la única persona en la que confío plenamente”. -Manifestaba con contundencia-. “Su orgullo complaciente, la nobleza de su trato, sus dotes por manejarlo todo y llevar siempre la voz cantante;…… Intuitiva, servicial y de una generosidad absorbente, hacen que, sin darte cuenta, vayas poco a poco cediendo tu propia personalidad a favor de ella.” ………“Es tan cómodo dejarse llevar,….. favorecerse con sus manejos, que, cuando quieres pensarlo, ya no estás. Desapareces.”
Después de una pausa en silencio, tranquilamente, y sin dejar de mirar hacia arriba (¿Las estrellas? ¿La luna? Qué sé yo), dándole una calada profunda a su pitillo, casi consumado, continuaba serenamente. “Es peligrosa….. la grandeza de sus valores. Si no estás atento y, relajado, bajas la guardia, te pierdes. Por el contrario, mantenida a distancia, sin dejar nunca que acabe absorbiéndote y ,por supuesto, si estás enamorado….. es lo mejor que te puede pasar en la vida: tener una mujer Leo a tu lado. Perdona, digo mejor: poder estar, tú, al lado de una mujer Leo.”

Nota: La palabra “enamorado” la traduzco yo. Los hombres, cuando estamos a solas, y aún peor, de pesca, no solemos hablar así. Lo siento.
Dr. Chamin Khan DJALALI TASLIMI - 04/07/2009
O Son of Spirit
My first counsel is this :Possess a pure ,kindly and radiant heart ,that thine may be sovereignty ancient ,imperishable and everlasting.
Baha'U'llah
Founder of the Baha'i Faith
Yenina - 03/07/2009
Bravo! por el orgullo que nos hace seguir adelante y lograr cada una de las cosas que nos proponemos. Porque en ocasiones nuestro orgullo sirva a otros a no ensimismarse, a no sentirse menos que el otro.
Bravo! por ese orgullo...
Abrazos desde Panamá
Susana - 02/07/2009
Ya me gustaría a mí tener esa clase de orgullo. Mi hija lo tiene y, aunque le causa problemas, también le ayuda mucho. Un saludo.
Antoine - 01/07/2009
AMIGA CARMEN, si realmente, con sinceridad, te sientes orgullosa, sería una virtud más que un defecto, tanto como mujer como autora literaria, tendrías sobrados motivos, justificadas razones. La excusa absolutoria de la belleza, la elegancia y la inteligencia sería una circusntancia eximente de tu eventual responsabilidad social, crítica, al menos, sería una atenuente muy cualificada, loable. No un defecto, ninguna objección en tu conciencia personal ni familiar, ni política.
Balayer - 01/07/2009
Dilema harto dificultoso, la apariencia social, la fachada, la carrocería de un vehículo puede esconder o más bien tratar de encubrir otros fallos o debilidades humanas. Como en el vestido la sencillez puede resultar elegante, a la par que discreto. La ostentación, la vanalidad del "fantasma" indumentario puede ser producto del nuevo rico, del "parvenu", del paracaidista de nueva ola, de quien no le viene el traje de atrás, no por mala caída de la espalda, sino de su estirpe.
Antonio Escribano Escobar - 01/07/2009
Difícil disyuntiva, defecto o virtud, según el momento u ocasión, el lugar, el entorno, quizás nunca esté demás tener que recurrir al orgullo, como un acto reflejo de contra-ataque, de reconvención en legítima defensa, instintiva, proporcional, adecuada, necesaria u oportuna. Como zodíaco "libra" tampoco me atrevo a emitir un fallo judical justo y firme, me atrevería a proponer sólo un laudo de equidad, en arbitraje.
Greffier - 01/07/2009
Todo el mundo tiene los defectos de sus virtudes y viceversa. El orgullo es un defecto, un mecanismo defensivo para encubrir el complejo de inferioridad, de mediocridad. La persona que es realmente importante no precisa adornarse de ese aditamento, no requiere el barniz de la arrogancia, de la apariencia, más orgullo que D. Rodrigo de Calderón en la horca, como se alude como tópico, un ser humano camino del patíbulo, persiste en su arrogancia, en un señorío, un porte aristocrático de superioridad del patricio sobre el plebeyo. Honor, honra, pundonor, satisfacción, amor propio, altanería, altivez, arrogancia, soberbia, altanez, vanidad, alto copete, muchos humos, muchas ínfulas, etc. Todos los sinónimos o denominaciones semejantes describen el fenómeno, que no es exactamente la soberbia, el orgullo se siente, la soberbia nos traiciona, subyace, se rebela, pertenece al subsconsciente. Virtud o facultad positiva de nuestro haber, o, por el contrario, defecto, signo inferior, parte negativa de nuestro debe, difícil armonizar y equilibrar dichos conceptos y su oportunidad u ocasión, coyuntural en las relaciones humanas. No juzgar y nos eréis juzgados...
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