|
|
|
Elemental, querido Freud. |
|
|
Me gustaría, antes que nada, agradecer a todos aquellos que han enviado por internet comentarios a mi artículo “La timidez, esa tonta enfermedad crónica”. Ahora que por fin he aprendido a navegar por ese medio, resulta muy útil ver la repercusión negativa o positiva de estas “Pequeñas infamias” que comparto con ustedes cada quince días. Así, he descubierto que los tímidos somos legión (ya lo sospechaba) y que abarcamos todas las variables de edad, profesión o raza. Fueron muchas las opiniones que pude leer, pero me gustaría hacer mención a las de cuatro lectores que coincidían en afirmar que, si bien les había gustado el artículo, lamentaban que yo dijera que la timidez no se cura. En estos tiempos optimistas en que vivimos, gusta pensar que todo tiene solución; de ahí el desmesurado éxito de esos librillos de autoayuda que tanto abundan. Y está muy bien masajear un poco el ego de los lectores, pero no creo que sea bueno ni útil hacerles creer que se atan los perros con longaniza. Lo que quiero decir es que hay ciertas cosas que no se arreglan y que es mejor saberlo para poder actuar en consecuencia. Como decía en aquel artículo hace unas cuantas semanas, en mi opinión, la timidez no se cura pero sí pueden aprenderse ciertos trucos para que no se note demasiado. También pienso que todo el mundo es tímido para algunas cosas y no para otras, de modo que cada uno puede inclinarse por las actividades que menos conflicto le produzcan. Pero creo además otra cosa. Creo que, como hasta los defectos tienen su lado positivo, yo personalmente le debo a este fallo de carácter todo lo bueno que he logrado alcanzar en el ámbito profesional Y es que si no hubiera sufrido tanto de timidez irredenta, jamás habría llegado adonde estoy. Es cierto que la literatura es un refugio ideal para tímidos y muchos escritores los son, pero no se trata solo de eso. Ocurre que las personas seguras de sí mismas, aquellos que tienen la autoestima alta y se creen la mamá de Tarzán, acaban contentándose con las pequeñas y agradables gratificaciones inmediatas que ofrece la vida. Se contentan con ser el compañero de trabajo más popular o el vecino más agradable o con ligar mucho. Nosotros los tímidos, en cambio, al igual que ocurre con los que sufren algún tipo de complejo sea el que sea, tenemos que intentar hazañas mucho más difíciles para que nos amen. Una teoría muy curiosa dice que si Napoleón –que era muy bajito– hubiera medido cinco centímetros más nunca habría conquistado el mundo. Tal vez sea una exageración, pero no es del todo incierta. En lo que a mí respecta, no puedo decir que sea bajita, pero tengo otros defectos de carácter, como la tan traída y llevada timidez, que me han hecho superarme. Cuando de niña no lograba expresar en público lo que quería y me aturullaba poniéndome grana y oro, cuando un chico me miraba por la calle y yo como una imbécil me chocaba contra una farola (es cierto, me pasó una vez en Sitges), cuando en clase me preguntaban la lección que sabía de memoria y no lograba balbucear ni mu, yo decía para mis adentros “ya verán”. No era un “ya verán” vengativo ni resentido, yo nunca le he echado a los demás la culpa de mis debilidades. Era más bien una forma de poner en marcha mi voluntad. Creo mucho en la voluntad. Pienso que, como la fe –de la que no se diferencia mucho, dicho sea de paso– mueve montañas. No es que yo ahora pretenda ponerme de ejemplo de nada, pero sí puedo decir con un cierto orgullo que he conseguido bastante más de lo que jamás hubiera soñado. Y se lo debo no a mis virtudes, precisamente, sino a mis defectos. Es muy inmodesto, por no decir algo indecente, hablar tanto de uno mismo y les pido disculpas. Si lo he hecho es para contestar a esos amigos tímidos que me reprochaban que no dijera que la timidez puede vencerse. Lo lamento, no puedo hacerlo, porque en mi caso jamás lo he logrado y creo que se trata de una enfermedad crónica. Pero hasta las enfermedades crónicas y los defectos tienen sus virtudes. ¿La razón? Me parece que no hace falta explicarla más, todo es… cómo decirlo, elemental, querido Freud. |
|
|
|
|
|
ekaitz - 28/03/2009
me podrias decir dos rasgos de la personalidad que caractericen a qualquiera de los dos protagonistas¿?
