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Ahora que acabo de cumplir 54 añazos, permítanme que les cuente mi último fracaso relacionado con la edad. “Se habrá apuntado a la moda de tener un novio stripper” -pensarán ustedes- “y ha sufrido el consabido (y previsible) batacazo amoroso”. “O le habrá dado por recauchutarse de arriba abajo y la han dejado como a Yola Berrocal”. No, nada de eso; más bien todo lo contrario. Lo que quiero decir es que cada uno encara la llegada de la vejez como buenamente puede y mi opción ha sido poner eso que los ingleses llaman un “labio superior firme” y que viene a ser algo así como aguantar el chaparrón estoicamente o decir aquí-estoy-yo como-mis-arrugas-y-qué-pasa. Lo malo de esta actitud que antes se podía llamar “digna” es que está completamente desfasada. Ahora lo que se lleva es decir cosas cool como “La edad no está en mi carnet de identidad sino en mi espíritu” o “Me encuentro mucho más guapa a los sesenta que cuando tenía cuarenta”, frases que quedan divinas de la muerte como titulares en las revistas del cuore pero que no son más que una forma tonta de engañarse, pienso yo. El último fracaso que les comentaba más arriba lo tuve hace unos meses durante un debate sobre el tema “El paso del tiempo”. Mi interlocutor, un hombre por lo demás inteligente, sostenía esa bonita teoría de que la edad no está en el DNI-bla-bla, y aseguraba que ahora todo será estupendo porque muy pronto la ciencia logrará que vivamos 150 años. Yo por mi parte (y comprendo que aquí me pasé un pelín, dada la obsesión de casi todo el mundo por ser inmortal) dije que me daban temblores sólo de pensarlo. Que eso de vivir tanto no me interesaba en absoluto y argumenté que si viviésemos 150 años lo que estaríamos alargando, en realidad, no sería la vida, sino la vejez, y que no le veía el punto a ser una anciana durante cincuenta o setenta años, por ejemplo. Estaba convencida de que mis argumentos eran razonables y pragmáticos y que el público presente estaría de acuerdo conmigo. Por eso, cogí carrerilla y añadí que no me parecía sano ni conveniente este culto excesivo a la juventud que tenemos todos ahora y tampoco esta manía de no querer envejecer. Que cada edad tiene su encanto y que no hay que engañarse intentando parecer que se tienen veinte años cuando se tienen cincuenta. Afirmé también que se me antojaban patéticas las mujeres que visten de jovencitas y que van con un piercing en el ombligo cuando ya han pasado la menopausia, o esos hombres que se operan y se tiñen las canas sólo para acabar pareciendo Elvis Presley en sus postreros días. Todo eso dije y miré al público. Silencio sepulcral. Ni una mirada de simpatía. Nada. Mi interlocutor, en cambio, cosechó inacabables aplausos con su discurso en defensa de la eterna juventud y yo me fui a casa pensando (como tantas otras veces en mi vida) que no estoy para nada en la onda. Incluso ahora, al escribir estas líneas, me pregunto si hago bien. Si lo que digo será bien entendido en esta sociedad que se caracteriza por barrer bajo la alfombra todo lo que no le gusta: la vejez es mala, fea y no existe; la muerte tampoco; la enfermedad, menos; todos somos guapos y jóvenes, sanos, ricos y los pajaritos cantan y la luna se levanta. Por eso me gusta mucho la campaña publicitaria de una marca de cosméticos femeninos que reivindica la belleza de las “mujeres reales”, de las que no miden 90-60-90, de las que no pesan 50 kilos, de las que ya no tienen 20 años. No sólo me parece inteligente como estrategia de ventas sino además muy saludable. Ya va siendo hora, pienso yo, de dejar de negar sistemáticamente la realidad. Porque lo peor de esa mentira buen rollito que otros nos venden de que todos podemos ser eternamente jóvenes y sexys es que únicamente genera frustración (cuando no anorexia o neurosis o actitudes patéticas). Y es que, por mucho que se empeñen los más optimistas, una mentira mil veces repetida no se convierte en verdad, al menos en este caso. Además, como usted y yo sabemos, con sólo mirar a tantos famosos y famosillos recauchutados hasta la momificación, la verdadera belleza no tiene edad y además está en otras cosas menos efímeras. |
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maria - 21/08/2010
la arruga es bella y si lo eres por dentro aun mas la seguridad te da belleza la personalida aunque ya no te miren tanto hay que seguir siendo una misma pero aceptar los años
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Fco. L.A. - 25/06/2010
Yo con 52 y contento. Tengo una ventaja sobre los "mas jóvenes" y es que yo la edad joven ya la disfruté, ellos a la mía no llegaron
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carla - 12/11/2009
CARMEN te admiro por que eres una comunicadora genial, pero menos milongas. Estas que te mueres con tu edad, y eso seguro que es porque trabajas bastante en estar estupenda, luminosa....en fin cualidades
que son propias de la juventud. Andate con cuidado, porque pobres las que por mucho que ayunen y se masajen no consigue nada más que depres por no estar como tú (puedes caer un poco gordita.) Eres un encanto pero reconocelo admiras tanto como todas la belleza y por desgracia esta unida a atributos que con una edad ni de porra lo consigues sino como mucha trabajaera, quien como tu lo hace es por algo no?
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Anabel - 03/04/2009
Me encanta esta reflexión, opino como Carmen. Lo único que pasaría con esto y puede ser que suene un poco radical y feo es que nos alargaría la espera a la muerte. Hay que tener en cuenta en que condiciones llegaríamos a los 150, la mayoría sentados en una butaca de una residencia, con mil quinientas pastillas diarias.
