articulos de Carmen Posadas
Dejad que los niños se aburran

Este artículo va dedicado con mucho cariño a los super padres y madres de hoy en día . Me refiero a los que creen que, ahora que hay vacaciones escolares, ser buen padre o madre consiste en convertirse en una mezcla de Merlín el encantador con taxista de altas horas de la madrugada y billetera siempre dispuesta para que el niño no se aburra ni un minuto: hoy te llevo al parque de atracciones con diez o doce coleguis del colegio, mañana te apunto a clases de piragüismo en el pico de un monte, (madrugón de las siete de la mañana para llegar a tiempo) el jueves vamos al zoo, el viernes karaoke, el sábado piscina desde las 10 de la mañana hasta las diez de al noche y así hasta la extenuación del padre/ madre (y de su billetera, huelga decir) Y es que vivimos tiempos en que estar sin hacer nada resulta inverosímil. Nos hemos acostumbrado a una hiperactividad casi epiléptica por la que no podemos estar ni un segundo sin recibir impulsos cerebrales. Comemos con la tele puesta, nos duchamos con al radio a todo gas, amamos, conducimos , trabajamos, hacemos gimnasia o nos peleamos con la vecina , siempre con algún parloteo o música de fondo. Por eso no resulta extraño que el aburrimiento sea el más temido monstruo de nuestros días. El aburrimiento no en su significado real sino tal como lo entendemos hoy en día, es decir, “no estar ocupado en algo” y para no aburrirnos estamos siempre ocupadísimos. Más aún: normalmente hacemos dos o tres cosas a la vez como hablar por teléfono ver la tele y comer, qué bien lo pasamos, qué ocupados estamos . Sin embargo estar sin hacer nada no implica necesariamente aburrirse, parece inverosímil, inaudito, increíble pero es verdad: existe vida más allá de la Play station, la tele y demás juguetitos a los que estamos conectados los adultos y no digamos los niños. Por eso me parece equivocada esa actitud de intentar convertir la infancia de nuestros hijos, en especial durante el verano, en un especie de perpetuo Disneylandia . Hemos pasado de una época en la que los niños eran un cero a la izquierda en las familias ( ya saben el modelo “cuando seas padre comerás huevos” etcétera ) a una en la que estamos apunto de convertir a nuestros hijos en insaciables monstruitos a los que hay que alimentar continuamente de diversiones, actividades múltiples y caprichos sin fin. Obviamente no estoy intentando abogar porque volvamos al viejo modelo, creo que, en líneas generales los padres actuales son los más comprensivos, generosos y responsables que ha dado toda la historia de la humanidad, pero entre la paternidad generosa y paternidad papanatas hay tan sólo una tenue línea divisoria. Conviene recordar que si los niños de antaño ahora convertidos en padres actúan así es, en mi opinión, por tres motivaciones muy evidentes. La primera es el deseo de darle a sus – a nuestros - hijos lo que nosotros hubiéramos deseado tener en la infancia. El progreso económico ha hecho posible que hoy en día se tenga acceso a un deslumbrante repertorio de juguetes y aparatos electrónicos que nosotros, niños del tardo franquismo o de primeros años de la democracia, no habríamos podido ni siquiera imaginar en sueños. Esta primera motivación me parece laudatoria y comprensible, las otras dos en cambio son más resbalosas. La vida de confort antes descrita que permite a las familias adquirir todos los gadgets imaginables, tiene un precio, naturalmente. El precio es convertirse en un padre/madre ausente. Trabajar largas horas, viajar, poner por delante de la vida familiar la profesional, trepar, triunfar, ser un ganador... Creo que las mujeres somos mucho más propensas a la culpa que se deriva de estar largas horas fuera de casa, pero posiblemente la necesidad de compensar a los hijos por el supuesto abandono a base de regalos carísimos es una actitud masculina. En cualquier caso nosotras tampoco nos libramos del síndrome del progenitor culpable y lo compensamos siendo madres complacientes, demasiado, diría yo. Existe además un tercer factor, uno que los americanos llaman “Keep up with the Jones” o lo que es lo mismo, intentar estar a la altura de los vecinos (y a ser posible ser más , mucho más que ellos) : si el niño de l vecino tiene tal hay que comprarle al nuestro lo mismo. O uno más grande, o dos o tres...
