|
|
|
|
Es cosa bien sabida que septiembre es el mes del año en el que más rupturas amorosas se producen. Por lo visto, y según dicen los expertos, el hecho de que en verano la convivencia sea más estrecha hace que la gente se de cuenta de las muchas carencias que tienen sus relaciones personales y decide ponerles punto final.
Naturalmente, es triste que una pareja se rompa y todos lo lamentamos pero hoy quiero mirar el otro lado del desamor, el que, lejos de ser un fracaso, es más bien un éxito o mejor aún una salvación. Hablo de lo que podríamos llamar amores tóxicos, esos que sabemos nos hacen un daño considerable y, sin embargo, no somos capaces de dejar. La primera noticia que tuve yo de la existencia de este tipo de amor fue a través de una persona a la que quería muchísimo. Un día, tratando de explicarme lo que era la gran tragedia de su vida, él me enseñó una foto de su pareja. “¿Ves?" –me dijo– “cuando conocí a X escribí lo que aquí ves en el reverso de esta foto suya que llevo en mi cartera desde hace más de veinte años". Entonces me enseñó una frase de Lucrecio cuyas palabras exactas no recuerdo pero que se parecían curiosamente mucho a esa copla que dice: “Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque no vivo y sin ti porque me muero”. La persona de la que hablo y a la que yo tanto quería murió un día ya lejano en un accidente de automóvil y aún llevaba aquella foto en la cartera. Nunca tomó una decisión y hasta el día de su muerte, yo lo sé bien, fue terriblemente desdichado. Por eso desde entonces observo con verdadero recelo esos amores tóxicos que tanto daño hacen.
Podría argumentarse que, hoy en día, amores de esta naturaleza no tienen razón de ser. Antiguamente las costumbres, la presión social y la ausencia de una ley de divorcio impedían poner fin a este tipo de relación. Ahora, en cambio, parejas se rompen todos los días por causas minúsculas, nimias, nadie aguanta nada y las mujeres menos aún. Sin embargo, como sabemos por las escalofriantes cifras de violencia doméstica, a pesar de la facilidad para separarse, otros lazos aún más tiránicos que las costumbres, la presión social o incluso los hijos atan a ciertas personas en esa desdichada espiral de amor letal. ¿Qué hace que uno se aferre así a una relación que le es tan perjudicial? ¿qué nos obliga, a pesar de toda evidencia, a intentar mantener con vida un amor que evidentemente está acabado? ¿qué nos obliga a hacerle el boca a boca a un cadáver? Psicólogos y antropólogos señalan varias razones para ello. Unos dicen que las personas que se ven atrapados en amores tóxicos son inseguras, infantiles, con una baja autoestima que les obliga a pensar que su mundo estaría acabado sin esa persona a la que aman a pesar de los pesares. Otros apuntan a razones económicas, o a presiones sociales y hablan también de una adicción al amor que se parece peligrosamente a otras adicciones como al alcohol o las drogas. A todas estas razones yo añadiría dos más que pueden parecer menores pero quizá no del todo desdeñables. Una es la inercia.
El ser humano tiene una querencia innata a continuar como está. Los cambios producen temor y cuantos más años cumplimos, mayor es el vértigo. La otra razón es una que podríamos llamar falsamente romántica. Los que sufren este tipo de adicción amorosa siguen “enamorados” de esa persona que les hace sufrir. Pero en realidad no lo están de la persona que es ahora sino de la que fue en tiempos, por eso creen que la pueden cambiar, que la pueden recuperar. Eso, precisamente, es lo que yo llamo hacerle el boca a boca a un cadáver, a pesar de la frustración que produce, a pesar también del coste personal que supone. Sí, sin duda, lo más peligroso de los amores tóxicos es que no impiden darnos cuenta de que no se trata de amores sino de cadáveres y que cuanto antes los enterremos mejor. Hay relaciones que matan y otras que no dejan vivir; dejemos que ambas descansen en paz, es lo mejor para ellos, y desde luego también para nosotros. Existe vida después del amor, estén ustedes seguros, mucha vida, y por tanto también la posibilidad de otros amores.
|
|
|
|
|
|
Marta - 01/08/2010
inteligente reflexion. Acabo de divorciarme, bueno mas bien estoy en ello. Decidi que esto no es lo que queria . que me merezco mas. No porque me engañase, ni por sus adicciones que no las tiene, sino por decepcionarme como persona. tengo mi hija, mi casa, mi trabajo como abogada, mi independencia y ninguna prisa. Si encuentro lo que realmente me gusta genial y sino quiza tenga ya delante lo que realmente quiero. A mi hija y a mi y mi libertad. Un saludo.