Lo importante es asumir la edad, ir acorde con ella, no intentar parecer una Ana Obregón tres tallas menos,la belleza más bonita es la natural hay que cultivarse por dentro y por fuera.
Me encanta esta web.Lo tenía que decir
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Laura L - 20/03/2009
Me parece increible que la sra Carmen Posadas sea ahora abanderada de la mujer ....de envejecer y todo lo de más....que risa¡
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ANONIMO - 06/01/2009
QUIEN ERA MARIANO RUBIO? Y POR QUE NO SALIO ESTO PUBLICADO?
LA DEMOCRACIA DEJA LIBERTAD DE EXPRESION, Y ESTO NUNCA SALIO
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Gonzalo - 03/01/2009
Soy un argentino "recién llegado" a las expresiones de Carmen Posadas y aplaudo de pie la proclama de este artículo!!! me acerco a los cuarenta y defiendo mis canas como trofeos que bien merecidos tengo, a la vez considero artificialmente feas a aquellas que podrían ser naturalmente maduras si pudieran expresarse con sus rostros plastificados, conozco a alguna señora de 50 que luego de sus cirujías logró verse como un simio de 30.
Cordiales saludos, talentosa y bella señora Carmen
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Lili - 02/11/2008
Querida Carmen:
Nací el mismo año que tú. A mí me pasa lo mismo. Me espeluzna vivir casi cien años más. No podría soportarlo. Me parece estupendo cuidarse y, de hecho lo hago. Para eso está la medicina estetica, para ayudarnos a envejecer más guapas. También me tiño un pelo que antes tenía completamente negro. Me depilo, me arreglo las manos y los pies y procuro (y no siempre consigo) engordar lo menos posible.
Pero... intentar ser eternamente joven es imposible. Al calendario, cuidándote un poco le vas ganando pequeñas batallas, aunque la guerra la tengas perdida.
No quisiera vivir tanto. ¿Qué país, qué sociedad prodría mantener a tanto viejo?.
Un abrazo
Lili
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jean - 24/10/2008
Cármen Posadas y Mariano Rubio. Estafadores y divorciados del Opus Dei.
En el Opus Dei, puritanos moralistas que juntan la devoción al catolicismo conservador y el gusto por el dinero, dicen lo siguiente de Mariano Navarro Rubio, uno de los estafadores del caso MATESA que fue supernumerario de la secta impulsada por Juan Pablo II: http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Matesa
“Mariano Navarro Rubio nació el 14-XI-1913 en Burbáguena (Teruel, España) y falleció en Madrid el 3-XI-2001, tras una larga enfermedad que le obligó a pasar los últimos años de su vida inmovilizado. Conoció al Beato Josemaría a principios de 1940, y desde entonces acudió regularmente a la dirección espiritual con él. Fue uno de los primeros Supernumerarios del Opus Dei. Alcanzó gran prestigio profesional en el curso de su brillante trayectoria como letrado del Consejo de Estado, auditor del Cuerpo Jurídico Militar, ministro de Hacienda y gobernador del Banco de España. Fue un ejemplar padre de familia que educó cristianamente a sus once hijos”. http://es.romana.org/art/33_7.0_2
Pero por otro lado, sabemos que se volvió a casar con la bella uruguaya Carmen Posadas, también estafadora, ya que los libros que dice escribir y que le han dado premios y renombre literario a la viuda rica, los ha realizado la francesa Sophie Courgeon, principal escritora negra que mueve, entre otras malpagadass, la pluma de la Posadas, lo que le ha valido mención de colaboradora en alguno de los muchos libros que publica.. Al casarse, también divorciada, con el exbanquero franquista del Opus, el estafador del Régimen contaba éste con 76 o 78 años, y ella, 30 años menor, con 36 o 38 años.
http://es.wikipedia.org/wiki/Carmen_Posadas
Puesto que se casa en 1999 y enviuda en 2001 con sólo tener dos años encima al viejo rijoso se quedaría con la cuantiosa herencia que dejase el opusino. Desde entonces su carrera literaria trata los temas de las mujeres como poder en la sombra. En la sombra de lo que en España se ha llamado transición, esto es, los mismos perros con distintos collares:
“Y, de paso, primer embrión de lo que con el tiempo sería el pujante Grupo 16.
Nombres como los de Carlos Bustelo, Juan Manuel
Kindelán, Ernest Lluch, Alberto Oliart, Victor Pérez Díaz, Luis
Angel Rojo, José Luis Sampedro, Mariano Rubio, Raimundo
Ortega, Miguel Boyer, Pedro Schwartz, Carlos Solchaga, los
hermanos Linde o Jacinto Ros Hombravella, entre otros, estuvieron
vinculados a “España Económica”.
Aquella vinculación de Juan Tomás con EE le relacionó asimismo
con un grupo del que llegaría a formar parte, los llamados
“beautiful people”, una generación de jóvenes y brillantes
profesionales, aglutinados por lazos de amistad, intereses comunes
y parentesco en torno a media docena de apellidos –“no
importa que cambie el régimen o el gobierno, en España siempre
mandaremos los mismos”, sentenció en 1982, altivo y clarividente,
un miembro de la familia March ante este autor, entonces
un sorprendido y escandalizado redactor: sabía de lo que
hablaba– que ha tenido una persistente y decisiva influencia en
los asuntos económicos y políticos del país durante décadas,
antes de que la llegada del PSOE al poder en 1982 y el enfrentamiento
con uno de sus sectores más poderosos, el entonces liderado
por Alfonso Guerra, les acarreara problemas sin cuento.
