|
|
|
|
Pertenezco al infortunado grupo de personas que ha perdido a un ser querido durante las vacaciones. Un accidente, una imprudencia, un golpe de mala suerte o, como en mi caso, simplemente la ley natural, harán que para muchos de nosotros la vuelta de septiembre, tenga, además de su habitual melancolía, un sabor a muerte. Y es cierto que ésta acecha en cualquier recodo y que no hay día ni hora que se libre de su amenaza, pero perder a alguien durante el verano cuando la alegría y la vida fluyen con tanta fuerza a nuestro alrededor, es un sarcasmo añadido.
De este triste modo, con el sol en su apogeo y la insoportable levedad de la frivolidad veraniega en plena explosión, murió mi padre. Un infarto acabó por domeñar sus grandes ganas de vivir y, un día de agosto, se le partió esa víscera con la que solemos identificar todo sentimiento y toda alegría. Pero no quiero hablar de mi caso. Tampoco voy a cometer la comprensible impudicia de dedicar este rato de encuentro dominical con ustedes a hablarles de él o de lo que ha significado pérdida. No, no quiero hacerlo, no me parece justo que yo, por ser tan afortunada de contar con una tribuna pública para expresar mi pena, tenga acceso al consuelo de la letra escrita y al bien conocido exorcismo del exhibicionismo mientras otros que han sufrido igual golpe se duelen en silencio. Prefiero, en cambio, compartir con ellos la ambigua sensación de que ya nada será lo mismo y sin embargo la vida, como siempre, reclamará que sigamos adelante. Dios mío, ¿Como se compagina tal incongruencia: amputación y olvido?. Ya está aquí septiembre con su carga de bien conocidos pequeños dramas: la vuelta al trabajo, los mil y un gastos de un curso que comienza. Dentro de poco llegarán los días largos, los sueños cortos y atolondrados, los primeros fríos otoñales y con ellos, nosotros, los que hemos perdido a alguien, nos veremos redescubriendo la cotideanidad un poco más solos. Solos porque todo nos recordará al que se ha ido y más aún porque cada una de esas menudencias propias de este mes nos obligará a morir mil diminutas muertes cada vez que nos enfrentemos a ellas: El primer día de colegio sin su sonrisa. La primera reunión de trabajo sin su llamada cómplice. La primera carcajada sin él. Si, septiembre de este año será idéntico a otros septiembres pero en cada esquina habrá un fantasma porque, igual que un manco aún siente en sus dedos el picor del miembro que no existe, también nosotros amputados de un ser amado, nos sorprendemos engañándonos con su presencia para , instantes después decir: “no, él ya no está.”
Hay gente que dice que la mejor manera de sobrellevar una pena es distraerse. Otros recomiendan resignación. Hay quién apuesta por rodearse de nuevos afectos. Yo no sé cual es la receta adecuada, ni siquiera sé si seré capaz de elegir una de modo racional . Pero sí intuyo, en cambio, que nada me librará de morir mil diminutas muertes al hacer las naderías que antes hacía con mi padre: leer un libro, escuchar los calipsos de Harry Belafonte (sus favoritos), comer un Haagen Danz de Dulce de Leche... Moriré mil muertes sí, pero me he esforzado en creer que la cotideaneidad es un buen cicatrizante, es lo más sano, tiene que serlo.
¿Cobardía? ¿ falta de sensibilidad? Quizás, pero pienso que no seré capaz de sobreponerme de otra manera. Por eso, estoy empeñada en vivir septiembre con sus pequeñas adversidades estúpidas aunque sólo sea para que ya no me recuerden tanto a él. A grandes males grandes remedios, dicen, y sin embargo yo pienso que, cuando se trata de la inexorabilidad de la muerte, sólo podemos ganarle la partida con pequeñas curas, con tontos remedios como desposeer a la cotideaneidad de todo recuerdo para poder seguir viviendo. Simplemente para poder seguir viviendo. Si, tal vez eso es lo que llaman “el duelo”: algo así como escuchar los calipsos de Harry Belafonte hasta que ya no duelan, porque , de momento, duelen tanto, tanto. |
|
|
|
|
|
maria - 25/08/2008
he entrado en esta página por casualidad y he elegido un texto para leer al azar y me he encontrado con este, me alegro de poder dejar un mensaje.
Muchisimo ánimo en tu dia a dia por esta pérdida tan grande y desde arriba él te dará fuerzas para que continues con tu vida cotidiana.
|
LuIsa - 21/04/2008
Si, asi es...cuando pierdes a un ser querido todos las acciones cotidianas de tu vida te parecen distintas.Porque uno no se da cuenta que en todo lo que haces, en cada pensamiento y en cada sentimiento hay una participación de ese ser querido.