|
Maite Collados - 20/06/2010
Yo me vi involucrada en un "amor tóxico". No me di cuenta hasta que estaba casada. Ya en ese estado y viviendo en México, país del que es mi ex-esposo, me vi anulada como persona, ya que él no escuchaba. Me vi anulada como mujer en cualquier plano de la personalidad. Las discusiones no eran intercambio de ideas, sino del poder de "su" palabra, con el único fin de ganar. Alardeaba él de que le habían enseñado a debatir defendiendo primero una idea y luego la contraria. Me decía que yo era una "niña buena" a la que no habían enseñado a ser sarcástica, cosa en la que él era un maestro. Al final cuandomi única arma era gritar, me decía: "puestos a gritar, yo grito más". Esto fue creciendo con el nacimiento de nuestros hijos, de los que yo me tenía que hacer cargo, además de estar continuamente vigilada vía msn o vía teléfono para saber dónde estaba, a qué hora volvería, etc.......pero los niños eran cosa mía. Yo los sacaba los fines de semana, mientras él se quedaba en casa. El amor fue ciego hasta que descubrí mentira tras mentira, y vi a un hombre atado a las costumbres de su familia, al poder, al qué dirán y que fue perdiendo los valores, y ya usaba su superioridad física contra mí y uno de mis hijos. No por golpes fuertes ni nada de eso.............solo por acercarse y acorrarlarnos contra una pared y gritar hasta que se hacía su voluntad. Si yo no consentí en cambiar de empleo, por ejemplo, su frase era: "mañana seguimos discutiendo". Al día siguiente se repetía la situación; así hasta el aburrimiento y hasta que después de un mes de repetir siempre lo mismo, yo terminaba cediendo. Yo creía en el matrimonio para toda la vida. El hacía su vida, la que quería, y me anulaba completamente dentro de la casa como mujer, a pesar de que fuera, yo tenía más amigos, ganaba más dinero, y socialmente era más querida. El decía en cambio que eso era actuar como la "madre Teresa de Calcuta". Que él prefería que le tuviesen miedo a que lo quisieran. Que uno para convencer a los demás, cosas que me decía no se me daba bien en los negocios, porque no me sabía vender (mi autoestima no ha sido la mejor y con este matrimonio menos), decía que uno debía estudiar con quién estaba hablando y decirle lo que quería oir. Entendí que así me conquistó. Aún así, luché por el matrimonio hasta que no aguanté más, y al seguir las leyes judiciales del país donde vivía, donde no hay divorcio libre, tuve que aguantar por haberme salido de su "poder", amenazas, hostigamiento, y hasta temor por mi vida. Eso me llevó a volver a España. Pero eso no me convierte en la feminista que pudieran creer que soy por lo vivido. Pienso que la "violencia de género" es violencia. La física, lógicamente, la usan más los hombres sin mucha inteligencia ( mi ex jamás me hubiera pegado para dejarme marcas con las que denunciarle), pero me dejó marcas psqíquicas, casi imposibles de detectar, a no ser por un buen psicólogo. Esas mismas marcas las dejan mujeres en hombres que se casan con esas esposas que se muestran como ellos quieren que sean, para después pedir, exigir, hacerlos sentir marionetas, y anularlos. Todo es cuestión de manipulación. Aquí entrn muchas cosas de las que me gustaría escribir si supiera hacerlo bien. Una, que la violencia psicológica, incluso la física (lo he visto), también se da de mujeres a hombres, pero éstos no tienen un lugar donde ir a quejarse. No hay un "centro del hombre". Otra es que las leyes de violencia de género si bien han benficiado a algunas mujeres, han hecho que cualquier "evento" aislado, aunque haya sido iniciado por ella, si él lo ha seeguido por haberse calentado y por tanto le da por ejemplo un empujón a ella, la justicia le hace ver a él como el maltratador. Los juzgados están llenos de estos casos, y a veces están tan atiborrados de casos, que los que verdaderamente son violencia de género, reiterada, son vistos como uno más entre todos. Otra cuestión es el de que las mujeres maltratadas han de tener un aspecto determinado. Ahí no cabe, ni en México (donde el juez con el que sí se puede hablar me dijo: si usted con su formación académica y su inteligencia se casó con un hombre como él ya sabía a que se atenía." Ahí ya estaba dada la sentencia que fue contra mí. En España, solo una vez fui a hacer una queja por un correo medio amenazador que recibí estando él de visita viendo a los niños. Tampoco me ayudó mi aspecto físcio. El aspecto de una maltratada debe ser el de alguien desarreglado, con poca preparación, y con moratones. El hombre maltratado, por lo general, no se siente con ánimos de ser puesto públicamente a la vista de todos como quien fue manejado por una mujer. Hay aún mucho por hacer por todo esto. ¿Pero cómo desde un anonimato como el mío?