Ahora que mis hijas son mayores y ya me salí de esa rueda mortífera de querer ser una super madre por todos los motivos buenos y malos antes descritos, permítanme un consejo: Este verano no se sientan en al obligación de estarles dirigiendo la vida a sus hijos a cada minuto con mil actividades y dos mil caprichos. No sólo se ahorrarán mucho estrés veraniego y no poco dinero, sino que posiblemente descubran que ellos no se aburren en absoluto porque descubrirán sin duda esos pequeños placeres: escaparse de la siesta, jugar al parchís, mirar la naturaleza... con la que de nosotro, niños menos consentidos, éramos entonces tan felices.

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  Comentarios
Rosario - 31/10/2007
Es muy cierto los chicos de hoy tienen una agenda para todos los dias, que ni el adulto mas laburador se bancaria.
En la epoca en que mis hijos eran nenes, hoy son adolescentes empezo ese fervor,pero si te ponias lo manejabas mejor, hoy yo veo padres hiper acosados y chicos que quieren hacer lo mismo que sus amigos.Estoy de acuerdo con Maria tu tendrias algun chiche de por aca
contalo, sos uruguaya ,yo tambien y suena barbaro cuando lo decis.Con todo cariño ,otra sudaca, Rosario
Anna - 31/10/2007
Pues si, tiene toda la razón Carmen Posadas. Yo aún no soy madre pero no me gustaría caer en estas trampas que veo día a día. Madres y padres nerviosos por ver que hacen o dan a sus hijos. Creo que hay que dejar a los niños tiempo para ellos, que descubran cosas, que se pongan a pensar, que imaginen, que en definitiva sean niños. Recuerdo mis vacaciones, mis fines de semana cuando era niña y no tienen nada que ver con lo que ahora veo. Mis padres nunca planeaban nada especial conmigo, yo debía pasar lo mejor que pudiera ese tiempo libre por eso fantaseaba yo sola en la playa, o en un rincón de un pinar que había al lado de mi casa, o debajo de la mesa camilla de mi habitación donde me metía a leer....o llamaba a mis vecinas para bajar al parque, o a mis compañeras de colegio para jugar...mil cosas que nada tenían que ver con la técnica ni con el funcionamiento a pilas ni con la participación de los padres, pero que ahora me doy cuenta, fue una gran educación, ya que en esos ratos en los que estaba sóla, sin hacer nada, pensando, me conocí muy bien, me hizo más adulta, más reflexiva, y los ratos que pasaba con mis amigas, compañeras, vecinas,...me hicieron más comprensiva, mejor persona, má tolerante. Los padres no deben planear tanto, si no relajarse y dar más libertad, y más sosiego a los hijos, los padres son padres, no amigos, ni circos, ni parques de atracciones. Es decir, planea unas vacaciones en el mar con tu hijo en agosto, y luego déjale que él solo vea el mar, que descubra cosas, y déjate de visitas, que seguro tendrá tiempo de hacer en otra etapa de su vida, déjale que viva sus propias experiencias en vez de marcarlas de antemano, seguro que recordará sus vivencias siempre y seguro que todos consiguen lo que ya se está perdiendo, descansar sin tener una descarga eléctrica cada día. Es sólo mi opinión.
Maria - 31/10/2007
Tengo hijos adolescentes, pero curados de todo eso, que hoy veo sufre mi hermano con su hijo de 7 años,que siempre dice "estoy aburrido" como una letania .Mis hijos que son tres un dia le dijeron:vos tendrias que haber ido con mama al super, nos sacaba todos los chichaes que poniamos en el carrito diciendo ya tienen de sobra y todos los dulces diciendo :esto es malo para sus dientes, despues el dentista les hace doler a uds los dientes y a mi el bolsillo, y ahi acababa. Otra cosa Carmen no sos española ,debias tener algun juguete de nuestro pais y no solo acordarte del franquismo,no lo tomes a mal pero segui diciendo de donde sos, suenatan bien, si supieras...
susana - 30/10/2007
He intentado presentarme en el foro pero, no sé por qué no me deja entrar. Así que lo haré otra vez aqui. Tengo un blog en la página de Hoy Mujer, se llama "historias de cada día", y, aparte del tema de los toros, por lo demás creo que coincidimos bastante. Un saludo
susana - 30/10/2007
Yo le digo a mis hijos que, si un día nos quedáramos sin electricidad ni pilas, no sé qué sería de ellos. Durante años he intentado evitar esta situación, pero la presión ambiental es demasiado fuerte.
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