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articulos de Carmen Posadas
Te pincho el globo

No sé si alguno de ustedes tiene entre sus recuerdos infantiles el siguiente: Tres o cuatro años de edad. Papá o mamá nos han comprado un maravilloso globo de esos que flotan en el aire. Allá vamos felices con él atado a la muñeca cuando, de pronto, de la nada sale un ser desagradable y sádico que ¡plaff! nos pincha el globo. Luego, se queda mirándonos, brazos en jarra y con una enorme sonrisa de satisfacción. Podría pensarse que esto sólo es un inocente “entretenimiento” infantil, pero no es así. Pasan los años, y los pinchaglobos de este mundo lo único que hacen es sofisticar un poco su comportamiento pero básicamente siguen actuando igual. Existen en realidad varios tipos y yo los tengo muy catalogados. Empecemos por los más inofensivos. Está por ejemplo el pinchador de globos operario (mecánico de coches, fontanero, electricista o reparador de lo que sea) que aun antes de echar un vistazo a la avería va y dice: “Uy, qué chungo, seguro que no tiene arreglo, y si lo tiene le va a costar una pasta”. Otro famoso PG es ese que, cuando uno le comenta algo bueno que le ha pasado, dice: “¿Que te has comprado una casa nueva? Uy, qué chungo, pues me han dicho que toda esa zona la van a expropiar para hacer una autopista”. Y luego está el pinchador de globos amorosos: “Vaya, vaya ¿así que sales con Juan? Uy qué chungo, ¿no sabes lo que dicen de él por ahí? Si yo te contara…”. Existen además los PG meteorológicos, aquellos que cuando uno dice que va a organizar una fiesta o una boda están encantados de recordarnos que el parte ha anunciado granizo. Y los PG médicos, que nos advierten que ese dolorcito que tenemos es el mismo que tuvo su tía Enriqueta justo ante de estirar la pata. Y los ………… (rellene los puntos suspensivos con todos esos otros pinchaglobos que usted conoce).
En principio, lo primero que uno piensa es que este afán tan desagradable está motivado por el viejo deporte nacional de la envidia. Y es verdad, pero no sólo se trata de eso. Existen personas a las que, simplemente, les encanta aguarle la fiesta al prójimo. Tal vez porque así logran protagonismo, por unos minutos son el centro de la conversación o de la reunión. A falta de otra forma más importante o destacada de brillar en la vida, ellos eligen ser agoreros de la fatalidad. Es el mismo afán que mueve a los maldicientes, esos que, con tal de disfrutar por un minuto de la mezquina gloria de contar con la atención de todos, son capaces de calumniar a su mejor amigo o de traicionar una confidencia. Es muy curioso este fenómeno de la búsqueda de protagonismo de cualquier signo, porque con tal de alcanzarlo, a muchos no les importa quedar como seres desagradables o envidiosos. Yo tengo la impresión de que ni unos ni otros se dan cuenta de lo evidente de su actitud. Creo, por ejemplo, que esos pinchaglobos que utilizan un método tan ingenuo para intentar fastidiar al prójimo son tan poco inteligentes que llegan a convencerse de que nos están haciendo un favor cuando alertan de que va a diluviar en nuestra boda o de que el dolorcito de la tía Enriqueta era un síntoma mortal; se trata, por así decirlo, de la maldad de los tontos. Y digo que es la maldad de los tontos porque ellos ignoran que los listos malos nunca pinchan globos. Al contrario, los inteligentes se dedican a inflarlos, no a pincharlos. No en vano saben que el camino más directo al corazón del prójimo es ganar su confianza, es alabar la belleza de su globo. ¿Qué a usted todo esto le suena infantil y anecdótico? ¿Que en la vida hay problemas más serios que el de los pinchaglobos? Sin duda; pero la maldad gratuita, que es con la que lamentablemente tenemos que luchar más a menudo, nunca es del todo infantil ni anecdótica. Por eso pienso que es bueno hablar de ella para que la próxima vez que a usted quieran fastidiarle con un recurso tan obtuso, sonría, suspire y diga:
Vaya por Dios, ¿qué trauma o problema tendrá este tontaina que busca ahora pinchar mi lindo globito?