|
Angel - 05/04/2010
bueno que decir tal vez un simple gracias por que en su momento el articulo este me abrio muchos lo ojos en mi relacion anterior me hizo dar cuenta de lo que añoraba era un solo recuerdo banal e imposible de volver a vivir de nuevo algo que como bien dices es un reto que no llega a ningun lado solo al sangrado del alma y de lagrimas amargas muchas gracias por duras pero perfectas palabras aun siendo estas tan reales y dolorosas.
|
María - 03/04/2010
Estimada Carmen, me ha gustado mucho este artículo. Llevo 2 meses separada y me identifico totalmente con lo que escribes aquí. He estado 15 años con mi marido (13 de ellos casada, y con dos hijos) y comparto TOTALMENTE lo que dices, a pesar de que la que no tuvo valor para tomar la decisión de separarnos fuera yo. Supongo que por la inercia, el vértigo, ... Pero tengo muy claro que nos queríamos mal. Y, aunque aún sigo sufriendo (y dolida), sé que le agredeceré que tomara él la decisión. La convivencia era cada vez más degradante. Me gusta tu enfoque sobre el tema. Gracias!
|
Cristina - 31/03/2010
Si lees esto, Olga Gómez, que sepas que tienes todo mi apoyo. Entiendo por lo que estás pasando y leer tu post ha sido como leerme a mi misma. Siempre le dije que le aguantaría hasta que le dejara de querer, pero ese día parecía no llegar nunca. Para mi sorpresa, al dejarle me dí cuenta de que no quería a mi pareja, sino a la persona que conocí y ya no existía. O al menos a lo que yo creí ver en él.
Es difícil y te sientes estúpida y débil, y te enfadas contigo misma por haber permitido que te hicieran algo así. Pero tengo claro que soy más fuerte que ese chico y que no hay mal que cien años dure. ¿Qúe nos han machacado la seguridad en nosotras mismas o las ilusiones propias que teníamos? De acuerdo, pero ahora que hemos vuelto a nuestro ser (o estamos en proceso de descubrir cómo somos como individuos, ya que mi relación también comenzó en la adolescencia y si esta gente te crea una extraña alienación siendo adulta, cuánto más si te pillan de cría ) hay que tomar un tiempo muerto para recomponerse y sacar lo bueno de todo esto.
Lo primero, somos más sabias y no nos la volverán a dar con queso. Y lo segundo, que hemos sido unas valientes dando carpetazo a algo que parecía escrito en piedra. Qué coño, la satisfacción con la que recuerdo la cara de pasmo que se le quedó cuando le dije ahí te quedas, salado.
Por cierto, Carmen, me encantas. Cómo me gustaría ser la mitad de culta e interesante que tú (y guapa, ya de paso) :D
|
Cristina - 31/03/2010
Me he visto identificada, y creo que tienes mucha razón. Después de ocho años aguantando mecha por nada he llegado a la conclusión de que lo mío se debió a pura inercia. Aunque esa relación me hiciera mal, ni se me ocurría pensar que todos mis problemas desaparecerían sólo con dejarle...
De todas maneras, es muy fácil juzgar para los que no están implicados, pero estos amores crean una dependencia atroz tanto por el que machaca a su pareja como para el que recibe la presión. Y empezar de cero da mucho miedo. A pesar de tener 27 años y llevar ya unos meses sola (los más tranquilos y felices que he pasado como adulta) a veces no puedo evitar pensar que nunca me volveré a enamorar, o que no me querrá nadie.