Uno de los pilares de este grupo fue un exiliado republicano,
Justino de Azcárate, un viejo liberal, nombrado ministro de
Estado del Gobierno de la República el 17 de julio de 1936 –ni
siquiera pudo tomar posesión del cargo, al estallar la guerra al
día siguiente– sobrino de don Gumersindo de Azcárate, uno de
los próceres de la Institución Libre de Enseñanza. Azcárate, ya
fallecido, era el padre de Isabel Azcárate, primera esposa de
Mariano Rubio, quien, tras divorciarse, contraería matrimonio
con la escritora Carmen Posadas, que quedaría posteriormente
convertida en viuda tras la muerte de Mariano Rubio en 1999 (sic).
Tras su regreso a España, en 1977, convertido en flamante
Senador Real, Justino adquirió una finca en las estribaciones de
la sierra de Gredos, la Dehesilla, para practicar su afición favorita,
la equitación. El lugar se convertiría en una especie de foro
campestre al que acudían cada fin de semana un ramillete de
amigos con sus esposas, entre los que figuraban el propio
Schwartz, Mariano Rubio, Miguel Boyer, Juan Tomás de Salas,
César Ramírez –propietario a su vez de una finca vecina a La
Dehesilla– Manuel de la Concha o Juan Manuel Kindelán, casado
con Carlota Bustelo, otro de los apellidos clave en la historia
de este grupo de gentes cultas, cosmopolitas y refinadas que se
disponían a participar en el proceso histórico de la transición
recién inaugurada”.
http://www.joseluisgutierrez.es/libros/diasdepapel/libro-diasdepapel-4.pdf
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jean - 24/10/2008
Cármen Posadas y Mariano Rubio. Estafadores y divorciados del Opus Dei.
En el Opus Dei, puritanos moralistas que juntan la devoción al catolicismo conservador y el gusto por el dinero, dicen lo siguiente de Mariano Navarro Rubio, uno de los estafadores del caso MATESA que fue supernumerario de la secta impulsada por Juan Pablo II: http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Matesa
“Mariano Navarro Rubio nació el 14-XI-1913 en Burbáguena (Teruel, España) y falleció en Madrid el 3-XI-2001, tras una larga enfermedad que le obligó a pasar los últimos años de su vida inmovilizado. Conoció al Beato Josemaría a principios de 1940, y desde entonces acudió regularmente a la dirección espiritual con él. Fue uno de los primeros Supernumerarios del Opus Dei. Alcanzó gran prestigio profesional en el curso de su brillante trayectoria como letrado del Consejo de Estado, auditor del Cuerpo Jurídico Militar, ministro de Hacienda y gobernador del Banco de España. Fue un ejemplar padre de familia que educó cristianamente a sus once hijos”. http://es.romana.org/art/33_7.0_2
Pero por otro lado, sabemos que se volvió a casar con la bella uruguaya Carmen Posadas, también estafadora, ya que los libros que dice escribir y que le han dado premios y renombre literario a la viuda rica, los ha realizado la francesa Sophie Courgeon, principal escritora negra que mueve, entre otras malpagadass, la pluma de la Posadas, lo que le ha valido mención de colaboradora en alguno de los muchos libros que publica.. Al casarse, también divorciada, con el exbanquero franquista del Opus, el estafador del Régimen contaba éste con 76 o 78 años, y ella, 30 años menor, con 36 o 38 años.
http://es.wikipedia.org/wiki/Carmen_Posadas
Puesto que se casa en 1999 y enviuda en 2001 con sólo tener dos años encima al viejo rijoso se quedaría con la cuantiosa herencia que dejase el opusino. Desde entonces su carrera literaria trata los temas de las mujeres como poder en la sombra. En la sombra de lo que en España se ha llamado transición, esto es, los mismos perros con distintos collares:
“Y, de paso, primer embrión de lo que con el tiempo sería el pujante Grupo 16.
Nombres como los de Carlos Bustelo, Juan Manuel
Kindelán, Ernest Lluch, Alberto Oliart, Victor Pérez Díaz, Luis
Angel Rojo, José Luis Sampedro, Mariano Rubio, Raimundo
Ortega, Miguel Boyer, Pedro Schwartz, Carlos Solchaga, los
hermanos Linde o Jacinto Ros Hombravella, entre otros, estuvieron
vinculados a “España Económica”.
Aquella vinculación de Juan Tomás con EE le relacionó asimismo
con un grupo del que llegaría a formar parte, los llamados
“beautiful people”, una generación de jóvenes y brillantes
profesionales, aglutinados por lazos de amistad, intereses comunes
y parentesco en torno a media docena de apellidos –“no
importa que cambie el régimen o el gobierno, en España siempre
mandaremos los mismos”, sentenció en 1982, altivo y clarividente,
un miembro de la familia March ante este autor, entonces
un sorprendido y escandalizado redactor: sabía de lo que
hablaba– que ha tenido una persistente y decisiva influencia en
los asuntos económicos y políticos del país durante décadas,
antes de que la llegada del PSOE al poder en 1982 y el enfrentamiento
con uno de sus sectores más poderosos, el entonces liderado
por Alfonso Guerra, les acarreara problemas sin cuento.