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  Comentarios
Anna - 15/10/2007
No puedo explicarlo mejor que lo ha explcado Clara, así es que te copio todo el párrafo con tu permiso. Así es como pienso y así como me siento, igual que ella.
MAITE - 03/08/2007
jaja...Mara, alejate lo máximo de esa "amiga" ,con inteligencia, sin hacer ruido, porque esa es tu arma, la inteligencia.Los tontos ,al fin y al cabo, no deberían tener el poder de hacer daño, porque solo deberían dar lástima, suelen encerrar en su alma una mezcla de odio, impotencia por serlo, y por no estar a la altura de sus "amigos". es una pena, pero deberíamos rodearnos de gente parecida, para no hacernos tanto daño. Seguramente, tu sola existencia, le crea un complejo dificil de superar.SOlo son felices si les cuentas tus desgracias, entonces encontraras todo el apoyo que quieras, comprobadlo. EL morbo de sentirse por encima, o de que los necesitas, les hace relajarse un poquito en su empeño de pinchar globos.
Mara - 31/07/2007
Una de mis "amigas" ( lo pongo asi porque no se si eso se puede considerar amiga ) es una pinchaglobos. Pero no se si lo hace con todo el mundo o que se esfuerza especialmente conmigo. Os cuento la ultima: decirle al chico que me gusta que no intente nada conmigo porque estoy detras de otro. ¿? Y digo yo: ¿ que gana con eso? Mi lema: vive y deja vivir ( o dicho de otra forma: no jodas a los demas, por favor ).
Irene - 31/07/2007
Mis suegros son unos pinchaglobos, los dos, pero sobre todo mi suegra, que cómo mater amantísima de todos susu hijos varones no nos soporta a ninguna de las nueras.
Hace unos días me hice un moldeado que, según todos, me favorece mucho (yo al menos me veo mucho mejor), y me he cambiado la montura de mis gafas por otra más moderna. Y ¿qué ha hecho mi suegra-pinchaglobos? pues hace un ratito la acabo de ver y después de mirarme, como quien examina la dentadura de un caballo, el nuevo peinado por delante y por detrás me ha dicho: ¡¡Uuuyyy!!! ¡Qué rara te veo con esas gafas!
Clara - 25/07/2007
Si sirve de consejo, yo estoy aprendiendo poquito a poquito a alejarme de las personas que quieren pincharme los globos, mis ilusiones, y que en vez de animarte, me hacen pensar en lo peor. Es mi forma de actuar, ya no quiero personas de este tipo a mi lado. Los amigos de verdad, los buenos compañeros de trabajo, los vecinos que se precien de serlo,... te quieren, te ayudan y respetan tus decisiones aunque no tengan la misma opinión, lo que ocurre es que estamos tan poco acostumbrados a ser buenos con los demás...que esto se ha convertido en el sálvese quien pueda, por este motivo, como yo no puedo ser pinchaglobos, porque no es mi condición, me aparto de ellos para no sufrir. Y si alguno se acerca y me pilla por sorpresa, le pregunto que si esta noche dormirá satisfecho después de lo que me ha dicho. A ver si así entre todos les hacemos pensar que no es el mejor camino para tener amigos actuar con soberbia y encima pinchando ilusiones.
Blanca - 23/07/2007
Estoy totalmente de acuerdo con carmen nebril, maria,...encima si tú haces los mismos comentarios se enfadan, se ofenden, y te pueden decir incluso que eres una maleducada, alucina! pero pasa. Lo que me gustaría saber es si hay alguna fórmula de librarse de ellos. En todos los grupos de amistades hay alguno, pero ¿hay alguna fórmula para librarse de ellos, o al menos para que no te elijan siempre como diana de sus alfileres? porque esa es otra, siempre atacan a la misma persona, no son tan tontos, siempre atacan al más listo, porque saben que nunca le dará una respuesta para dejarle en ridículo porque es bastante más educado que él.
carmen nebril - 23/07/2007
oh,si,los conozco...son esa gente que te dice"oh,que bien te veo,¿has engordado ,verdad?te hacia falta..."o,"esas gafas de sol,preciosas,de los chinos¿verdad?"o bien,"ese pantalón te queda muy bien,peeero es que ese color ya no se lleva",pequeños alfileres....¿a que si les haces lo mismo, se ofenden terriblemente....???pinchaglobos,buena definición,suelen ser sólo molestos,pero algunos son peligrosos,cuidado con los pinchos emponzoñados...Saludos
María - 12/07/2007
Pues si, ya lo decía mi padre, ten cuidado con los tontos, o lo que es lo mismo, con los poco inteligentes. Y aunque "me lo decía mi abuelito, me lo decía mi papá, me lo dijeron muchas veces, y lo olvidaba muchas más", que decía José Agustín Goytisolo, y después yo tarareo al ritmo de Paco Ibáñez, yo también lo he olvidado, o mejor dicho lo olvido en el día a día. Es lo que dice Carmen Posadas, la maldad de los tontos, y aguantala que no es poca!, pero claro, como se te ocurra hacer un comentario, y herir al pobre inocente que te dice esto o aquello, inocentemente sólo por ayudarte de una forma inocentísima mientras te sonríe con cara de monja de colegio....agárrate. Ya me ha pasado, me han pinchado tantos globos como pelos tengo en mi cabeza, y no son pocos, pero lo que más me ha fastidiado es que después he contado la anécdota a algún amigo y me ha comentado que quizás esa persona no quería decir eso, porque esa persona es muy buena, y esa persona es muy maja, y que raro, porque esa persona nunca se enfada y esa persona es un serafín, más o menos....¿pero cómo se puede ser tan tonto? Siempre triunfan y triunfarán los pinchaglobos, porque siempre te fastidian con una sonrisa, o mientras te hacen daño te frotan la espalda por detras o te dan unas palmaditas, y sonríen a los demás del grupo, y son tan guays que mientras te están pinchando el globo se ganan la confianza de los de al lado, que destreza! que pericia! Que miedo me dan.
El Administrador - 12/07/2007
* Se ha eliminado uno de los comentarios por ser irrespetuoso con el resto de usuarios de CarmenPosadas.net *
Deneuve - 12/07/2007
SIN RISA

