Amores, desamores y divorcios sonados

“Las familias felices se parecen entre sí; las infelices son desgraciadas en su propia manera”. Es el famoso comienzo de Ana Karenina, la novela de Tolstoi, y termina como solían terminar en el siglo xix las historias de mujeres que se atrevían a desafiar las llamadas buenas costumbres, en este caso con la heroína bajo las ruedas de un tren. Las historias de desamores en la actualidad acaban, menos cruentamente, en divorcio. ¿Menos cruentamente? No parece indicarlo así el creciente número de víctimas de violencia de género, pero ese no es el tema que quiero abordar hoy sino la muy interesante historia de los divorcios. Uno tiende a ver el divorcio como un fenómeno relativamente reciente cuando, en realidad, es tan viejo como la institución del matrimonio. Se habla de él en la Biblia, también existía en la Grecia clásica, o en la China más milenaria. La diferencia estriba en que entonces el divorcio se diferenciaba poco y nada del repudio cuando, en verdad, el primero es un acto bilateral mientras que el segundo es una decisión unilateral tomada por uno de los esposos (imaginen cuál). Hans Küng, uno de mis teólogos favoritos, señala que, hasta que generaciones muy posteriores de exégetas la hicieron desaparecer, la presencia de la mujer en los textos sagrados era más que notable. Un porcentaje considerable de los primeros seguidores de Cristo fueron mujeres. ¿Por qué? Porque Jesús eligió rodearse de los rechazados, los pobres, los pecadores. Y en aquellos tiempos, cuando un hombre repudiaba a su esposa, la condenaba a todo lo antes mencionado puesto que al casarse esta dejaba de pertenecer a su familia para pasar a ser de la de su marido. Una esposa repudiada por tanto quedaba en tierra de nadie, lo que la abocaba a la pobreza más extrema y también, en no pocos casos, a la prostitución. Señala Küng que por tanto ―y esto ha suscitado no poco debate― cuando Jesús condenó el divorcio, lo que en realidad intentaba era proteger a estas mujeres desheredadas de toda fortuna. Sea como fuere, el divorcio, como el desamor, es un tema inagotable que ha dado páginas curiosas ―y algunas muy brillantes― tanto a la Literatura como a la Historia. De ahí que me haya interesado leer Divorciadas con historia, de Elena Zarraluqui. Supongo que el título con ese “divorciadas” en femenino es deliberado para que suene más políticamente correcto o más atrayente. A mi modo de ver no hacía falta. Primero, porque es obvio que el divorcio es cosa de dos, y segundo porque, al menos en lo que a mí respecta, empiezo a estar un poco cansada de ese intento de hacer literatura supuestamente solo para mujeres. Sin embargo, uno olvida rápidamente este pequeño detalle porque sus páginas son amenas, curiosas y también informativas. ¿Sabían, por ejemplo, que Magda Goebbels, la esposa del temible ministro de Ilustración pública y Propaganda de Hitler, era la primera dama en sombra del Tercer Reich y el ojito derecho del Führer? Paradójico realmente, ahora que se sabe que Magda, que tan bien encarnaba los valores de la supremacía de la raza aria, era hija de un judío. Si lo que le interesa son los cotilleos de cama, tal vez le divierta conocer de la mano de Elena Zarraluqui las particulares técnicas amatorias de Cleopatra. O las de Josefina Beauharnais, esposa de Napoleón, y descubrir cómo una viuda si recursos y bastante talludita inspiró al futuro emperador cartas de amor tan sumiso como cornudo. Pero quizá prefiera usted observar el fenómeno del divorcio desde su capacidad para torcer el curso de la Historia. Entonces su personaje es sin duda Enrique viii y ver cómo su real pataleta por casarse con Ana Bolena, convirtió a Gran Bretaña en un país anglicano. Otros muchos nombres de la historia desfilan por las páginas de este libro, desde Diana de Gales a Bárbara Hutton, o desde Leonor de Aquitania a la emperatriz Wen Xiu, todos para hacer cierta la antes mencionada afirmación de Tolstoi. Y al final, para los amantes de las cifras, figura también el podium de los divorcios más caros de la historia y la lista de castigos más terribles por adulterio. Un libro ameno que trata de algo mucho menos trivial de lo que pueda parecer.

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2 Respuestas

  1. Un tema que no viene nada mal tocarlo.

  2. susana dice:

    Debe estar interesante. Yo he escrito un manual sobre cómo mantener el matrimonio. Se llama Los enemigos del matrimonio. Un saludo.

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