Uno de los pilares de este grupo fue un exiliado republicano,
Justino de Azcárate, un viejo liberal, nombrado ministro de
Estado del Gobierno de la República el 17 de julio de 1936 –ni
siquiera pudo tomar posesión del cargo, al estallar la guerra al
día siguiente– sobrino de don Gumersindo de Azcárate, uno de
los próceres de la Institución Libre de Enseñanza. Azcárate, ya
fallecido, era el padre de Isabel Azcárate, primera esposa de
Mariano Rubio, quien, tras divorciarse, contraería matrimonio
con la escritora Carmen Posadas, que quedaría posteriormente
convertida en viuda tras la muerte de Mariano Rubio en 1999 (sic).
Tras su regreso a España, en 1977, convertido en flamante
Senador Real, Justino adquirió una finca en las estribaciones de
la sierra de Gredos, la Dehesilla, para practicar su afición favorita,
la equitación. El lugar se convertiría en una especie de foro
campestre al que acudían cada fin de semana un ramillete de
amigos con sus esposas, entre los que figuraban el propio
Schwartz, Mariano Rubio, Miguel Boyer, Juan Tomás de Salas,
César Ramírez –propietario a su vez de una finca vecina a La
Dehesilla– Manuel de la Concha o Juan Manuel Kindelán, casado
con Carlota Bustelo, otro de los apellidos clave en la historia
de este grupo de gentes cultas, cosmopolitas y refinadas que se
disponían a participar en el proceso histórico de la transición
recién inaugurada”.
http://www.joseluisgutierrez.es/libros/diasdepapel/libro-diasdepapel-4.pdf
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Natividad - 02/09/2008
Me gusta leer sobre la vejez, pues quiero ir aceptando mis años (voy a cumplir los 50). Es muy difícil, pues en esta época que vivimos todo es admiración hacia la juventud. cuando ya eres mayor tienes pocas cosas que se puedan admirar, y encima si eres normalita, pues figurate. No me la doy de joven.
Otra cosa que veo que ocurre, es que incluso tus amistades, sobretodo las femeninas, te miran con lupa, me siento observada cada vez que me encuentro a alguna, me miran las arrugas (no tengo muchas), si estoy más envejecida que ella, si estoy más gorda... etc. lo sé por los comentarios que hacen de unas y de otras. Cuando le dices que fulanita está muy bien, te dicen sí, pero hija que estropeada está...
Todos estamos ahogados por el culto a la belleza, y sobretodo el culto a la juventud. Tiene que haber personas que intenten ayudar a aceptar la vejez.
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Frco. Javier - 15/05/2008
Totalmente de acuerdo con el titulo del artículo, si yo hubiera estado en su exposicion me hubiera levantado y la hubiera aplaudido, me encantó un comentario suyo " se creen los abuelitos de 55 para arriba que van con esas rubias despampanantes que están con ellos por su sex-appil" , fantástica frase aplicable a hombres y mujeres. ENVEJEZCO ¿ y qué?, mejor para mí que lo puedo contar, que horror vivir tantos años.
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Ana Montilla - 18/04/2008
Yo creo que Dª Carmen no desea fomentar con este articulo el desaliñe o la anti-belleza. Sino todo lo contrario, cada etapa de nuestra vida es bella, se mire por donde se mire, pero debemos adaptarnos a la edad que tengamos y no estancarnos en los 20(porque parece que es la unica edad en la que estamos bonitas...).Yo opino que la cirujía esta genial para estar guapas, pero no para rejuvenecer. Ya se fue joven en otra epoca y ahora hay que ser madura, y quererse con los años que se tengan y con el aspecto que se tenga.
Debo decir que tengo 20 años, y por lo que estoy leyendo aqui, me considero mucho mas madura y bastante mas educada que muchas chicas que han comentado,y creo que tener una cultura mínima,sí que es imprescindible para ""mantenerse joven"."..
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VESTALIA PARADA - 02/04/2008
NO ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON USTED!!!! YO TENGO 34 AÑOS Y NO QUIERO PARESER DE 20, PERO TRATO EN LO POSIBLE DE MANTENERme JOVEN y bella !!! Y CUANDO TENGA 50 0 60 VOY HACER UNA ABUELA PRECIOSA..Y VOY HACER TODO LO POSIBLE POR VERME SIEMPRE MUY BIEN ( CLARO SIN PIERCING )
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Paula Oliveira - 13/03/2008
Cara,
Creo que ni tú crees lo que has escrito. A ver porqué: tienes 54 años, según tú mismo se ha hecho de todo en la cara (te has puesto en manos de tu hija médico, de acuerdo con "Yo Dona"), vive a dieta, usa vaqueritos (ropa joven), se pinta el cabello (no me digas que no tienes ninguna cana?). Querer tener una buena apariencia es normal, lo que no significa buscar ser más joven de lo que se es. Pero, hay que asumir. A nadie le gusta tener un aspecto descuidado y tú eres una prueba de ello.
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rita capellan - 06/03/2008
La verdad es que en el dia a dia, nos suceden cosas y miramos cosas que nos delatan. Aun mantengamos el espiritu joven, se siente y lo que creo es que debemos aceptar la vejez y disfrutarla.....
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Maria Jose Gonzalez - 11/02/2008
Estoy totalmente de acuerdo contigo, he descubierto esta especia de blog asi por casualidad pero la verdad es q me esta encantando.
Sobre el tema de envejecer, te doy todo mi apoyo y eso que solo cuanto con 26 años pero creo que cada edad es una etapa q se vive de forma diferente y q eso se llama madurar. Tbm creo q la edad esta en el espiritu de uno mismo, pero la naturaleza es muy sabia y si nos hace vivir 90 años de media es pq tiene q ser asi el cuerpo esta pensado para eso no para matarte a gimnasia y botox para estar mas joven.