Uno no se olvida nunca y siempre está eso, pero si se logra un acostumbramiento a la nueva situación, una adaptación, una reacomodación.
Ya no será lo mismo pero logramos, tambien sin darnos cuenta tal vez sumar otras experiencias que nos ayudan a soportar el dolor.
Cicatrices del alma....se van cerrando aunque siempre están.
|
Deneuve - 18/04/2008
Que graciosito, Vicente. Ahora mismo te mando un mensajero, a tu casa de Tontilandia, con la chocolatina que te has ganado por ser tan gracioso.
|
Vicente Muñoz-Pomer - 17/04/2008
Carmen te comprendo....a mi se me murio el hamster la semana pasada y estoy en un sinvivir!
|
Maria Jose - 16/04/2008
una muerte siempre es sinonimo de perdida pero es una pedirda no solo física si no emocional, pq en un momento te sientes asi perdido sin saber q hacer como reaccionar como sentirte...
dice que el tiempo lo cura todo y q no hay mal que cien años dure, asi que paciencia y tiempo al tiempo... solo este sabe lo que nos traera ek futuro....
|
jose luis - 15/04/2008
Siempre quedará lo bueno en la memoria, pero morirás mil veces con los pequeños recuerdos.
You´ll never walk alone
|
susana - 15/04/2008
No hay vacío comparable al de la pérdida de un ser querido, pero se va rellenando con nuevas vivencias, aunque siempre quede una cicatriz. Espero que ya seas capaz de escuchar a Harry Belafonte. Tu padre seguirá vivo mientras le recuerdes con amor. Un saludo.
|
chelo lazaro - 15/04/2008
querida Carmen, como te comprendo,mi padre tambien murio despues de las vacaciones, despues de una enfermedad como casi todas, cruel
cada dia que pasaba notaba su ausencia, ahora que no esta, le tengo mas cerca, incluso cada atardecer si me tomo un vino me me viene a la memoria que ya malito, se sentaba enfrente de mi en mi despacho y me preguntaba si hacia algo importante, mi padre y yo teniamos esa diferencia generacional que existe cuando tu padre vivio la posguerra, no pudo estudiar nada, pero que trabajo muy duro para que sus hijas fueran universitarias, hicieran masters en el extranjero y ocuparan puestos que al el se le escapaban, cada vez que me miraba, se sentia tan orgulloso de su gran obra que era yo, no hay dia que pase que no le recuerde,nunca le conte ningun fracaso que tambien los tuve y cuando me separe de mi marido se llevo la alegria mas grande, para el yo era su tesoro, aunque vivia en su casa con mi madre y mi hermana soltera los ultimos meses lo quise tener conmigo y le acondiciones una habitacion junto a mi despacho, mientras yo trabajaba lo veia como se iba poco a poco y eso me reconforta, cuando fallecio vi como una parte de mi se iba con el y aun hoy le digo que me ayude cuando emprendo algo, pues yo era tan grande para el que siempre me decia " eso esta chupao para ti, nunca pensaba que algo me pudiera salir mal y ese animo es el que ahora me falta , su poder inocente de que su hija para el era poderosa me hacia crecer y casi para no desilusionarlo , alcanzaba las cosas, asi han sido muchos padres de la posguerra que vivieron con las carencias de todo tipo economicas,intelectuales y eso mismo para mi era un motor que me ponia en marcha sin limites y que ahora me falta, mi generacion no sabe ttrasmitir esa fuerza con amor y carencias que nuestros padres nos daban, por eso mismo porque no hay carencias, y algunas veces hasta pienso que el amor que les damos , es un amor dulzon y de gelatina y a nosotros nos dieron un amor de lentejas caseras y de tele con rombos.GRACIAS PAPA.
|
Margarita Solari - 15/04/2008
Por favor, corrige en la primera línea, donde dice: a perdido, debe decir
ha perdido, pues pertenece al verbo haber, comprendo que es un error, pero creo, por mi parte, que es conveniente avisar. Siento mucho la muerte de Luis, tu padre, ocurrida hace un tiempo. Vivir la realidad y dentro de ella escoger las mejores opciones que nos ofrece la vida. Respetar que cada vida vivida es una vida única e independiente que ninguna vida nos pertenece apenas la nuestra, besos, Margarita
|
| Participa también en nuestra Zona de Debate >> |
|
|
|
|
|