|
Greffier - 26/02/2008
Timidez, calidad del tímido, temeroso, encogido y corto de ánimo, pusilánime en la relación humana y social, timorato. Temor al ridículo, influído por el respeto humano, pendiente de la censura ajena. Cuaquier persona puede ser potencialmente tímido, ocasional o circunstancialmente. El individuo más osado puede quedar cortado, sufrir un episodio de timidez, un ataque extraño, inmotivado o real. Como enfermedad o patología crónica innata puede ser diagnosticada, tratada y pronosticada para el futuro. Cabe la remisión total o parcial, quizás sea más difícil la terapia o curación total o definitiva. Pero la fuerza de voluntad y el empeño personal o terapia profesional puede ser un buen remedio. En ocasiones, las mujeres esgrimen o alegan su virtual o potencial timidez, carente de fundamento real, puede ser una argucia defensiva, la apariencia de una debilidad de sexo nunca de seso. La igualdad jurídica de derechos y obligaciones en ambos géneros femenino y masculino está legalmente regulada en la mal llmada igualdad de género (precisamente gramatical elemento diferenciador).
|
Anna - 15/10/2007
Yo no soy tímida, ni tengo muchos complejos, pero alguno si hay por ahí, y sí quizás me está sirviendo para algo, quien sabe! Pero tengo muchísimos defectos, así es que espero que sirvan para algo, y no es una ironía, lo espero de verdad.
|
Bernabé Galán - 05/09/2007
BORRADOR DE UNA IMPRESION
Querida Carmen:
Después de leer tu artículo, perdón por mi falta de tiempo, aunque un poco tarde, llego a la conclusión de que te has curado casi del todo de tu timidez, si es que alguna vez la padeciste.
Desde que sentí por primera vez tu enigmática mirada, te he seguido. He querido conocerte personalmente, e incluso entablar amistad, porque en esa mirada intuyo que hay mucha vivencia escondida, que me gustaría conocer para enriquecer mi conocimiento de las personas.Pero soy un pobre y sencillo Médico rural que, renunciando a hospitales seguros y laboratorios de investigación, decidió en su momento servir como "misionero" en el pueblo donde ha decidido terminar sus días (fin lejano, espero) entregado a engrandecer a las personas y a hacerlas felices.
Pero, dejando mi historia, que es apasionante (lo digo yo porque mis abuelos fallecieron ya hace años), pasemos a hablar de tu timidez.
¿Timidez? Te he leído decir que cuando pequeña eras un poco pasada de kilos. Me da la impresión de que aunque estuvieras "acomplejada" (que no lo creo) por aquella figura, interiormente alimentabas tu espíritu con ese "ya verán" que te hizo producir en tu interior una serie de reacciones neuroendocrinas que llevaron a transformarte. Tu "timidez" de entonces no era timidez, sino (ni siquiera complejo) falta de sincronización formal: tu forma física no coincidía con tu forma espiritual, si con tu sentimiento vital.
Termino y no distraigo más tu atención. Si no he conseguido variar en algo tu opinión acerca de tu timidez, te ruego perdones mi atrevimiento por pensar y escribir como lo he hecho, y sobre todo por haberte hecho perder tu p`precioso tiempo.
Un beso.
Bernabé Galán
P.D. Ah! yo también tengo un blog donde voy a ir plasmando lo que escribo para los demás (esto es solo para tí, por lo que no pienso colgarlo sin tu permiso) y lo que he escrito hasta ahora, iré poco a poco incluyéndolo.
