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Entre conspiraciones y chapuzas anda el juego |
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Soy muy consciente de que me dispongo a escribir un artículo con el que muy pocos estarán de acuerdo. La teoría que voy a esbozar tiene escasísimos adeptos, porque desde que el mundo es mundo, el ser humano ha preferido siempre la fascinación de lo incomprensible a las explicaciones simples y, por tanto, adora la teoría conspiratoria. ¿Que quién mató lady Di por ejemplo? En ningún caso fue la imprudencia de un conductor borracho acosado por un enjambre de periodistas, vaya bobada. La mandó matar el príncipe de Edimburgo a través de los temibles servicios secretos británicos, naturalmente. ¿Y el ataque a Pearl Harbour? ¿Quién es el lelo que piensa que fue un ataque sorpresa de los japoneses? Por favor, fue el mismo presidente de los Estados Unidos el que lo propició al igual que Juan Pablo II propició que un loco búlgaro le descerrajara tres tiros para aumentar su popularidad. (Todo esto sin hablar, por supuesto, de las misteriosas fuerzas que mueven el Universo, al frente de las cuales, según los amantes de estas teorías, hay un tipo muy parecido a Goldfinger que acaricia un gato mientras pondera si lanzar a Israel contra Irán para que suba la Bolsa). La teoría conspiratoria no es sólo patrimonio de personas ignorantes. No hace mucho, un amigo escritor, me contó que no había podido comprarse un aparato de aire acondicionado porque, a pesar de que llamó reiteradamente a la tienda, nadie quería atenderlo. “Pero ya me he enterado de cuál es la razón” –me dijo bajando la voz como quien se dispone a revelar un gran misterio. “He leído en el Financial Times que la multinacional japonesa que los fabrica tiene serios problemas económicos y, claro, está bloqueando sus propias ventas para justificar el despido de miles de trabajadores”. Después del 11S se recrudecieron, como era de esperar, las explicaciones conspirativas. Yo he oído de todo sobre su autoría: desde que se trata de un complot de los Amos del Universo (léase el fulano con cara de Goldfinger que acaricia el gato y sus amigotes) que quieren que se hunda la Bolsa para recomprar todo a aprecio de saldo, hasta que los culpables son los masones pasando, cómo no, por la favorita de todas las teorías conspiratorias y a la que pondríamos el cui prodes, es decir el “a quién beneficia” teoría que lo mismo sirve para un roto que para un descosido y que en este caso se traduce en lo siguiente. “Chica, eres imbécil, no te das cuenta de que las guerras les vienen al pelo a los americanos? Fíjate lo que va a ganar ahora la industria pesada, ¿y el sector de la construcción? Y qué me dices de los vendedores de chorradas patrióticas? No hay ni un solo yanki que no se haya comprado una pinche banderita ¿te das cuenta la pasta que eso significa? Yo escucho estas explicaciones y me callo. Nunca en mi vida he conseguido convencer a un solo fan de los contubernios de que las explicaciones obvias son, generalmente, las más posibles unidas, eso sí, a un ingrediente fundamental: me refiero a la chapuza humana. Igual que creo que a Lady Di la mató la imprudencia de un Schumaker borracho que intentaba despistar a un grupo de fotógrafos, pienso también que la compañía japonesa de aire acondicionado ha tenido que despedir a sus empleados porque estaba mal gestionada y no al revés, como cree mi amigo escritor. En cuanto a Bin Laden, pienso que uno de sus mejores aliados ha sido la inoperancia total de los servicios de inteligencia que debían estar por ahí conspirando en vez de vigilar. En realidad, sólo los que han estado en los aledaños del poder (y esto puedo afirmarlo por experiencia propia) saben que las cosas son mucho más simples de lo que aparentan. Y para ilustrarlo baste la famosa anécdota de Leopoldo Calvo Sotelo con la caja fuerte de la Moncloa: Suárez al marcharse olvidó darle la llave e, imaginando que contenía importantísimos secretos de Estado, se mandó llamar urgentemente a una legión de cerrajeros. ¿Saben lo que encontraron dentro? Sólo las instrucciones de uso de la caja. Ya les digo, no hay conspiraciones sino chapuza, mucha chapuza. |
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picacho - 13/10/2008
Conspiraciones, bueno yo creo que a veces las conspiraciones tienen una base real verdad Carmen?. Mira tu eres jurado del premio planeta y ademas lo has ganado. Me vas a decir que los 10 finalistas a los que sorprendentemente no se les invita a la gala de entrega del premio fantasean con la teoria conspiratoria cuando, jaja, de repente el jurado da los nombres de los ganadores y resulta que estan alli los dosss!!! jajja y 3 dias antes de la gala, llama uno de los finalistas a planeta para preguntar si van a ser invitados y le responden que bueno que no les pagan hotel, que si quieren ir que bueno que se les invita a la gala, pero que no es obligatoria, y sostienen que las plicas con los seudonimos no se abren hasta el dia de la gala.
Carmen me gusta leerte pero creo que estas participando de un premio-estafa bastante grave que juega con las ilusiones de los creadores noveles que tu fuiste un dia. ¿No te da verguenza?.
Ah por cierto, ya no te voy a creer cuando salgas con uno de esos articulos tuyos moralistas.
Espero que lo publiqueis o tb eres partidararia de denegar la libertad de expresión.
Muy enfadado, porque sois todos los que participais de este paripe unos vendidos al poder y no teneis fuerza moral para venir despues con moralinas.
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Lairetam - 18/09/2008
Hola a todos.