En fin es una opinion personal y puede no ser compartida pero si espero que respetada. Con 20, 30 50 o 60 lo ultimo q tendria q perderse es la educacion y/o el respeto.
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Fabiola - 10/02/2008
Carmen: Estoy totalmente de acuerdo contigo en todas tus reflexiones. Me dejó anonadada tu comentario de que si vivieramos 150 años, en vez de prolongar la vida, lo que se alargaría es la vejez.
Pienso que en lugar de querer extender la juventud, debieramos vivir cada etapa de la vida intensamente, ya que en el afán de querer prolongar los 20's dejamos pasar los treintas llenos de frustraciones, y así sucesivamente.
Por qué no ser, cuando nos toque, abuelos emocionalmente maduros que sepamos aconsejar con respeto y amor a nuextros hijos para que éstos no cometan con sus hijos los errores que nosotros cometimos con los nuestros.
Si así actuaramos, otro gallo nos cantaría, las siguientes generaciones no empezarían de cero. Pero estamos tan enfrascados en seguir viviendo etapas que ya no nos corresponden que dejamos que nuestros hijos fallen con nuestros nietos y no mejore la sociedad.
En efecto Carmen, debemos cuidar lo que verdaderamente importa y que es trascendente, como los valores, la salud, etc.
Mis respetos a ti por este artículo.
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http://mialuaf.blogspot.com/ - 03/01/2008
Cuanta verdad,y qué cierto es el proceso de envejecimiento tan negado por estos tiempos...
gracias
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Laura - 31/12/2007
Tienes razón, ¿ por qué la juventud tiene que ser sinónimo de belleza? No se puede comparar el físico de una persona de 20 años con el de una persona de 50 años ( pero hay gente guapa a todas esas edades). De diferente manera ( por eso no hay comparación) pero es belleza igual. Aparte de que el físico no me parece una de las cualidades más importantes a valorar en una persona. En cuanto a la opinión de Mari de 87 años, logicamente no estoy de acuerdo, pero la cosa está en cambiar el sistema y con opiniones como la de Carmen ( por cierto espectacular a sus años) ponemos nuestro granito de arena, para que todo cambie, al fin y al cabo no somos más que meras imágenes proyectadas. Yo tengo 21 años.Me quedo con una frase que dijo el cantautor madrileño Luis Ramiro en una de sus canciones "arrugas donde guardo bajo llave los recuerdos". Un saludo
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Enrique - 17/12/2007
Un rostro dice bastante
de lo vivido y pasado.
Esos momentos alegres
-y también los malos ratos-
van sembrando comisuras,
arrugas, patas de gallo.
Esas son nuestras medallas.
Nuestros galones y rango.
Los surcos de nuestros rostros
y los callos de las manos
son huellas inevitables
de los caminos andados.
Un rostro dice “la vida”
las experiencias y agravios;
las aventuras vividas,
los triunfos, los fracasos.
También las expectativas.
Todo lo viene a decir.
Mira mis manos y cara:
¿Qué te estoy diciendo a ti?
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Mari - 10/12/2007
Señora Carmen
No sea ridícula. Tengo 87 años y vivo en L?Hospitalet. Si no se cuida, no llegará muy lejos. NO sea ridícula escribiendo sandeces. Saludos.
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Bernabé Galán - 08/12/2007
Absolutamente de acuerdo contigo. Tengo un año más que tú, y también me considero todavía joven, aunque no creo que supere en mucho, cuando llegue el momento, la edad media de supervivencia o expectativa de vida. Tengo la misma ilusión en realizar proyectos, en poner en marcha acciones, en ayudar a los demás, en dar amor, ... que cuando tenía 22 años (cuando comencé a ejercer de médico rural). Tengo la misma o incluso más ilusión en trabajar porque veo que es necesario, cada día más, ayudar a quien lo necesita; y en el medio rural, no veas cómo se necesita. No hay derecho a que la gente no piense en el envejecimiento, en la muerte... Lo que no gusta lo quitan de en medio; no se paran a meditar lo que están haciendo, para qué lo hacen, a quien beneficia o, más bien, a quien perjudica la actitud que adoptan en la vida.
Recuerdo cuando era pequeño, en mi pueblo natal, que era frecuente vivir la muerte de alguien con frecuencia. Rara era la semana que no había un entierro y con inusitada frecuencia se enterraba a algún niño. Estábamos acostumbrados, eramos menos sensibles al sufrimiento por la pérdida de un ser querido. Cuando comencé a realizar los estudios del tercer ciclo para obtener el grado de Doctor, no tenía ni idea del tema que me iba a encomendar la Cátedra de Psiquiatría para elaborar mi tesis doctoral. Cuando el Catedrático me dio el título ("Muerte y valores de existencia") me satisfizo porque pensé que se podían sacar unas conclusiones provechosas. Efectivamente así fue, pero no me voy a extender cansándote con datos y conclusiones.