Racionalmente me digo que es cuestión de inseguridad por la mala experiencia que he tenido, y procuro tenerlo en cuenta, pero es un trago difícil
|
Viviana - 23/02/2010
Es asombrante verme reflejada en todo el texto, estuve con un amor toxico, al que creí que podía cambiar , fueron veinte años, no todos malos, pero los últimos seis fueron insostenibles, como estaba tan ciega, dos engaños en el camino y así y todo le sigo creyendo cuando cuenta a algún amigo que me quiere, tenemos un hijo de siete años, y no puedo ni hablar con él, cuando lo veo quiero matarlo pero a la vez me da mucha tristeza, creo que el ame demasiado...
|
carmen nebril - 21/01/2010
Se olvida de una razón, yo creo que la más importante, y es el temor , horror que la gente en general y las mujeres en particular tienen a estar "solas", y más en un mundo donde toda la sociedad se mueve por parejas. Pero , claro, se nos educa en la idea del grupo , de tribu , de pertenecer a algo o alguien ,y no debería ser así, la mejor convivencia que debería haber es la e uno consigo mismo, el que estar solo no es una desgracia, sino una opción más, ni mejor ni peor. A veces , mejor que mejor, ya se sabe, mejor solo que mal acompañado...El día que Hollywood haga pelis en que el heroe/heroa sea feliz aunque no tenga una boda rutilante , una pareja perfecta y ninos rubios y e ojos azules, se resolverán muchos problemas de autoestima que andan por ahí, de cita en cita, aceptando pulpo como compañero de cama, con tal de no ir solos/as a la fiesta de turno. Y ya enlazando..por qué todos los niños del cine son cuasi albinos, rubios y con rizo angelicales y grandes ojos azules, aunque sus padres de la peli sean Al Pacino y Sandra Bullok, por poner un supuesto caso?, misterios del cine americano
|
ANANDA - 18/01/2010
Todos nos encontramos alguna vez con alguna persona toxica, que cuando la empiezas a conocer que parece una cosa y es otra y con este estado de confusion nos volvemos locas, aunque siempre tienen alguna metedura de pata o hacen alguna chapuza, solo hay que estar l loro, y darte cuenta antes, aunque a veces es demasiado tarde
|
mariposa - 19/06/2009
Y como saber si cuando uno se enamora de otra persona y sigue sin poder separarse del amor de toda una vida que ya está plano de nuevo uno se engaña creyendo que ahí está la felicidad y después descubres que era solo un tronco seco junto a una mina de sal cuyos cristales lo hacen ver como una joya sin ser más que una rama seca?
Dejar al amor de 28 años por la pasividad de una vida ya plana, en la que se acabó e enamoramiento puede ser algo que nos confunda hasta el límite de enamorarnos de cualquier tronco seco al lado de esa mina de sal y si descubrimos después que era sólo otro error... ¿qué hacer?
|
amor bello - 25/05/2009
buenisimo y muy real
|
josé - 09/03/2009
Plenamente de acuerdo. Pero soy capaz de escribir lo anterior hoy, que acabo de romper con uno de esos "amores" de hacía mas de 30 años. Cuando leí este artículo hace 4 meses, aún aceptando la objetividad del mismo, no me reconocía enteramente en él. Estoy, de todas las maneras, aún "convaleciente" y esperando la pronta recuperación, espero que sin "secuelas".
|
Olga Gómez - 09/01/2009
TIenes tanta razon con todo lo que dices. Soy una chica de 24 años, mi novio y yo hemos roto despues de 7 años juntos. Es tan desesperante saber que dependes tanto de una persona para vivir el dia a dia. Es tan fustrante ver, que en estos 7 años han pasado muchas cosas y muy deprisa, que te das cuenta que era tan tóxico el amor hacia él, que yo no era yo, porque yo era él, todo lo hacia por él, todo giraba en torno a él. Aún por desgracia y por motivos varios, todavía no he podido depegarme al 100 % de él, y lo peor, que aún creo que las personas pueden cambiar y que pueden volver a ser aquella persona de la que yo me enamoré. Por desgracia, hay muchas mujeres maltratadas físicamente, pero tambien somos muchas las que somos maltratadas psicologicamente. El daño psicologico permanece siempre, es imposible olvidar y muy difícil empezar con un nuevo amor.
|
Marta suárez - 08/01/2009
Carmen, ¡un diez a este artículo!
Es de esos que después de leerlos te quedas reflexionando sobre ellos un buen rato.