Salud.
|
enrique arnaiz - 04/09/2007
Creo que mi mensaje anterior ha sido rechazado "por la tecnología". Lo repito
Me encanta como escribes.
Y te consulto: ¿Puedo usar parte de algún escrito tuyo en un razonamiento judicial, citando la fuente por supuesto?
Un beso.
|
Enrique - 04/09/2007
¡Qué bien escribes, puñetera!
(Y lo de puñetera es un piropo).
Un beso.
Consulta: ¿Puedo usar, con mención de la fuente, parte de un escrito tuyo para un razonamiento judicial?
|
chelo lazaro - 01/09/2007
estimada Carmen,lo que mas me gusta es cuando dices,que tu timidez
ponia en marcha tu voluntad y quizas yo creo en la esperanza, la timidez
si se puede vencer pero hay que ejercitarla, aun asi tiene su encanto porque con los timidos tienes que descubrir poco a poco y eso es bonito y nada aburrido.
|
Cora van der Kellen - 31/08/2007
Não quero ser tímida, por isso busco ajuda. Para além dos livros que li sobre a matéria, tento socorrer-me da media e seus modelos de felicidade oficial, verdadeiros catálogos de seguros e felizes. Quero aprender a ser como eles, os meus ídolos nas revistas, brozeados todo o ano, poses sexy em piscinas rural-chic, sorrisos corajosos. Quero ser como os "não tímidos" que passam a idéia de que não precisam de ninguém, antes todos precisam deles, reféns que ficamos do seu charme e inteligência. Quero ser inatingível como vedetas da media que nada precisam fazer, limitam-se a "ser". Lindas, seguras nada têm a conquistar senão elas mesmas. A minha heroína irradia segurança e felicidade vive à prodigiosa velocidade de um "flash", entre luxos e breves extases, sem "prosacs" nem desamparos, enquanto eu tímida, trago comigo medos,dúvidas, inseguranças, penso em câncer, desemprego ,Iraque, por isso estou muito aquém do seus universos de segurança e felicidade. Sorte a delas, digo cheia de inveja, para mim, a timidez é um estado crónico, uma permanente auto-construção de segurança e bom desempenho.
|
cora van der kellen - 27/08/2007
Apenso a um semanário, "Pequenas Infâmias" caíu-me literalmente nos braços. Fiquei absorvida logo nas primeiras páginas. Foram momentos de deliciosa voracidade que me levaram a descurar algumas obrigações, mas sempre conseguia de mim indulgência instantânea face a uma escrita minuciosa, irresistívelmente cínica. Depois perdi-me por Inês Ruano, Marquês de Cuevas, Luísa D´´Avila, um inquietante universo de "smoking" onde se celebram sucessos, fingimentos e uma crua maldade. Um beijo agradecido.
|
vicente muñoz-pomer valdés - 24/08/2007
Me parece, como todo lo que sé de Carmen Posadas, tan buena la solución, como la forma en que lo explica, se desenvuelve dentro de la misma.
En la vida, a mi modesto criterio todo es acción/reacción, y su planteamiento, es una reacción fenomenal, partiendo de una acción que para la mayoría, es negativa????
|
Daniel - 23/08/2007
Es encantadora con la pluma y con la boca. (mentiras, es encantadora con todo)
|
susana - 11/08/2007
Estoy de acuerdo en que la timidez no tiene cura. Aún así puede tener aspectos positivos. Te ayuda a ver las situaciones desde fuera y así comprenderlas mejor. Aún así, se pasa mal.
|
Francisco Pubill - 02/08/2007
Gracias a tu Web, puedo repasar algunos de tus artículos, que ya hbía leído en El Semanal del ABC, y además puedo verte en algunos Videos,
cuando te entrevistan algunos periodistas, y me complace extraordinariamente, verte como si yo te hiciera la entrevista.
I Ver como sales airosa de todas las preguntas que te hacen.
Y poder verte casi en directo.
|
| Participa también en nuestra Zona de Debate >> |
|
|
|
|
|