Ahora habría que hacer otra investigación similar y las conclusiones serían muy distintas. En poco tiempo, la televisión, la política, los políticos, la mejoría del estar social ( no digo no bien ni mal estar), etc, ha conseguido que gran parte de la población se haya despreocupado de la vida real y piensen que viven otra realidad. No piensan en el futuro, no cimientan el futuro, ni a nivel familiar ni, mucho menos, a nivel social. No quieren pensar que el mañana existe y no es lejano, que para llegar en buen estado a viejo hay que prepararse de joven. Cada día son más numerosos los casos de muerte prematura de jóvenes por accidente de tráfico. No piensan que a las velocidades que alcanzan sus vehículos pueden matarse o matar a algún inocente. Se te pone una cara de tonto cuando acudes al entierro de algún joven y te solidarizas con el sufrimiento de sus familiares, que te enfadas contigo mismo y te sublevas por no haber hecho todavía más por evitar lo ocurrido. Pero no se puede luchar contra la impasividad de la familia que previamente han permitido que ese hijo o hija haya dejado los estudios a los 14 años, y se haya puesto a trabajar con el único objetivo de obtener dinero para comprarse una moto con la que "fardar" ante sus colegas haciendo barbaridades y olvidándose del valor de sus vidas. ¿Son estos quienes se encargarán de nosotros dentro de unos años? El panorama es sombrío: no quieren saber nada del paso de los años; no respetan a los mayores de hoy y no quieren que sus padres envejezcan. No piensan en la muerte. Gastan el presente no pensando en el mañana. No vale la pena hacer un llamamiento a quienes pueden poner las bases para corregir esta terrible desviación. No van a hacer caso. No interesa. Es mejor dejar las cosas como están: pseudofelicidad, falta de respeto, agresividad, ausencia de valores, dependencia (a la tele, al futbol, a las revistas del corazón, a las drogas, al trabajo como generadorde recursos para ocio peligroso, ...), beligerancia, fanatismo, extremismos políticos, oposición permanente. Es mejor seguir así que ponerse de acuerdo y plantar la semilla legislativa y jurídica que siente de una vez y para siempre las bases de la convivencia y la felicidad, no importándonos la edad.
Un beso.
Bernabe Galán
http://bernabegalan.blogspot.com
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Bernabé Galán - 08/12/2007
Absolutamente de acuerdo contigo. Tengo un año más que tú, y también me considero todavía joven, aunque no creo que supere en mucho, cuando llegue el momento, la edad media de supervivencia o expectativa de vida. Tengo la misma ilusión en realizar proyectos, en poner en marcha acciones, en ayudar a los demás, en dar amor, ... que cuando tenía 22 años (cuando comencé a ejercer de médico rural). Tengo la misma o incluso más ilusión en trabajar porque veo que es necesario, cada día más, ayudar a quien lo necesita; y en el medio rural, no veas cómo se necesita. No hay derecho a que la gente no piense en el envejecimiento, en la muerte... Lo que no gusta lo quitan de en medio; no se paran a meditar lo que están haciendo, para qué lo hacen, a quien beneficia o, más bien, a quien perjudica la actitud que adoptan en la vida.
Recuerdo cuando era pequeño, en mi pueblo natal, que era frecuente vivir la muerte de alguien con frecuencia. Rara era la semana que no había un entierro y con inusitada frecuencia se enterraba a algún niño. Estábamos acostumbrados, eramos menos sensibles al sufrimiento por la pérdida de un ser querido. Cuando comencé a realizar los estudios del tercer ciclo para obtener el grado de Doctor, no tenía ni idea del tema que me iba a encomendar la Cátedra de Psiquiatría para elaborar mi tesis doctoral. Cuando el Catedrático me dio el título ("Muerte y valores de existencia") me satisfizo porque pensé que se podían sacar unas conclusiones provechosas. Efectivamente así fue, pero no me voy a extender cansándote con datos y conclusiones.
Ahora habría que hacer otra investigación similar y las conclusiones serían muy distintas. En poco tiempo, la televisión, la política, los políticos, la mejoría del estar social ( no digo no bien ni mal estar), etc, ha conseguido que gran parte de la población se haya despreocupado de la vida real y piensen que viven otra realidad. No piensan en el futuro, no cimientan el futuro, ni a nivel familiar ni, mucho menos, a nivel social. No quieren pensar que el mañana existe y no es lejano, que para llegar en buen estado a viejo hay que prepararse de joven. Cada día son más numerosos los casos de muerte prematura de jóvenes por accidente de tráfico. No piensan que a las velocidades que alcanzan sus vehículos pueden matarse o matar a algún inocente. Se te pone una cara de tonto cuando acudes al entierro de algún joven y te solidarizas con el sufrimiento de sus familiares, que te enfadas contigo mismo y te sublevas por no haber hecho todavía más por evitar lo ocurrido. Pero no se puede luchar contra la impasividad de la familia que previamente han permitido que ese hijo o hija haya dejado los estudios a los 14 años, y se haya puesto a trabajar con el único objetivo de obtener dinero para comprarse una moto con la que "fardar" ante sus colegas haciendo barbaridades y olvidándose del valor de sus vidas. ¿Son estos quienes se encargarán de nosotros dentro de unos años? El panorama es sombrío: no quieren saber nada del paso de los años; no respetan a los mayores de hoy y no quieren que sus padres envejezcan. No piensan en la muerte. Gastan el presen
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Rafa de San Sebastian - 02/12/2007
Las mujeres con mas de 50 años son esplendidas.Les ocurre lo mismo que a los vinos de gran reserva.Tienen consistencia.
Es una edad fantastica (yo tengo 57) para realizar los sueños rotos.
La mente, por otro lado, funciona muy bien.
Continua deleitandonos muchos años mas.
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isabel de Montevideo - 25/11/2007
Estimada Carmen como ademas de ser una de tus incondicionales, siempre encuentro que tus opiniones son tan centradas y en este artìculo estoy de nuevo de acuerdo contigo. Lo que tu tienes a tu favor, que aunque sigues cumpliendo años, eres una señora muy mona, con estupenda figura, alguna que otra arruguilla que no te sienta para nada mal, sabes sacar partido a tu regia estatura, y por lo tanto le puedes sacar el cuerpo a las cirugias, que si encuentro hay exageracion hasta convertir a las personas en horrores.
