articulos de Carmen Posadas
Las chicas ya no son guerreras

La historiadora Antonia Fraser, ahora de moda por la película de Sofía Coppola María Antonieta, es autora de otras muchas biografías interesantes, en su mayoría de mujeres, entre ellas la de María Estuardo, o las de dos esposas de Enrique VIII que fueron ajusticiadas. Cuando le preguntan a Fraser por qué se interesa por la decapitación de mujeres, ella ríe y responde que es porque en la historia, en cuanto una mujer asoma la cabeza, enseguida se la quieren cortar. Bromas aparte, Fraser ha escrito además otra biografía, la de la reina celta Boadicia, que acabó igualmente mal, pero que le sirvió para elaborar una teoría. La de que, en la historia, la mujer normalmente tiene una actitud pasiva pero, si se ve acorralada, entonces se pone al frente de las huestes y es aún más fiera que los hombres.
La teoría me parece interesante, porque aclararía casos como los de Agustina de Aragón o Juana de Arco, pero más aún porque explicaría el curioso hecho de que las pocas reinas que ha habido en el mundo han sido de armas tomar, desde Catalina la Grande e Isabel de Castilla hasta Isabel de Inglaterra o Tzu-Hsi, emperatriz de China, tremendas todas. El síndrome de Boadicia parece cumplirse también en el caso de las primeras mujeres que han ejercido el poder por mandato de sus semejantes y no como las reinas por mandato “divino”. Me refiero, por ejemplo a Golda Meir, Indira Ghandi y por supuesto a Margaret Thatcher; las tres eran mujeres muy bragadas por no decir otra cosa.

Elaborando un poco más la teoría de que las mujeres, cuando no tienen más remedio, se ponen al frente y son más fieras que los hombres, se me ocurre que la razón estriba en que, para ser respetadas, tenían que demostrar cualidades muy masculinas y ser más machos que los ídem. Ahora sin embargo las cosas están cambiando. Cierto es que aún quedan en el espectro político mundial algunos ejemplos notables del síndrome de Boadicia como Condoleza Rice, que precisamente no hace honor al nombre que su madre eligió para ella. (Por lo visto la señora Rice era melómana y quiso que su niña se llamara Condoleza es decir “con dulzura”. Vista que tenía la buena señora). Pero, por lo general, las nuevas Boadicias se están quitado el casco guerrero.

Ya no sienten que tiene que imitar patrones masculinos para mandar. Son mujeres de aire maternal, como Michelle Bachelet, o doméstico y vecinal, como Angela Merkel. También mujeres sofisticadas de manicura francesa como Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes y posible rival de Hillary Clinton en la carrera demócrata hacia la Casa Blanca. Sin olvidar tampoco a otras más cercanas a nosotros e igualmente notables como María Teresa Fernández de la Vega o Esperanza Aguirre.

Si en el pasado y siguiendo la estela de las amazonas (éstas se amputaban un pecho para acomodar mejor el arco) las líderes acentuaban sus rasgos masculinos, ahora hacen todo lo contrario. Y como epítome ahí está Ségolène Royal, candidata a la presidencia de Francia. A pesar de que su programa político aún es una incógnita, ella ha conseguido arrasar en las elecciones internas de su partido gracias a los que los franceses la consideran un cóctel explosivo: es una mujer elegante como Audrey Hepburn, abnegada como una ama de casa (tiene cuatro hijos) y muy peligrosa en el frente sexista. El sociólogo Alain Touraine explica así su irresistible ascensión: “Son tiempos en los que la clase política se aleja cada vez más del pueblo. Por eso, la idea de votar a una mujer simboliza el deseo de superar el estereotipo de política masculina”.
Por su parte, otro escritor opina que en la historia de la política ha habido siempre un exceso de testosterona o, lo que es lo mismo, de agresividad. Dicho todo esto, yo me pregunto si una vez abandonados por parte de las mujeres los patrones masculinos y visto que no tenemos apenas testosterona ¿será distinto el mundo cuando mandemos nosostras? No soy muy optimista al respecto, pues pienso que el poder no conoce sexos, pero mi ferviente deseo para el 2007 es que la respuesta sea sí.

  Añade tu comentario
 
Comentario
Nombre   E-mail (opcional)*
 
 
  Comentarios
picacho - 13/10/2008
Las mujeres no son guerreras, ni valientes, ni tienen`principios,empezando por ti querida.