Los animales no ríen porque son del todo incapaces de tomarse a broma. Cuando se medita sobre esta carencia es fácil comprender la tremenda limitación de la vida animal. Es decir, la extrema maldición de vivir sin conocer el sentido del humor y sin humor alguno. La existencia completa, de principio a fin, se sume en la oscuridad de la gravedad. Todo es grave para un animal y simultáneamente falto de todo sentido porque la anulación del humor se lo lleva todo consigo.

Por contraste el gozo de vivir reclama indefectiblemente el perfil de la ironía, la división que introduce el humor, la posibilidad de ver las fisuras del mundo y contemplarlo con una mirada superior. Una mirada superior a la mirada con que el mundo nos contempla.

El animal redunda con su mirada en la que le llega de la Naturaleza y sucumbe poseído por la tediosa opacidad de lo obvio.

La inteligencia del ser humano, en cambio, induce a la interrogación, la interpretación, la contradicción, la paradoja, el ridículo y la risa.

No hay ser más elemental que quien basa su vida en la gravedad, la suprema consistencia moral, el apelmazamiento del ser y el estar, el uno igual a sí mismo, tal como se manifiesta en la perfecta quietud de los animales.



Ayer leí, este artículo que firma Vicente Verdú, en el Boomeran(g) literario y automáticamente estuve tentada de subirlo a la página porque me pareció que describía perfectamente bien, la naturaleza de cada palabra que busca para sus lectores y su universo literario Carmen Posadas. Pero después pensé que el ritmo de esta web iba con compás lento pero seguro. Que se había reunido un ramillete de lectores conocedores y desconocedores, pero tremendamente respetuosos con el TERRITORIO POSADAS. Pero mira por donde (y aunque ya lo sabía de antemano) esta mañana ha aparecido uno de esos hombres o mujeres (por llamarles algo decente) sin nombre que no tienen ni idea de nada y que su argumento habla de manera transparente de su totalidad como seres humanos y claro he pensado, tienes que ponerlo porque ya sabes lo que siempre te decía tu abuela: “Nena, has de enseñar al que no sabe”.
Por cierto, a lo mejor el señor o señora en cuestión no tiene nada que hacer este verano y se presta voluntario para enseñarnos a escribir al resto de los mortales bien hablados de este planeta ¿Quién se apunta?
Peterber - 09/07/2007
Como la vida misma.
Y no es nada infantil. En mi trabajo diario, tengo socios que sólo saben pinchar globos.
Pero en el entorno de los amigos (esa es la palabra "amigos"), algunos tienen el master "blaster" en pinchaglobos, aunque lo más curioso de esto, es que te gusta que estén ahí, porque a veces muestran un arte en pinchar globos que quieres verlos otra vez para ver a quien le pinchan el siguiente.
Y en la familia....me vais a decir que no hay pinchaglobos familiares? Abundan, y salen de debajo de las piedras....creo que es deporte nacional, o se le puede llamar "vestigios" de la cultura española "cañí"?
Carmen, qué razón tienes?
Carmen, me ha encantado el artículo.
María - 06/07/2007
Leí este artículo hace varias semanas en el Semanal y me gustó un montón. Escribí algo en mi blog. http://eldesvandellector.blogspot.com/2007/06/el-pinchador-de-globos.html
¡Saludos!
Deneuve - 06/07/2007
Maite, ese oficio que propones de reparador de globos me parece una pasada, creo que esa asignatura deberían incluirla en todos los cursos académicos de los niños que formaran la sociedad del mañana.

Lo dicho una idea estupenda que voy a poner en práctica pitando, a ver si practicando mucho cuando sea mayor consigo ser una gran reparadora de globos.

Gracias por la idea y por el humor.
Maite - 05/07/2007
Acabo de llegar de viaje, y lo primero que he leído en muchos días es tu artículo publicado en el País , y como te explicas tan bien, y me siento tan reflejada en las cosas que cuentas en tus artículos, solo quería decirte que me haces sentir un poco menos rara de lo que me hace sentir la sociedad, en general, por supuesto.
Hay momentos en la vida ( y eso que no paso mucho de los 30 "!!) en que estoy tan harta de pinchaglobos, que tengo unas ganas de encontrarme con algún reparaglobos .......si existe ,claro!!!!!!!!!!
pero bueno, me conformo con leer tu columna y seguir pensando que alguien comparte conmigo la forma de ver la vida,. Muchas gracias por escribir y no dejar de hacerlo.
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