Yo soy uruguaya, tengo 55 me conservo bastante bien, y pienso que se ve mejor una señora fina, que mantiene con gallardia sus años , a esos procesos de la cirugia. Sigue asi. Te conoci cuando presentaste cuentos de niños, y quede fascinada con el dominio del lenguaje.
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Lola Gracia - 15/11/2007
Queridísima Carmen
Te quiero en Murcia para el mes de mayo. Que ya sé que tienes que escribir pero es que estoy organizando un ciclo sobre el amor que resultará maravilloso. Si nos faltas tú, con ese magnífico ensayo de "Ese veneno llamado amor" ya no será lo mismo"
Hoy mi programa de TV va de "saber envejecer" y utilizaré algunas frases de este fantástico artículo.
Inspirado en algo que dijiste yo escribí este otro artículo.
http://lola-gracia.blogspot.com/2007/06/sos-una-desubicada.html
Te estimo muchísimo, Carmen. Todos estos superlativos no son en vano.
Soy la pesada que se presentó con un montón de libros en Murcia el pasado mes de junio...y la que te buscó (sin encontrarte) para el ciclo de los blogs...De mayor quiero ser como tú, para que nos vamos a andar con rodeos...Pero eso, querida, sé que está muy lejos. Difícil alcanzarte...Déjanos al menos gozar de tu ironía, tus frases ingeniosas y tu gran talento.
Muchso besos
lola-gracia.blogspot.com
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Anna - 05/11/2007
Encontré tu artículo por casualidad en uno de esos paseos hipertextuales por Internet. Me llamó la atención el título y me enganchó luego lo que leí. Estoy totalmente de acuerdo, aunque quizás yo lo veo desde otra perspectiva. El vacío de aquella que va dejando atrás la juventud mientras se da cuenta que la vida no empieza mañana si no hoy, que no hay una brusca separación en la alegre despreocupación de los 20 y el inicio de hacer frente a la vida. Mi caso no es el de la mayoría de casos aquí expuestos. Yo tengo 24 años, pero siento que empiezo a experimentar cambios que poco a poco me hacen menos joven, mientras la cruel exigencia de la juventud eterna sigue golpeándome. Quizás con mi edad parezca exagerado decir lo que digo, pero a lo que me refiero es que esa exigencia de ser joven no afecta sólo a aquellos que ya hace tiempo dejaron de serlo, sino a los que empiezan a notar que ya no aguantan las salidas nocturnas como antes, los que llegan cansados después de trabajar 10 horas al día y añoran sus años de facultad, tan recientes por otro lado, en los que poco se diferenciaba un martes de un viernes o de un sábado, los que empiezan a sentirse mayores para vivir con los padres, los que como yo un día descubren que hay ojeras que no se deben a la resaca del domingo. En definitiva, los que como yo van descubriendo poco a poco síntomas que les van señalando como no tan jóvenes, por ejemplo el día que descubres que eres mayor que cualquier chica que se presenta a Miss España (absurdo, pero el paso de desear ser físicamente "una miss" 90-60-90 al llegar a una edad a la constatación que esa edad pasó y tu nunca lograste quitarte los kilos de más no es fácil).
Lo que quiero decir sin alargarme más es que estoy totalmente de acuerdo con Carmen, que existe un culto exagerado a la juventud y a todo lo que ello conlleva, sin que los jóvenes seamos mejores, ni por supuesto estemos mejor preparados y mucho menos tengamos la experiencia de otros que han vivido más. Los jóvenes pensamos que siempre vamos a ser así, parece que el mundo está diseñado para nosotos, y de repente te das cuenta de que no hay nada eterno y nadie te había preparado para ello.
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Ricardo, de Zaragoza - 05/11/2007
Acabo de releer tu artículo y he podido comprobar que estoy en total acuerdo con lo que tú opinas sobre lo de ir envejeciendo. Yo tengo la misma edad que tú, 54, nací el 2 de septiembre del 53. Me siento joven por dentro, pero tengo la sensación de que no podría volver a encontrar otra pareja que se fijase en mí. Ya no sientes tantas fuerzas psicológicas como para emprender nuevas aventuras ni una belleza que deslumbre a ninguna persona. En fin, que estoy contigo. Es curiso que todas las personas que te hayan escrito antes que yo sean mujeres. Lo que sí creo es que nuestra edad es una para la reflexión sobre nuestras propias vidas (y no tanto sobre nuestro físico). Te felicito por tus sabios consejos y extraordinarias reflexiones que nos brindas cada semana. No me las suelo perder si están en mi poder. Ojalá te conociera en persona. Te felicito y me felicito por ser tú tan inteligente y tan bella al mismo tiempo. Un admirador tuyo. Un beso y sigue deleitándonos con tus geniales artículos.
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Elke Wenzel - 01/11/2007
Hola Carmen, tienes razón; el 17 de este mes cumpliría 56 años, ya no soy tan delgada como fuí hace 30 años, pero me siento bastante bien, sano y salvo. No me hace falta que imitaría el lenguaje juvenil y tampoco que probaría un porro. Ademas no pienso hacerme un lifting. Lo mas importante para mí es disfrutar de la vida, tener bastante amplitud de espíritu, no acabar con aprender algo nuevo, reír mucho (también de mí mismo). No creo que quierría vivir mas que 90 años!