Conspiraciones, bueno yo creo que a veces las conspiraciones tienen una base real verdad Carmen?. Mira tu eres jurado del premio planeta y ademas lo has ganado. Me vas a decir que los 10 finalistas a los que sorprendentemente no se les invita a la gala de entrega del premio fantasean con la teoria conspiratoria cuando, jaja, de repente el jurado da los nombres de los ganadores y resulta que estan alli los dosss!!! jajja y 3 dias antes de la gala, llama uno de los finalistas a planeta para preguntar si van a ser invitados y le responden que bueno que no les pagan hotel, que si quieren ir que bueno que se les invita a la gala, pero que no es obligatoria, y sostienen que las plicas con los seudonimos no se abren hasta el dia de la gala.

Carmen me gusta leerte pero creo que estas participando de un premio-estafa bastante grave que juega con las ilusiones de los creadores noveles que tu fuiste un dia. ¿No te da verguenza?.

Ah por cierto, ya no te voy a creer cuando salgas con uno de esos articulos tuyos moralistas.

Espero que lo publiqueis o tb eres partidararia de denegar la libertad de expresión.

Muy enfadado, porque sois todos los que participais de este paripe unos vendidos al poder y no teneis fuerza moral para venir despues con moralinas.
Anna - 15/10/2007
Vivo en Alemania y les aseguro que Angela Merkel es una mujer respetada tanto por los votantes de izquierdas como de derechas. Alaban su inteligencia, y su mesura. Creo que una mujer puede ejercer la política tan bien como un hombre, y que se han dado casos y se darán, lo malo es que aún nos sigue sorprendiendo, y encima exigiéndoles, eso si, algunas cosillas, porque a Angela, la respetan, pero siempre tiene que salir el comentario de lo fea que es, que a mí me pone muy nerviosa, porque se me vienen a la cabeza hombres horribles como Zapatero, Aznar, Ibarretxe,...pero que importa esto?
Y respecto a lo de la envidia estoy totalmente de acuerdo con Susana, por qué demonios somos tan envidiosas? que horror!
susana - 16/08/2007
Yo creo que si las mujeres mandaran nos iría todavía peor, porque hay defectos como la envidia y el favoritismo a los que somos más dadas nosotras. Eso sí, la agresividad supongo que disminuiría.
Claudia - 12/07/2007
Yo no se si me voy del tema, y si me voy pido disculpas desde ahora mismo, pero me vienen a la cabeza muchas pequeñas anécdotas en las que las mujeres ya no son guerreras, pero en el peor sentido de la frase. No es que se hayan quitado el yelmo y se hayan colocado el tacón de aguja para demostrar que no hay que disfrazarse de hombre para alcanzar algo en la vida, si no que se han calzado el tacón de aguja y siguen a la sombra del hombre. Vivo en un país de Europa, del que seguramente las españolas, piensan que en lo referente a la libertad de la mujer, es único y un ejemplo a seguir, pero les diré que no, que la decepción que yo me he llevado ha sido tremenda. Aquí los hombres son tan machistas o más como lo puedan ser en cualquier otro país, las mujeres, muchas de ellas, son independientes económicamente y sin embargo cuando entran a una tienda piden a la dependienta que les haga una foto con un móvil para que su marido vea el vestido que se va a comprar para tal boda, por si acaso no le gusta a él, ya que vale mucho dinero, aunque lo pague ella, y sin embargo no se casan, muchas de ellas, hasta que se quedan embarazadas, porque tienen miedo a no tener una pareja estable sin un vínculo que los una, y sin embargo, muchas de ellas, se tragan sapos y culebras, por agradar a su marido, y van a bodas de las exmujeres, exnovias y extodos de sus parejas, porque son muy liberales, aunque se les atragante el postre y no tengan sangre en las venas para decirle tres palabras o mostrar su descontento por la falta de interés que le suscita el acontecimiento, y sin embargo, muchas de ellas,siempre tienen una sonrisa en la boca cuando su marido llega de juerga, y no preguntan ni donde han estado aunque al día siguiente les tirarían la tarta de fresa que tienen preparada para tomar con el café y que es una receta de su abuelita. Así no avanzamos, y eso que yo creía que era antigua, hasta que vine aquí, las ví y vencí. No nos hacen ningún favor con su sonrisita estúpida mientras critican nuestro carácter, "es que las españolas tienen mucho carácter", ah, si? bendito sea este carácter que nos hace un poco más libres. Siempre pensamos que estamos a la cola en todo, pues no, se lo digo yo, que estas rubias tienen mucho aún que aprender aunque crean que lo saben todo. Hacer top less en la playa es tan fácil...eso es estar liberada? Pobrecitas!
Recibe las novedades de CarmenPosadas.net
Recomienda esta web a un amigo
Añade esta web a tus favoritos