Has conseguido dar una explicación exquisita, y que, en mayor o menor medida es aplicable a cada persona.
|
NANCY OLGUIN ALVAREZ - 27/11/2008
entiendo perfectamente eso de los amores tóxicos, ahora mismo me encuentro tratando de cerrar ese círculo. Me gustó mucho el artículo y me ha ayudado. Yo soy mexicana y cada domingo corro a una tienda acá en México a la que llega puntualmente. Muchas gracias y en alguna ocasión me encantaría poder escribirte todo lo que ha pasado por mi vida, aprendizajes y desaprendizajes, toda una historia. En hora buena y un gran saludo.
|
C.D. - 11/11/2008
Me preguntaba mi hijo hace un tiempo:
-¿Papá, nuestra casa es grande?
Le expliqué que lo grande y lo pequeño (como el resto de las comparaciones) siempre dependen de con qué se las compara. Lo entendió al ponerle como ejemplo que yo era más grande que él y a la vez era pequeño en comparación con su abuelo.
Pues yo me enamoré al cabo de mis cuarenta y tantos y me constó trabajo aceptarlo. Sólo cuando comparé lo que sentía por la persona que había aparecido en mi vida con mi cotidionidad, descubrí con sorpresa qué era "grande y qué pequeño".
Una sensación preciosa, aire fresco, sentir vida recorrerte el cuerpo entero.
¡Pero cuidado chicos! ¡Duele, no sabéis qué tanto!
|
Fernando Falcó González - 10/11/2008
El artículo es interesante y dice muchas verdades.
He de comentar que me impactó mucho la oración <<¿qué nos obliga a hacerle el boca a boca a un cadáver? >> la primera vez que lo leí y que me gustaría incluirla en mi página de humor... ya que a pesar de que el artículo trata un tema serio, no pude evitar sonreir cuando leí la expresión.
Si la autora tiene queja sobre la utilización de su cita textual puede hacermelo saber en esta dirección: refiak@gmail.com
El sitio web de humor de mi grupo de amigos es http://refiak.googlepages.com
|
Paris - 02/11/2008
Carmen, totalmente de acuerdo. ¡Qué cobardes somos¡ Sólo es cuestión de que pase alguien por delante de quien de nuevo nos enamoremos, entonces es cuando recordamos que el amor es más que darnos un simple buenos días y que tratarnos de forma cordial. El amor va necesariamente unido a la pasión, en ella lo que tenemos en casa es un compañero de piso.
|
mirian zambrana cordero - 01/11/2008
Creo que no sol es el miedo aperder, la costurbre sino tambien a enfrentarse a los complejos y al que diraran la sociedad de mi entorno, een si son formas de escudarse, po es bién sierto que lo que ya esta desgastado o muerto hay que dejar pasar, y seguir viviendo, el tiempo es savio.
|
susana - 01/11/2008
Creo que las mujeres que se aferran a esta clase de relaciones es debido a que han tenido falta de atención en su infancia por parte de su familia. Esto les lleva a aferrarse al primero que pasa. Claro, que también hay personalidades obsesivas que tienden a esta clase de comportamiento en todos los aspectos de su vida. En cualquier caso, una terapia psicológica les podría ayudar mucho, si estuvieran dispuestos a recibirla.
En el otro extremo abundan cada vez más aquellos que no están dispuestos a sacrificar nada de su vida por su pareja, y así es imposible pasar de ser dos personas a construir algo juntos. Un saludo.
|
Judith - 01/11/2008
Estuve haciendo el boca a boca a una pesrsona de la que estuve enamorada... dos años intentandso salvar lo que para mi poco a poco fue muriendo... mato mis sentimientos porque la persona de la que yo estaba enamorada estaba anulándome, hasta que un día me miré en el espejo y no me vi, había desaparecido... Lo dejé, ha sido la decisión más difícil de mi vida.... su amor es tóxico incluso creo que como podemos encontrar en el libro de Bernabé Tierno, Optimismo VItal, hay personas tóxicas... una descripción fabulosa de lo que puede llegar a ser una persona que no encuentran más que botellas medio vacías en su vida... La gran diferencia es que yo siempre me he considerado una persona medicina! A buen tiempo buena cara... La vida es bella y no hay más... disfrutar de las pequeñas cosas y de la sonrisa de los niños....la vida es lo mejor que tenemos... enamorarse es un complemento que nos hace más humanos.
|
oscar marquez - 31/10/2008
Como abogado matrimonialista estoy absoklutamente de acuerdo, son el artículo y desde luego que despues de los periodos vacacionales, especialmente verano y navidad es cuando se produce el mayor numero de ruptural, no ta matrimniales, sino sentimentales.
|
| Participa también en nuestra Zona de Debate >> |
|
|
|
|
|