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Mª Rosario Sanchez Ardanuy - 20/10/2007
ROSER 20 10 2007
Hola Carmen, totalmente de acuerdo , soy de Barcelona y el quince de dicienbre hare 54 años y cada año que cunplo digo pero si solo son 54 , al cunplir los 30 me senti mallor , alos 16 hera madre y quizas por eso o por que heran otros tienpos , hoy en dia me siento joven y con los pies en la tierra y queramos o no es una realidad la vejez la enfermedad y la muerte , asi que aceptarlo con dignidad viviendo el dia a dia a todas las edades es lo mejor , la felicidad esta sienpre dentro de uno mismo .
muchas gracias por espresarte como me gustaria hacerlo ami .
un abrazo muy fuerte .
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susana - 18/10/2007
No es por presumir, pero llevo tiempo defendiendo la misma idea. Sin embargo, yo no tengo su facilidad de palabra y no consigo hacerme comprender. Voy a tener que caminar con sus artículos debajo del brazo. Gracias por expresar lo que yo no puedo.
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Cinzia Procopio - 16/10/2007
Hola Carmen, te he escuchado varias veces y te he leido algunas otras que cuando eras más joven (es un decir, porque si no sé es joven a los 54 espléndidos que te llevas....) no querrías vivir más de cierta edad (creo que los 60 o algo así) pero que ya "alargaste" un poco más ese lapso de tiempo. ¿No crees que es un poco de miedo a envejecer o no aceptar el envejecimiento, como venga? En este artículo lo explicas pero me parece que hay algo interno que te provoca detener el tiempo en un momento donde te ves como....???? A mi me pasó todo lo contrario. Cuando tenía 20 años y pensé que al llegar el año 2000 (otro tema que me dejó deprimida cuando pensé en el paso de un siglo a otro) tendría 38 años me veía como una viejita gorda, típica italiana como mis abuelas y entré en pánico. Así lo sentí por años hasta que otras circunstancias me llevaron a tomar ciertas decisiones y me ví a los 38 años con una tremenda crisis que me hizo llegar al piso (gracias a Dios entendí que me tenía que levantar, por la ley rebote) y hoy a pocos días de cumplir los 45, no me hubiese imaginado verme como me veo y mucho sentirme como me siento. Desde hace unos 7 años tengo esa sensación de llegar a los 90, con todas las arrugas menos posibles gracias a cuanto patuque de crema me pongo pero sintiendo que todavía tengo mucho por hacer. ¿Será que la cosa no es tan sencilla y la engañada soy? De todas formas, el envejecer con dignidad si existe, sobre todo cuando valoramos lo que hemos hecho, lo que hemos amado, lo que hemos entregado, pero por sobre todas cosas, envejecer con la familia.....ni loca llego a cumplir 150 años sin mis hermanas y mis sobrinos......No hace sentido alguno.
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Rosario - 15/10/2007
Aplausos!!! yo que soy uruguaya ,para mi un orgullo que lo seas tu ,y veo
del otro lado del charco que cruzo muy seguido barbies, todas por supuesto igualitas, sin el menor charme que a determinada edad da una arruguita, porque covengamos que nadie se engaña.Yo voy a cumplir 50, no se que pasara ese dia de enero, y ojo soy coqueta y procuro hacer cosas y vestirme de una manera canchera ,pero no adolescente, me fijo en mi apariencia, pero tampoca quiero dar lastima.
Yo soy medica y se que hay cosas imposibles que las mujeres compran porque el mercado te vende la creencia y tambien algunos medicos poco eticos, que vas a quedar estupenda, vi cada destrozo ,ojo no solamente por aca, los vi en todas partes,España incluida.
Un beso grande desde tu pais, con todo cariño Rosario
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Anna - 15/10/2007
Totalmente de acuerdo. Vivo en München y acabo de llegar del centro, de mirar un abrigo para este invierno duro que se avecina. Aunque aún soy joven, tengo 31 años, ya me doy cuenta, por ejemplo, de que no tengo quince. Pero las dependientas, en su afán por vender, o en su afán por no se qué, han intentado meterme por los ojos toda clase de abrigo: acampanado, con capucha, de no se qué imitación de tal y cual, "este que es super moderno"...en resumen, un agobio. He intentado explicar que yo soy una mujer clásica, lo he sido siempre, también cuando tenía quince años, que no me dejo llevar por las modas, que sé lo que me gusta y lo que no, y que, sobre todo, no estaban teniendo en cuenta que tengo 31 años, que no quiero parecer una quinceañera, que me están empezando a salir arrugas y yo me veo mejor que nunca, que no todo es superguay como en las revistas femeninas, en los catálogos con retoques, o en esa pandilla de treintañeras que empiezan a hacer el ridículo por la calle intentando no perder una adolescencia que ya se les escapó. Así estoy, luchando por reivindicar mi edad, aunque tengo 31 años, que pasará cuando tenga 50? yo espero estar tan bien como la señora Carmen Posadas, porque además de que es bella, su inteligencia y elegancia, la hacen más bella aún. Sólo le puedo decir que ahora mismo tengo la contraportada de Pequeñas infamias, delante de mí. Era usted unos años más joven, y lucía una media melena y ninguna arruga, pero sabe lo que le digo, que ahora tiene usted muchísimo más encanto. Es mi primera opinión dentro de estos comentarios acerca de los artículos, y aunque los he leído todos, voy a ir uno por uno dejando mi opinión, por si coincido con usted en alguna cosa más.
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