Veamos... Yo soy, para mi desgracia, uno de esos partícipes de la teoría conspiratoria. No me creo lo que dicen por TV, ni en la prensa, ni por Internet. Más bien soy de los que le dan la vuelta a la noticia, por puro reflejo. Y esto no sólo incluyen las noticias, sino también las anti-noticias. Cuanto más repercusión tienen, menos credibilidad les doy. Salvo algunas catástrofes naturales (terremotos, huracanes y sequías), todo lo demás es siempre susceptible de rebuscar y escarbar a ver de dónde viene, cuáles son las fuentes, si son creíbles, a quién beneficia, a quién perjudica, quién ha sido el chivo expiatorio, etc. Y lo más "loco" de todo es que... ¡funciona! Si no, ¿qué sentido tendría el pedir justicia por un delito público que se ha descubierto gracias al espíritu crítico de un investigador? La historia nos lo enseña: Vietnam, la guerra del golfo, la guerra civil española, ambas guerras mundiales, la guerra fría, el "eje del mal", las dictaduras en la américa hispana, el asesinato de Kennedy, el terrorismo en sus diferentes ámbitos y consecuencias, etc Son sólo nefastas consecuencias de nuestra pasividad e incredulidad a la hora de prestarnos al juego de los que conspiran desde los sótanos del poder.
Las conspiraciones las ejecutan quienes pueden, no quienes quieren. Si se dispone de medios ingentes, como las superpotencias durante la guerra fría, se usarán. Llamar "chapuzas" a la invasión de Afganistán y las guerras de Corea y de Vietnam, con sus cientos de miles de muertos e inmensurables sufrimientos, sólo porque "fracasaron", me parece de lo más insensible y cínico.
Y la única defensa que tenemos la gente de calle es no prestarnos a su juego, hacer caso omiso de lo "oficial" y tener siempre afilado y a punto el espíritu crítico. Abollarlo, ridiculizarlo, quitarle valor y dejarse guiar como un borrego, sí que me parece triste y frustrante.
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carmen - 11/09/2008
genial,pero sin divagaciones de que hablaria la plebe
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Ricardo Texidó Medina. - 14/07/2008
Estimada Carmen, en este maravilloso y rico escenario que es la piel de toro en todo su esplendor y miseria no podían faltar los dioses mitológicos y de leyenda que cada españolito que se precie lleva en lo mas intrínseco de su ser, sus majestades Pepe Gotera y Otilio.
Yo pertenezco al grupo de anarquistas reaccionarios que se niegan a suplantar a todo tipo de profesional de las diferentes materias o disciplinas que implican el arreglo,reforma o instalación.
Estoy rodeado de una raza a los que denomino los "bricomen".
Un "bricoman" podría ser conocido por ser "aprendiz de todo y maestro de nada". Le meten mano a todo (lo que se mueva o no) y quiza por aburrimiento o por ahorrarse el pagar a una persona cualificada ahi se lanzan al barro de cualquier obra sin pensar en las consecuencias esteticas o formales.
Cielos! Me acuerdo de un dia en que se me ocurrió
consultar a uno de estos especímenes para pintar el techo de mi estudio de música.Bah, esto lo hago yo en quince minutos...!
En fin, cuando empezó con el rulo y la pintura y se le iba quedando lascas de techo pegadas al susodicho rulo y mientras transcurría el tiempo yo observaba entre azorado de vergüenza ajena y pitorreo contenido como se iba poniendo tenso, colorado como carabinero del atlantico y sudando cual atleta desentrenado. Media hora despues de la sublime chapuza decidió que a lo mejor debería rascar el techo, a lo cual comenzó con la paleta a arrancar la vieja y amarillenta pintura mientras yo veía como empezaba a llorar y no precisamente de emoción sino de la cantidad ingente de polvo y trozos de considerable tamaño que se le metian en los ojos a puñados,yo disimuladamente salia para tirar lo barrido del suelo y poderme echar unas carcajadas contenidas para desahogarme y no morir por aguantarme la risa.Hora y media despues casi tenía nueve metros cuadrados de techo pintado!Entonces me ofrecí a prestarle unas gafas para protejerse de la lluvia radioactiva. Como tengo cierta retranca las gafas eran de lo peorcito del estilo Elton John.Su pinta era indescriptible y surrealista a la vez. Debido a mi imposibilidad de disimulo y a unas puyas sarcásticas que lancé al viento creo que estuvo tentado a ponerme el cubo de pintura de sombrero!
Por eso es por lo que dice el dicho "lo barato sale caro" y a veces hay que cuidarse mucho de la ayuda ajena.
Aquí en España hay una raza casi única, El chapuzas profesional.
Y esto a nivel institucional y político puede convertir un pais en un queso gruyere social y económico.
Diós nos coja confesados.
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garriguenc - 23/06/2008
Carmen, has bordado tu artículo. Espero que el señor Vicente Muñoz-Pomer, asiduo de esta página lea, entienda y comprenda la frase "no hay conspiraciones sino chapuza, mucha chapuza" y deje de atormentarnos a nosotros, sus pobres empleados del Balneario Blancafort.
"no hay conspiraciones sino chapuza, mucha chapuza"
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susana - 17/06/2008
En este caso, me temo que a veces hay intereses ocultos detrás de lo que vemos. Sin llegar a ver espías por todas partes, sí que creo que los grupos económicos inciden decisivamente en algunas decisiones políticas. Un saludo.
www.sigoacontracorriente.blogia.com
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mirian zambrana cordero - 17/06/2008
Es interesante como al comun al gente le gusta tener los ojos vendados, por que es mas facil creer todo lo que nos ponen en la televisión y repetir lo que dice la gente, que analisar , refleccionar y ver la realidad, de las consecuencias del capitalismo mundial que pasa,que vive el mas del 80% de la población." Es mas facil poner remiendos que reconstruir"
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